El gobernador de Entre Ríos salió a mostrar su balance de tres años con una recorrida de dos días que incluyó cinco obras escolares. Frigerio no fue a hablar de gestos: fue a abrir sobres, a señalar necesidades y a poner el dedo en la llaga de una red educativa que, según su relato, venía de abandono y descuido.
“Ya tenemos más del 50 % de las escuelas intervenidas”, remarcó. Y advirtió que hay proyectos para llegar al final del mandato con todas las escuelas atendidas, aunque reconoció que lleva 33 meses intentando ponerse al día y que, con pocos recursos, priorizar es la única salida.
La recorrida tuvo un punto fuerte en Raíces Este, departamento de Villaguay, donde se abrió la licitación pública Nº 14/2026 para ampliar cocina comedor y sanitarios en dos escuelas. La obra, sobre la RN 18, km 127, está tasada en 400 millones de pesos.
Para el mandatario, no es una obra cualquiera: “En realidad son dos escuelas en una”, dijo, y subrayó que era simbólica por las necesidades que tiene. Ese detalle resume el tono del balance: no hay plata para todo, pero hay que elegir escuelas, hospitales y rutas antes que cualquier otro gasto.
En el balance, Frigerio fue directo: los pesos ahora se ponen donde deben ir, porque antes, según su lectura, se iban “para otro lado” y muchas veces “a los bolsillos de algunos vivos”. La frase no es menor cuando el propio mandatario admite que son pocos recursos para muchas obras.
Frigerio también metió la mano en la pelea por Salto Grande. Sostuvo que la provincia fue discriminada en la tarifa: cuando a la empresa le pagan poco por la generación, Entre Ríos recibe poco por el excedente. El reclamo, dijo, está en la Corte Suprema, y esta semana tiene una reunión con la Secretaría de Energía para seguir presionando.
Sobre Salto Grande, el tono fue de reclamo histórico: dijo que por primera vez la discriminación llegó a la Corte Suprema, porque “nunca a nadie le había importado”. Reconoció que la presión mejoró la tarifa, pero insistió en que aún está lejos de lo que la provincia pretende y que la pelea va a seguir prácticamente todas las semanas.
En rutas, el gobernador trazó un mapa con urgencias: Santa Fe y Córdoba se hicieron cargo de tramos nacionales, mientras Entre Ríos podría asumir el mantenimiento de la RN 127. Frigerio admitió que la cinta asfáltica está destruida y abandonada, que hay más de 1.200 km intervenidos y que apuesta a llegar al 100 % de la red troncal, de más de 2.500 km.
La RN 127 aparece como una pieza clave para el norte de la provincia: es una ruta de paso, con camiones que no son entrerrianos, que conecta Brasil con Santa Fe y Rosario. Por eso Frigerio habló de concesionarla y de buscar financiamiento para recuperar la cinta asfáltica, aunque reconoció que la mayoría de las rutas, nacionales y provinciales, está destruida y abandonada.
El cierre del balance no fue solo de obras: el río Paraná está en la mira. Frigerio dijo que lo monitorea minuto a minuto y que, si la creciente llega, será importante. En ese contexto, recordó tareas de mantenimiento en diques y defensas de Concordia, Concepción del Uruguay y Villa Paranacito.
Con Corrientes, Chaco y Misiones en el radar, el gobernador no prometió milagros: “No se le puede ganar a la naturaleza”. La advertencia es dura porque, si la creciente llega, vas a ver que el río no negocia y el costo caerá sobre las defensas y los diques que la provincia intenta mantener.