viernes , 5 junio 2026
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Alarma en Entre Ríos: casi uno de cada dos créditos se paga con atraso

Alarma en Entre Ríos: casi uno de cada dos créditos se paga con atraso
Los comercios de electrodomésticos y retail enfrentan una crisis silenciosa que golpea directo al bolsillo entrerriano. La morosidad no para de crecer.

¿Cuándo fue la última vez que pudiste pagar el televisor a crédito sin sudar frío? En Entre Ríos, como en el resto del país, los comercios están viviendo una pesadilla que pocos se animan a contar en voz alta: casi uno de cada dos créditos que otorgan para electrodomésticos, ropa o productos del hogar se paga con atraso.

Los números son demoledores. Las casas de electrodomésticos de Paraná, Concordia y Gualeguaychú que antes celebraban las ventas en cuotas, hoy miran con desconfianza cada operación. Los proveedores no financieros de crédito (PNFC) – que incluyen desde las tradicionales casas de electrodomésticos hasta supermercados y empresas de venta directa – registran un aumento sostenido de la morosidad que no da tregua.

La situación golpea especialmente fuerte en el interior entrerriano, donde muchas familias dependían de estos créditos para acceder a bienes básicos. “Antes te daban crédito hasta para un lavarropas sin tanto drama. Ahora te piden hasta el certificado de buena conducta”, resume un comerciante de Concepción del Uruguay que prefiere no dar su nombre.

El panorama se vuelve más complejo cuando se analiza el perfil del deudor. Ya no son solo los sectores más vulnerables los que fallan en los pagos: empleados públicos, comerciantes y hasta profesionales aparecen en las listas de morosos. La inflación descontrolada y la pérdida del poder adquisitivo transformaron lo que parecía una cuota accesible en un dolor de cabeza mensual.

Los comercios, mientras tanto, se debaten entre dos fuegos: si endurecen las condiciones crediticias, pierden ventas en un mercado ya golpeado; si mantienen la flexibilidad, arriesgan su propia supervivencia. Muchos optaron por reducir drásticamente los plazos de financiación o directamente suspender los créditos propios.

Esta crisis silenciosa del crédito comercial no es solo un problema de números: es el termómetro de una economía familiar que no da más. Cuando las familias entrerrianas no pueden pagar ni siquiera el televisor en cuotas, algo fundamental se está rompiendo en la cadena de consumo que sostiene a miles de comercios en toda la provincia.

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