domingo , 14 julio 2024
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Suma de Voluntades es una ONG de Paraná, que trabaja por quienes más lo necesitan. Está integrada por cientos de voluntarios, que han demostrado que el esfuerzo desinteresado y compartido da frutos y puede mejorar la vida de los sectores más vulnerables.

Fotos: Juliana Faggi

En calle Bavio 367 de Paraná está ubicada la nueva sede de la Organización No Gubernamental Suma de Voluntades. Los inicios de esta agrupación se remontan a fines de 2010, cuando unos jóvenes solidarios, conmovidos por la realidad de los sectores más necesitados de la capital provincial, se unieron para trabajar desinteresadamente para mejorar la realidad de vecinos, en especial, de las infancias desamparadas. Las acciones se multiplicaron al igual que los voluntarios, que aportan su tiempo en pos de los más desprotegidos. Actualmente, han aunado esfuerzos con otras agrupaciones que todos los días recorren la ciudad para alcanzar un plato de comida a quienes no pueden cubrir sus necesidades básicas. BIEN! concurrió a la casa de la ONG a dialogar con Anabella Albornoz, voluntaria fundadora. Mientras se se cocinaba arroz con salsa y se alistaban las bandejas para alcanzar comida en distintos puntos de la ciudad, dijo: “Estamos muy agradecidos con la comunidad que colabora con donaciones. No podríamos hacer todo lo que hacemos sin ese acompañamiento, que es esperanzador”.

—¿Cómo surge Suma de Voluntades?
—A fines del 2010 empezamos haciendo casas de pallet con material reciclable porque la primera vez que pisamos un barrio popular, un asentamiento, lo primero que notamos fue el déficit habitacional. Después entendimos que era más que lo habitacional, pero bueno, nuestro objetivo siempre fue generar movilidad social ascendente en los sectores de alta vulnerabilidad. A prueba y error, fuimos entendiendo cuál es el camino.

—¿Cuál es el camino?
—El camino de los barrios populares es la integración socio urbana, es trabajar con los vecinos, construir las soluciones de abajo hacia arriba. Y así hemos trabajado durante muchos años con los vecinos, con resultados, generando impacto en lo cotidiano de la gente y sobre todo, en los gurises.

—Tienen un largo recorrido en estos catorce años, mucho trabajo y muchas satisfacciones…
—Sí, pero también hubo muchas cosas que no nos salieron como nosotros esperábamos, nos desilusionamos por un montón de cuestiones que no nos han salido. Pero todo es aprendizaje. Hoy tenemos la certeza que la única manera de cambiar realidades de los sectores más vulnerables, es urbanizando los barrios, llevando cloacas, acceso a la electricidad, que puedan contar con los servicios básicos. Se habla de la meritocracia pero no se tienen en cuenta los puntos de partida. Hoy notamos que se acrecentaron las necesidades, que se profundizaron debido a la inflación, al aumento exponencial de los alimentos, al recorte a nivel nacional de distintos programas.

Alcanzar un plato de comida


Suma de Voluntades es una de las ONG que participa de las recorridas nocturnas que se realizan todos los días por distintos puntos de la ciudad de Paraná para llevar un plato de comida. Se ocupan de cocinar unas 300 porciones y de alcanzar los alimentos cuatro veces a la semana, los lunes, jueves, viernes y domingos. Mientras que los martes cocina y reparte Cielo Nuevo; y los miércoles y sábados están a cargo del municipio. La distribución comienza en la Plaza 1° de Mayo, continúa por Plaza Alberdi, Sáenz Peña, Hospital, Tránsito, zona exhipódromo, Blas Parera (supermercado Makro) y finaliza en el Parque Urquiza.


“Cada vez nos encontramos con más gente en la calle. No sólo le damos de comer a quienes están en situación de calle, sino que le damos un plato a aquellas personas que no tienen el sustento diario. La realidad nos marca que muchas personas van a las plazas porque no tienen qué comer en su casa”, comentó Anabella. Y amplió: “Hace cuatro o cinco meses hicimos un relevamiento porque queríamos entender la dinámica de la noche, qué era lo que estaba pasando y queríamos conocer la singularidad de cada familia. Nos encontramos con que hay gente que camina treinta, cuarenta cuadras con un taper para buscar comida para sus hijos. Hoy nos sorprende la cantidad de gurises en las plazas, nos encontramos con cuarenta, cincuenta que van con sus padres, que se trasladan con este frío por un plato de comida. Cuando arrancamos la cantidad de chicos era ínfima. Siempre digo que cualquiera de nosotros puede ser quien está en la plaza esperando para comer”, expresó.

