Los números no mienten y la realidad pega fuerte: mayo fue uno de los meses más secos que atravesó Entre Ríos en los últimos años. Las precipitaciones cayeron un 60% por debajo de lo normal, dejando a gran parte de la provincia en una situación de déficit hídrico que preocupa tanto a productores como a especialistas.
El informe de la Bolsa de Cereales no deja lugar a dudas sobre la gravedad del panorama. Durante el quinto mes del año, cuando las lluvias deberían haber acompañado el desarrollo de los cultivos de invierno, la naturaleza decidió cerrar la canilla. El resultado: campos sedientos y productores mirando al cielo con más esperanza que certezas.
Pero la sequía no vino sola. Como si fuera poco, las heladas agronómicas se hicieron presentes con una frecuencia que no se veía hace tiempo. Estas bajas temperaturas, que pueden ser letales para los cultivos más sensibles, se sumaron al combo perfecto para complicar la situación en el campo entrerriano.
¿Qué significa esto para la provincia? Los especialistas advierten que este marcado déficit hídrico no solo afecta la campaña actual, sino que puede tener consecuencias en la planificación de los próximos meses. Los productores de Concordia, Gualeguaychú y Paraná ya sienten el impacto en sus lotes, donde la falta de agua se hace evidente.
La combinación de sequía y heladas pone en jaque a un sector que venía recuperándose de las complicaciones de temporadas anteriores. Entre Ríos, una provincia que vive del campo, mira con preocupación estos indicadores que marcan un mayo para el olvido en términos climáticos.
Los datos de la Bolsa de Cereales confirman lo que muchos productores ya intuían: el clima no está acompañando y las próximas semanas serán clave para determinar si esta tendencia se revierte o si la provincia deberá prepararse para un invierno más complicado de lo esperado.