Ya no sorprende, pero igual preocupa. Este domingo se registró un nuevo incendio en los viejos vagones abandonados del ferrocarril ubicados sobre bulevar Racedo, en Paraná. La palabra clave es “nuevo”: no es la primera vez que el fuego aparece en ese rincón olvidado de la ciudad, y eso dice mucho sobre el estado de abandono en que se encuentran esas instalaciones.
Para controlar las llamas debieron movilizarse tres dotaciones de Bomberos Voluntarios y dos de Zapadores, un despliegue que refleja la magnitud del foco y la dificultad que implica trabajar sobre estructuras metálicas viejas y resecas. El incendio fue calificado como intencional, lo que abre una pregunta que la ciudad lleva tiempo sin responder: ¿quién cuida ese espacio y quién es responsable de lo que pasa ahí?
Los vagones abandonados sobre bulevar Racedo son desde hace años una postal de desidia. Sin custodia, sin mantenimiento, sin un destino claro, se convirtieron en escenario recurrente de este tipo de hechos. Cada incendio moviliza recursos del Estado, pone en riesgo a los bomberos y genera humo sobre un sector transitado de la ciudad, pero la respuesta estructural al problema sigue sin aparecer.
Las dotaciones continuaban trabajando en el lugar al momento de esta publicación para asegurarse de que el fuego no se extendiera a las zonas aledañas.