¿Cómo se explica que una empresa que venía remontando termine en números rojos por $14.000 millones? La pregunta que se hacen en el mercado lácteo tiene nombre y apellido: Mastellone Hermanos, la dueña de La Serenísima.
El primer trimestre de 2026 le pegó duro a la empresa que parecía haber encontrado el rumbo después de un 2025 positivo. Pero los números no mienten: el déficit millonario revirtió por completo la tendencia alcista que había mostrado la compañía el año pasado.
En el sector lácteo entrerriano, donde Mastellone tiene presencia fuerte con sus plantas y distribución, la noticia cayó como un balde de agua fría. “Si La Serenísima está en problemas, todos estamos en problemas”, comentaba ayer un productor de Nogoyá que prefirió no dar su nombre.
Las alarmas en el mercado ya se encendieron. La empresa que durante décadas fue sinónimo de estabilidad en el rubro lácteo ahora enfrenta un escenario que pocos veían venir después del repunte de 2025. ¿Qué pasó en estos primeros meses del año que cambió tan drásticamente el panorama?
El contexto económico nacional no ayuda, pero el déficit de más de $14.000 millones habla de problemas que van más allá de la coyuntura. En una industria donde los márgenes son ajustados y la competencia feroz, estos números ponen en evidencia la fragilidad de empresas que parecían blindadas.
Para Entre Ríos, donde el sector lácteo es clave en la economía provincial, el tropiezo de Mastellone es una señal de alerta que no puede pasarse por alto. Cuando las grandes empresas del sector tambalean, el efecto dominó llega hasta el último tambo de la provincia.
Con informacion de: Dos Florines.