Las escuelas de Concordia y Santa Ana están a un paso de transformarse. Se abrieron los sobres de dos licitaciones que prometen cambiar la realidad educativa de la región: una millonaria refacción en la histórica Escuela Normal de Concordia y una ampliación largamente esperada en la Secundaria N° 1 de Santa Ana.
El secretario general de la Gobernación, Mauricio Colello, no ocultó su entusiasmo: “Con estas obras estamos dando respuestas concretas a dos comunidades muy importantes”. Y tiene razón: son $1.424 millones en total que van directo a solucionar problemas que vienen de años.
La obra más ambiciosa es la de Concordia. Con un presupuesto de $1.200 millones y un año de plazo, busca recuperar un edificio de 1910 que es patrimonio arquitectónico de la ciudad. ¿El problema? Las filtraciones severas en el emblemático Salón de Actos que tienen hartos a los 3.000 alumnos que van desde inicial hasta terciario.
Los trabajos incluyen el recambio total de la cubierta de techos, restauración de cielorrasos históricos, columnas y molduras. Pero hay un detalle que emociona: se van a reubicar las butacas para crear un pasillo central donde puedan ingresar las banderas en las ceremonias. Un pedido especial de la comunidad que por fin se hace realidad.
En Santa Ana, la historia es diferente pero igual de importante. Con $224 millones y 90 días de obra, la Secundaria N° 1 tendrá su ampliación. ¿Por qué es especial? Porque Santa Ana fue una de las localidades que perdió su trazado original cuando se construyó la represa de Salto Grande. Esta obra es, literalmente, una reparación histórica.
El proyecto construirá un nuevo módulo administrativo al frente, liberando espacios que hoy ocupan aulas y laboratorios. Además, se incorporará un baño adaptado para personas con discapacidad y aberturas de aluminio que combinen con la estructura tradicional del colegio.
Del acto participaron el presidente de Cafesg, Carlos Cecco, el intendente de Concordia, Francisco Azcué, y directores de ambas instituciones. Para Concordia se presentaron cuatro empresas, mientras que para Santa Ana fueron ocho las oferentes. Los números hablan de un interés genuino del sector privado en estas obras que van a cambiar la cara de la educación en la región de Salto Grande.