domingo , 14 julio 2024
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La vocación de Beatriz; una mujer atrevida

En un campo monopolizado por la presencia de hombres, Beatríz Bosch conquistó un lugar de primera magnitud como historiadora e investigadora. Fue referente en el país y el extranjero.

Beatríz Bosch nació en Paraná, en 1911. En 1967 ingresó como miembro correspondiente por Entre Ríos en la Academia Nacional de la Historia. Fue la primera mujer en integrarse a ese ámbito. Se abocó a la historia de Entre Ríos y se consagró especialmente al estudiar a Urquiza y su etapa como gobernante de la provincia. Falleció en Buenos Aires, en 2013, a los 101 años.




Nuestra comprovinciana y vecina, Beatriz Bosch, contaba en alguna entrevista que “su vocación vino con ella al mundo; que ya en la escuela primaria descubrió su pasión por conocer el origen y formación de los pueblos. Y nunca dudó de su elección. Tal vez hubiera influido  el hecho de que en su modesto hogar de Paraná, entre los pocos libros a su alcance se encontraba un tomo de la Historia de entre Ríos de Benigno Teijeiro Martínez”… Esto nos lo cuenta su sobrina, la profesora Estela Iris Longo y agrega “sin subsidios, becas fáciles ni subvenciones, acató el íntimo mandato que le imponía investigar en la historia de su país; dentro de ella, las cuestiones inherentes a su provincia de Entre Ríos”.


Y tuvo así Entre Ríos a una gran historiadora, Premio Konex, en Historia 1984 y 1994; docente, investigadora, ciudadana que nos enorgullece.  Reiteradamente entrevistada, ha podido decir lo suyo.


Su labor atañe “no solo al campo de la Historia, sino también al de la Literatura y el Periodismo, pero es en el oficio de historiadora donde ella reconoce su identidad”, expresa Teresa Suárez., Doctora en Historia,  docente, historiadora e Investigadora santafesina  que realizó dos excelentes y extensas  entrevistas a Beatriz  Bosch en Septiembre y Diciembre de 2006. Se trata de un valiosísimo registro cuya lectura completa recomendamos, en la que aparece  una joven mujer de 95 años, atrevida, segura  y desafiante, sin vueltas para decir las cosas y satisfecha consigo misma. Parte de esos encuentros se reflejan a continuación.

SU TESTIMONIO

¿Cómo era su jornada de estudiante?
— Me levantaba a las cuatro de la mañana y estudiaba un par de horas para las materias del día. Mi padre me acompañaba dándome mate. Luego desayunaba y a las 7:15 sonaba la campana de la Escuela Normal, que se escuchaba en toda la ciudad. Allí estaba hasta las 12:15, almorzaba y luego atendía a un alumno particular. Después me iba a escuchar las clases de la universidad.

— ¿Por qué tomaba clases como alumna oyente?

— Para ahorrar tiempo. Empecé a cursar la Universidad durante el cuarto año de la Escuela Normal. Entre noviembre y diciembre cursé y rendí las materias de la facultad. Mi asistencia fue perfecta. Obtuve el certificado de haber hecho la enseñanza secundaria y en diciembre aprobé las materias de 1er año.

— Un proceso acelerado…

—… El 18 de Noviembre dí la primera materia y a mediados de Diciembre había rendido todas. Siempre tuve sobresaliente. Me recibí de profesora a los dos años de haberme recibido de maestra.


TRAYECTO ACADÉMICO


— ¿Usted se conectó con profesores de otros países? ¿A quiénes recuerda?

— A Joseph T. Criscenti. Con él me escribo… creo que no se ha muerto el pobre… está en Estados Unidos.

— ¿Qué Universidades le parecieron más interesantes?

— En realidad del país no es mucho lo que puedo decir y no he sido alumna en el extranjero, no había la facilidad que los graduados tienen hoy, y más viviendo en Paraná… y sin familia de influencia…

— ¿Usted estuvo en relación con gente de las Juntas de Estudios Históricos? Por ejemplo
con la de Santa Fe, con los profesores Cervera, Paredes.

— No, con esos no; con otros. Cuando yo empecé a trabajar fui muy mal recibida en el ambiente lugareño… Yo era una atrevida que pretendía trabajar como esos señores. Sí, entre los que trabajaban, me refiero a los que publicaban… me hicieron mala fama en Paraná y tuve mejor relación con los historiadores de Santa Fe.

— ¿Y con quiénes entabló una relación profesional?

— con José Luis Busaniche, que fue mi profesor… cuando me gradué me mandó uno de sus libros con una dedicatoria muy elocuente…y hasta que murió estuvimos en relación. Busaniche fue una gran figura pero en Buenos Aires no se lo reconoció como se merecía. Cuando escribí mi primer libro, le mandé los originales, y él me hizo correcciones de estilo. Todavía tengo por ahí los papelitos, y hasta ahora cada vez que voy a poner un adjetivo me acuerdo de él.

PIONERA

— Una cosa curiosa que quiero preguntarle: las escritoras mujeres decían que como en la sociedad las hacían callar, ellas escribían… y como historiadora ¿a Usted también le pasó?

— En Paraná sí, en Buenos Aires, no.

— Alrededor de 1970 empezó a hablarse de la “Historia de las mujeres”, Michelle Perrot comenzó a publicar. El interés fue cambiando, apareció también Asunción Lavrin, ¿las conoció?
— Eran muy pocas las historiadoras. Con respecto a mi experiencia personal, la primera vez que fui al archivo, me recibió el Vice-Director y tan asombrado estaba porque era la primera vez que iba una mujer a investigar sola, por su cuenta, que me obligó a que dirigiera una nota de autorización al Ministro de Instrucción Pública. La asistencia al archivo era completamente masculina, pero los colegas me recibieron con simpatía, y no sin curiosidad… eso me favoreció mucho; uno era hermano del Presidente del Colegio de Abogados de Buenos Aires y entonces eso me ayudó a tener vinculaciones.


— ¿Tuvo alguna influencia en usted el movimiento que se gestó cuando se creó la Universidad
Nacional del Litoral? Tras el movimiento reformista que siguió al de Córdoba, hubo un movimiento social y político muy grande…

— Sí, con la creación se le asignó a Santa Fe Ciencias Jurídicas y a Rosario Económicas y Médicas, a Corrientes Agronomía y Veterinaria, a Paraná Ciencias Económicas y Educacionales sobre la base de la Escuela Normal. Ahí fue un choque tremendo porque algunos –en Paraná– creyeron que todo iba a ser un cambio de nombre…mayor sueldo, y en cambio, fueron gente de Buenos Aires y sabios alemanes e italianos los que ocuparon algunos lugares…hubo una oposición tremenda y por eso fue el rechazo hacia mí, porque estuve con los universitarios nuevos.

Poniendo su marca, en  1964, Beatriz Bosch, como  Presidenta de la flamante SADE filial Entre Ríos, inauguró el V Congreso Argentino de Escritores, y su discurso, desafiante y comprometido, como en otras ocasiones, levantó una buena polvareda al plantear la desigualdad  acerca de las ventajas de actuar en el ámbito capitalino frente al panorama poco halagüeño a que se enfrentaban los autores provincianos, cuestión abordada en un artículo anterior, en julio de 2023.



Para conocer más

-Prof. Longo Estela Iris; La Vocación en el espejo. Dunken.2009.

-Bosch, B.; Suarez, T. (2007). Entrevista a Beatriz Bosch. Clio & Asociados (11), 153-155. En
Memoria Académica. Disponible en:
http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.10345/pr.10345.pdf

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