La cara de Facundo Candia lo decía todo al salir del vestuario del Presbítero Grella. Otro empate más para Patronato, otra noche sin goles, otra oportunidad que se escapa en la pelea por meterse al Reducido. El 0-0 ante Atlético Rafaela dejó un sabor amargo que el entrenador rojinegro no pudo disimular.
“Hay que seguir trabajando“, fue la frase que eligió el DT para resumir una actuación que volvió a mostrar las limitaciones ofensivas del equipo entrerriano. La realidad es que Patronato sigue sin encontrar el camino al gol cuando más lo necesita, y los números no mienten: van varios partidos sin convertir en casa.
El análisis de Candia fue directo y sin vueltas. Reconoció que al equipo “le faltó claridad en ataque” y que la cantidad de empates que vienen acumulando es preocupante. Cada punto que se escapa en el Grella duele el doble, porque la hinchada rojinegra sigue esperando una reacción que no llega.
La bronca del entrenador es entendible. Patronato genera situaciones, presiona, tiene la pelota, pero a la hora de definir aparecen los fantasmas. Los delanteros no encuentran la red y los volantes ofensivos tampoco aportan esa cuota goleadora que tanto necesita el equipo para despegar en la tabla.
“Hay que mantener la calma“, pidió Candia, aunque por dentro debe estar hirviendo. Los hinchas del Santo ya empiezan a impacientarse, y cada empate en casa se siente como una derrota. La clasificación al Reducido se ve cada vez más lejana si no aparece pronto esa efectividad que le permita sumar de a tres.
El próximo partido será clave para las aspiraciones rojienegras. Si Patronato no encuentra pronto la fórmula para convertir dominio en goles, la temporada puede complicarse más de lo esperado. Candia lo sabe, y por eso insiste con el trabajo, aunque los resultados todavía no acompañen.