El conductor no tenía papeles. Los celulares, sí: estaban ahí, apretados detrás del tablero de un Volkswagen Virtus, como si el auto fuera una caja fuerte con ruedas. El hallazgo se produjo durante un control vehicular en el norte entrerriano y terminó con la mercadería secuestrada y al conductor sin argumentos.
Los equipos fueron valuados en 22 millones de pesos, una cifra que habla de un movimiento organizado, no de un descuido. Nadie esconde un cargamento de esa magnitud detrás del tablero por accidente: hace falta planificación, herramientas y la intención clara de eludir cualquier tipo de control.
Cuando los agentes le solicitaron al conductor la documentación que respaldara el traslado, la respuesta fue el silencio de quien no tiene nada que mostrar. Ese momento selló el procedimiento: la mercadería quedó retenida y el caso pasó a manos de la Justicia.
El norte entrerriano es una zona de tránsito permanente, con rutas que conectan la provincia con Corrientes, Misiones y la frontera. No es la primera vez que los controles en esa franja del territorio dan con cargamentos que viajan sin respaldo legal. La pregunta que siempre queda flotando es cuántos pasan sin que nadie los detenga.
El procedimiento quedó asentado y la causa avanza para determinar el origen de los equipos y la responsabilidad del conductor en el traslado irregular de la mercadería.