Actividades


Además de los recorridos nocturnos para alcanzar la comida, Suma de Voluntades realiza diferentes actividades en los barrios.
-Acompañamiento escolar. “Se acompaña al niño para lograr la escolarización y luego la promoción escolar. Se le hace un seguimiento, hay un equipo de infancia, de adolescencia, que se encarga de tener reuniones con distintos organismos del Estado, que son quienes les hacen los seguimientos a los gurises”, indicó Albornoz.

-Deportes. “En el barrio Antártida, tenemos deportes en una canchita hermosa realizada por los vecinos, donde fue un basural de nuestra ciudad, y ellos lo transformaron en una canchita con sistema de riego, sembrado, y la cuidan los vecinos. El encargado del deporte es un gurí que creció con nosotros, haciendo la cartita a Papá Noel. La verdad, una gran satisfacción, ha sido un trabajo increíble de Abraham Lell, un orgullo el trabajo de ese gurí, que hoy es un adulto”, destacó Anabella.

-Acompañamiento a unidades productivas. “Para nosotros es esencial poder generar trabajo porque entendemos que es el gran ordenador social. Por eso, se pasó de la asistencia al crédito, acompañando con maquinarias a las unidades productivas. Se acompaña desde la capacitación hasta la colocación de los productos en el mercado. Para esto también contamos con huertas comunitarias”, remarcó la voluntaria.

-Desarrollo comunitario. “Yo pertenezco a este equipo, que tiene que ver con lograr proyectos que mejoren la calidad de vida de los vecinos. El año pasado presentamos un proyecto en Nación, en la Secretaría de Integración Socio Urbano, de obras tempranas que incluye el centro de las infancias, equipamiento urbano, arbolado y veredas. Pero lamentablemente, esa secretaría hoy se vio desfinanciada, así que estamos esperando. El centro de las infancias quedó solamente en la plataforma, pero creemos que es necesario en un lugar como el barrio San Martín tener un lugar digno. Hoy las actividades no las realizamos con todas las comodidades porque no tenemos un espacio de las infancias, que es más recreativo. Los sábados se dan talleres, hábitos saludables, arte, y las condiciones no son las ideales porque con frío o lluvia, comemos bajo un techo sin paredes. Necesitamos un espacio digno. Por ejemplo, no tenemos agua y los gurises se lavan las manitos en un balde; y echamos agua en el inodoro con un balde porque hay pozo negro y muchas veces se rebalsa todo. Entonces,
a veces es muy contradictorio enseñar, inculcar hábitos en los gurises porque la realidad es totalmente distinta, no condice lo que inculcamos con su entorno. Por eso, creemos que es necesario un espacio de las infancias, un espacio de contención, no solamente para los gurises sino también para los adultos. Después de una larga trayectoria, entendimos que trabajar con los chicos también era trabajar con sus padres porque somos producto de nuestro contexto”. Agregó que “con este equipo de desarrollo comunitario, buscamos proyectos que se puedan financiar para la mejora de los barrios. Todo cuesta un montón, pero creemos que es el camino real, la integración de los barrios, con infraestructura, con obras con los vecinos. Nadie mejor que ellos conocen cuál es la realidad de esos barrios”.


Luego Anabella destacó la sanción de la Ley de barrios populares de 2022. “Creo que marca un precedente de mirar los territorios desde otro lugar. Tomar a las personas de los barrios como sujeto de derecho y sujeto de disertación, donde su opinión vale, y considerar qué es lo prioritario para el vecino”.


Inmediatamente, afirmó que “esta ley de barrios populares marca un precedente y fue aprobada sin distinción de bandera política. Lo maravilloso es que todos nos pusimos de acuerdo en cuál va a ser nuestro faro. Creemos que tanto el gobierno municipal como el provincial deben pelear por ese financiamiento para que quede en nuestra provincia. Entre Ríos es la octava provincia con mayor cantidad de barrios populares”.

