Tenía 52 años, estaba retirado de la fuerza y su nombre tardó pocas horas en conocerse: Roberto Daniel Galván es la víctima fatal del siniestro ocurrido en la intersección de avenida Circunvalación y Blas Parera, en Paraná.
El hecho sacudió a la ciudad con una brutalidad que no admite eufemismos: un conductor alcoholizado terminó con la vida de un ex policía en plena vía pública. El test de alcoholemia dio positivo, el conductor fue detenido en el lugar y la causa quedó en manos de la Fiscalía de Delitos Complejos, lo que marca la gravedad con que el sistema judicial tomó el caso desde el primer momento.
Galván representaba a ese universo invisible de retirados de las fuerzas de seguridad que, después de años de servicio, quedan expuestos como cualquier ciudadano a los riesgos de una calle donde todavía hay quienes se sientan al volante con alcohol en sangre. Una decisión irresponsable que esta vez tuvo consecuencias irreversibles.
La investigación está en marcha. La Fiscalía de Delitos Complejos conduce las actuaciones y el imputado permanece detenido mientras la Justicia determina los alcances de su responsabilidad penal.