¿Qué pasa cuando 1.500 prestadores médicos quedan afuera del sistema de un plumazo? Que algo muy grave estaba pasando adentro del PAMI. El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados ejecutó una limpieza masiva tras detectar irregularidades que van desde cobros indebidos a jubilados hasta prestaciones que directamente no existían.
Las auditorías permanentes del organismo que dirige Esteban Leguízamo destaparon un panorama preocupante: prestadores que cobraban por servicios inexistentes, establecimientos que no cumplían con condiciones sanitarias básicas y esquemas de facturación que desafiaban las leyes de la física. En uno de los casos más llamativos, un prestador registraba prestaciones equivalentes a 108 horas diarias de trabajo, algo operativamente imposible.
La cosa no quedó en simples bajas administrativas. En provincias como Tucumán y Chaco se radicaron denuncias penales por posibles maniobras fraudulentas, mientras que en Entre Ríos se detectaron irregularidades en prestaciones oftalmológicas y ópticas. El esquema incluía sobrefacturación, recetas falsas y el clásico combo de prestaciones fantasma con cobros indebidos a los jubilados.
Pero acá viene el dato que duele: investigaciones previas revelaron que durante gestiones anteriores, PAMI habría pagado sobreprecios de hasta 1400% en la compra de medicamentos. Mientras los jubilados hacían malabares para llegar a fin de mes, algunos prestadores facturaban como si fueran máquinas de hacer dinero las 24 horas.
Desde el organismo insisten en que “auditar no es perseguir, es cuidar los recursos” de los afiliados. Una frase políticamente correcta para una realidad que no lo es tanto. Porque cuando tenés que dar de baja a más de mil quinientos prestadores de una vez, la pregunta no es si había irregularidades, sino cómo llegaron a tanto sin que nadie se diera cuenta antes.
El PAMI asegura que garantizará la continuidad de atención a través de la red disponible en todo el país, mientras sigue avanzando en controles sobre prestaciones médicas, recetas y circuitos de facturación. Una limpieza necesaria, pero que deja al descubierto años de un sistema que parecía funcionar más para algunos prestadores que para los jubilados que lo necesitan.