El cruce entre OSER y FEMER volvió a poner en el centro el debate por la salud pública en Entre Ríos. La obra social salió a aclarar que los débitos aplicados a determinadas facturaciones de honorarios médicos responden a inconsistencias detectadas en controles de auditoría, y no a descuentos arbitrarios. El mensaje es directo: auditar no es dejar de pagar.
La aclaración llega en medio del cruce con FEMER, que había anunciado una medida sobre consultas médicas durante la internación. Según la obra social, no están suspendidas las internaciones ni las cirugías de los afiliados. Esa medida alcanza únicamente a las consultas médicas durante la internación realizadas por profesionales de la Federación.
El detalle importa. OSER sostiene que detectó errores en la facturación presentada por FEMER durante dos períodos consecutivos. Entre ellos, cita códigos correspondientes a prácticas inexistentes en el nomenclador, prestaciones sin los registros correspondientes, presentaciones fuera de término y posibles duplicaciones de una misma intervención quirúrgica. No es un dato menor: habla de controles, no de un capricho.
La obra social reconoce que pueden existir diferencias de interpretación o errores de auditoría, y que esos errores se corrigen cuando corresponde. Pero marca una línea: no resulta aceptable presentar como descuentos injustificados las observaciones sobre prestaciones incorrectamente facturadas. Tampoco, según OSER, se pueden trasladar a los afiliados las consecuencias de diferencias administrativas que deben resolverse entre instituciones.
Aquí aparece el punto que más te importa: ¿podés internarte? La respuesta de OSER es que sí, que las internaciones y las cirugías continúan. Los médicos que trabajan individualmente o integran otras asociaciones, según OSER, continúan prestando servicios con normalidad.
El tono del comunicado también dice mucho. OSER no solo defiende sus controles: ratifica su disposición al diálogo y su responsabilidad de cuidar los recursos destinados a la salud. Para la obra social, auditar es verificar qué corresponde pagar, corregir los errores y garantizar que el dinero llegue a la atención de los afiliados. En otras palabras, el control no es un castigo: es la forma de que el sistema no se quiebre.
La semana se juega en la mesa de conciliación. Según OSER, los equipos técnicos de ambas partes mantienen un proceso de conciliación para resolver las diferencias durante esta semana. Ese espacio es clave: si no se ordena la facturación, el conflicto puede seguir creciendo y terminar afectando la tranquilidad de los afiliados. La salud no puede ser rehén de un cruce administrativo.
Otro punto que la obra social subraya es que las observaciones fueron comunicadas a la Federación para su regularización. Esa advertencia busca ordenar el relato: se trata de un control previo que encontró inconsistencias y se comunicó para regularizarlas. De ahí que OSER insista en que el debate debe resolverse entre instituciones, no sobre la espalda del afiliado.
El cruce entre OSER y FEMER deja dos ideas de fondo: la obra social niega suspensiones de internaciones o cirugías y sostiene que los débitos responden a auditoría. La medida de FEMER, según la aclaración, se limita a consultas médicas durante la internación realizadas por profesionales de esa Federación. La conciliación de esta semana busca ordenar las diferencias entre las instituciones.