El rebote fue tan fuerte que en la mesa de operadores se cruzaron mensajes en busca de una explicación. Los bonos en pesos, los Boncer y los Duales largos repuntaron con alzas que llegaron al 4,3% en la jornada.
La duda era si aparecía demanda privada genuina o si había una mano oficial detrás. Los operadores detectaron órdenes de compra sostenidas tras el cierre cambiario y, al ver cierres en positivo generalizados, la lectura fue clara: intervención para levantar precios.
¿Te fijaste en el volumen? El dato que encendió las alarmas fue la cantidad operada. Mientras en promedio se opera $1 billón en renta fija en pesos, la rueda movió más de $3 billones, un récord en cantidad de operaciones en BYMA.
El bono por vencer a mitad de 2030, con una tasa del 3% para el suscriptor, pasó de rendir TAMAR+11,1% a TAMAR+10%. Casi dos tercios del volumen se concentró en los duales CER/TAMAR.
La estimación de los operadores es que el rescate oficial implicó una inyección de aproximadamente $2 billones al mercado. Ese movimiento ya mostró impacto en las tasas más cortas y volátiles, como las de cauciones, que tras superar el 30% anual en operaciones a un día cerraron en torno al 22% anual.
¿Y ahora qué? La maniobra parece apuntar a que el Estado pueda seguir ofreciendo deuda en pesos por vencer luego de las próximas elecciones, algo que, a los niveles de tasa tras la última oleada de ventas de privados, lucía imposible.
El Gobierno debe afrontar este mes vencimientos por unos $40 billones, aunque de seguro bajará este monto total mediante canjes intraEstado y con el mercado. La duda pasa por saber qué ocurrirá con esos pesos ociosos y si, de cara a un fin de semana extralargo por los feriados, habrá impacto sobre el dólar.
El analista Martín de la Fuente, de Bavsa, remarcó que casi dos tercios del volumen se concentró en los duales CER/TAMAR. Su colega Juan Manuel Palacios coincidió en que fue una intervención fuerte para levantar el precio de los bonos CER y Duales de mayor plazo.
Desde TargetdeMercado leyeron que el Gobierno salió a pagar en los niveles que venía licitando, TAMAR+10%, de cara a la licitación de la semana próxima, en noviembre. Otro operador lo resumió con algo de sorna: de repente aparecieron tomadores gigantescos en todas las curvas de bonos en pesos.
La señal queda instalada: si el mercado no recupera el apetito por estos papeles, no cabe descartar que sigan las operaciones para apuntalar cotizaciones. El mes es de vencimientos y la operación oficial busca abrirle espacio a la próxima licitación.