Aunar esfuerzos


Suma de Voluntades trabaja en equipo con otras organizaciones. “Nosotros pertenecemos a la red de personas en situación de calle, donde hay una multiplicidad de organizaciones. Está la Defensoría del Pueblo, la facultad de Ciencias Económicas, la UCA, el hogar de Cristo, Cáritas, infinidad de voluntarios y multiplicidad de organizaciones. También en lo cotidiano estamos articulando porque somos muchas las organizaciones que trabajamos en territorio. Estamos en contacto con Hogar de Cristo, Puentes, que atienden las problemáticas de consumo, pero también con Banco de Alimentos y otras organizaciones”, remarcó Albornoz.

—¿Reciben algún tipo de ayuda, de aportes?
—Nuestro fuerte de acompañamiento es la comunidad. Todo lo que se genera es esperanzador porque es mucha la gente que viene a hacer un aporte monetario o a traernos un paquete de arroz. Son muchos los que todavía tienen esperanzas en que las cosas pueden ser mejores. Y entiende que si el de al lado está pasando hambre mientras yo estoy bien, hay algo que está mal. Entonces, uno acá de este lado vive esperanzado porque es mucha la gente que cree que cambiar realidades es posible. Nosotros estamos muy agradecidos con toda la comunidad, porque no se podría hacer nada de lo que se hace sin este acompañamiento.
Los costos que nosotros tenemos para el funcionamiento de todas las actividades son muy elevados y no su cubren con algún aporte que recibimos. Todo se sostiene gracias a la comunidad. Nosotros en el mes hacemos 8.235 platos de comida.

Empatizar y actuar


Albornoz recuerda a algunos chicos que asisten a comer en la plaza y se emociona. “Entendemos que esto nos puede pasar a cualquiera. Hay gente que ha tenido trabajo y hoy la changa empezó a escasear y no la tiene. No puede comer, tiene que elegir qué comer. No todos tenemos la posibilidad de comer cuatro veces al día. Es muy angustiante porque hay hambre. A las plazas llega no sólo la gente que está en situación de calle, sino también mucha gente que está en constante riesgo de situación de calle porque no puede pagar el alquiler. Hay mucha migración a los barrios porque no se puede pagar el alquiler de una pieza precaria, y levantan una casita al costado de los arroyos. Hay un aumento la vulnerabilidad”, afirmó.


La voluntaria comentó que “hoy tenemos muchos jubilados en las plazas que buscan un plato de comida, a partir del 12 de cada mes cuando la plata no les alcanza y que no están en situación de calle y que viven en pleno centro. Para el día 15, aumenta exponencialmente la asistencia; y del 1 al 10 merma, que son los días más cercanos a las fechas de cobro”.
Inmediatamente, resaltó que “nosotros somos muy del dato duro porque avala lo que decimos y hacemos. Nos permite ver qué camino ir tomando, pero atrás de esos datos, conocemos a la persona y es muy duro. Detrás de ese número tan frío, está fulano que lo vimos nacer, mengano que la peleó siempre, es muy difícil”.


Añadió que “salimos con un promedio de 250 porciones de comida. Los lunes es el día más concurrido y llevamos 300. Los martes Cielo Nuevo prepara más de 500 porciones. Esto varía y hay días que la comida no alcanza. Es desesperante para la gente que está en la fila y que se entera que no hay más comida, como para el voluntario que tiene que elegir a quién priorizar”, lamentó.


Preocupaciones


“Nos preocupan los casos de abuso, el consumo y el narcotráfico que se acrecientan en los barrios. Estamos armando una charla y vamos a invitar a todo el estamento político del Estado para mostrarles el diagnóstico y cuál creemos que es el camino. Hay precedentes de que la urbanización es parte de la solución. Van a participar representantes del Hogar de Cristo, queremos que vuelvan las tres c, colegio, capilla y club, para sacar a los gurises y a los adolescentes de la calle”, analizó.
A continuación, sentenció: “Queremos más presencia del Estado, pero como garantía de derechos. Entendemos que las políticas públicas no tienen que basarse en pura asistencia, pero tenemos que caminar juntos”.


Soñar con un futuro mejor


—¿Cómo es el futuro con el que sueña Suma de Voluntades?
—Nuestro sueño es un futuro el que no tengamos que existir. Y que la urbanización de los barrios sea una realidad, que es una deuda a partir de la sanción de la ley de Barrios Populares y una deuda moral.


Para colaborar


En la sede de Suma de Voluntades en Bavio 367, de Paraná. Se reciben alimentos no perecederos, leche y alimentos frescos.
Por otra parte, los voluntarios que quieran sumarse son siempre bienvenidos.

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