Un número que hace tiempo no se veía. La inflación de la Ciudad de Buenos Aires cerró junio en 1,8%, perforando el umbral del 2% por primera vez en lo que va del año y marcando una baja frente al 2,1% de mayo. El acumulado del primer semestre quedó en 16%, mientras que la variación interanual se ubicó en 32,6%.
Los principales frenos al índice vinieron de tres rubros: frutas, vestimenta y turismo. Los paquetes turísticos retrocedieron un 3,6% y los pasajes aéreos un 3,5%, compensando parcialmente las subas en otros sectores. La carne subió apenas el 0,6%, uno de los registros más bajos del año para ese rubro de fuerte peso en el bolsillo familiar.
Del lado de los aumentos, los servicios subieron 2% en el mes. Se destacaron el boleto de colectivo urbano con un 4%, el tren con un 5,6%, los servicios financieros con un 4,3% y los alquileres con un 2,4%. Las cuotas de la medicina prepaga subieron un 2,2%. En el rubro alimentos, las verduras treparon un 5,9%, los panificados un 2% y los medicamentos un 2,8%.
El dato que más preocupa en el largo plazo es el de los precios regulados por el Estado: acumulan un 22,5% en lo que va del año, muy por encima del 15,2% del resto de los bienes y servicios. En el primer semestre, las verduras acumularon una suba del 37,4%, la electricidad un 30,6% y el gas un 20,2%. Las frutas, en cambio, fueron la excepción positiva con una baja del 6,5%.
El índice porteño funciona históricamente como un anticipo del dato nacional. Las consultoras y bancos privados que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estimaron para junio una inflación nacional del 2%. El INDEC publicará ese número el próximo martes 14 de julio, y la expectativa es que confirme la desaceleración, aunque los precios regulados siguen siendo la variable que más tensiona el escenario de mediano plazo.