La ciudad eligió la calle. Cientos de paranaenses se volcaron este domingo a la Fan Zone y a la pantalla gigante instalada frente a Plaza 1° de Mayo para vivir juntos la final del Mundial 2026 entre Argentina y España. Familias enteras, grupos de amigos y turistas que pasaban por la capital entrerriana encontraron en ese espacio compartido algo que el fútbol sabe hacer mejor que nadie: convertir una tarde cualquiera en un momento que no se olvida.
La expectativa era palpable desde antes del pitazo inicial. La plaza central de Paraná se fue llenando de celeste y blanco, de banderas, de pibes corriendo entre adultos nerviosos y abuelos que ya vieron otras finales y saben bien lo que cuesta llegar hasta acá. No había lugar para el escepticismo: la gente fue a alentar, no a mirar.
La iniciativa de instalar una pantalla gigante en el corazón de la ciudad resultó un acierto. En tiempos donde el consumo se fragmenta en pantallas individuales, ver el partido en comunidad tiene algo de acto político y cultural al mismo tiempo. La plaza como punto de encuentro, el grito colectivo como idioma común. Eso es lo que ofreció este domingo la capital entrerriana a sus vecinos y visitantes.
La final del mundo entre Argentina y España concentró la atención de millones en todo el país, y Paraná no fue la excepción: la ciudad se detuvo, se juntó y esperó, con la misma mezcla de ilusión y angustia que caracteriza a cada partido de la Selección en una instancia decisiva.