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La titánica labor legislativa cumplida para parir la Nación

El Congreso Legislativo Federal tuvo como ámbito de sesiones el Senado de la Confederación, ubicado junto a la catedral. Allí se inició una vastísima y trascendente tarea legislativa.

La tarea encarada por los legisladores que integraron el primer Congreso Legislativo Federal, en la etapa de la Confederación Argentina fue titánica. Durante el primer período de sesiones, en 1854, se sancionaron 292 leyes.

Griselda De Paoli
Especial para EL DIARIO

La realidad es un desafío constante a revisar conceptos y disposiciones para poder entender lo que pasa a nuestro alrededor. La realidad política lo hace particularmente en torno al alcance de cada uno de los poderes del Estado.
La división de los mismos, distribuye el poder para gobernar. La tarea de generar y sancionar leyes es el modo en que los cuerpos legislativos se ocupan de ejercer el gobierno. Legislar es el medio, no el fin. El fin es gobernar, teniendo parte de la responsabilidad del gobierno, aún con un presidencialismo fuerte, en un estado federal.


La Constitución de 1853 dispuso con toda claridad la cuestión, que en esencia se sostiene después de algunas reformas. Cuando se sancionó, fue necesario poner en funcionamiento el aparato estatal diseñado para parir la Nación Argentina, en un contexto complicado. Aquella Confederación, que tuvo su capital en Paraná, generó la estructura de la Nación, a través de leyes que hicieron operativa la constitución, aunque Buenos Aires estuviera ausente.
Hoy Argentina es un Estado federal, no una confederación y pensando la realidad inmediata, sirve el aporte de Natalio Botana al decir que “una de las claves que diferencian al Estado federal de la Confederación de Estados reside, precisamente,  en el desplazamiento del poder del lugar donde mandan los gobernadores para ubicarlo en las instancias nacionales correspondientes a las cámaras de Diputados y de Senadores”. La constitución no señala a la agrupación de gobernadores como otro poder.


Pensemos en aquellos legisladores del Primer Senado Federal, teniendo en cuenta que para participar del Congreso y poner en marcha las instituciones constitucionales, las provincias tuvieron serios problemas para resolver las más elementales necesidades de sus representantes. Como sostiene el Dr. De Marco, había incomodidades para viajar y llegar a Paraná; alojarse en fondas y pensiones existentes o improvisadas; falta de fondos. No había entonces cómodos vehículos, ni custodias, “y los representantes del pueblo se mezclaban sin dificultades con él”.


A pesar de las limitaciones, hicieron honor a su representación, sesionaron siempre que se los convocó y abordaron con dedicación su tarea esencial y basal para construir la Nación. Ellos fueron los legisladores de la patria pobre, asegura el autor citado y la Confederación fue la “madre” de la Nación Argentina, acota Juan Carlos Garavaglia.

PRIMER CONGRESO

Del Legislativo de la Confederación en Paraná proceden 292 leyes, en gran parte orientadas a encauzar el orden económico y financiero, los magros presupuestos, la creación de bancos, la imposición de tarifas aduaneras, la  acuñación de monedas, entre otras como las de ratificación de tratados internacionales, aprobación de las constituciones provinciales que se fueron dictando formuladas de acuerdo a la sancionada en el 53, el trazado del ferrocarril de Rosario a Córdoba, la libre navegación de los ríos, la canalización de los ríos Bermejo, Salado y Dulce, las necesarias para la integración de comisiones para redactar los códigos,  la de derechos diferenciales y la ley de  reforma la constitución  el 23 de junio de 1860.


Cesar Blas Pérez Colman. en “Paraná 1810-1860. Los primeros cincuenta años de la vida nacional (146), con su abordaje erudito nos entrega referencias claras de aquel primer Congreso Legislativo que funcionó en Paraná.
“El 22 de octubre de 1854 tuvo lugar en Paraná la instalación del primer Congreso Legislativo Federal. El acto tuvo lugar en la Iglesia Matriz, especialmente decorada. A las 12 el presidente de la Confederación de gran  uniforme, acompañado de una comisión del congreso y de sus Ministros, empleados, etc., hizo su entrada al templo para leer su mensaje inaugural.
Los Senadores tomaron asiento a la derecha del presidente de la Nación y los diputados a la izquierda. Las fuerzas de la guarnición, vestidas de gran parada,  formaron en la plaza con sus bandas de música a la cabeza.


Cuando el General Urquiza pronunció estas palabras; “Quedan abiertas las Sesiones del Primer Congreso Legislativo Federal”, una  salva de artillería anunció al pueblo que se acababa de cumplir el programa del 1° de Mayo de 1851.


La apertura de sesiones del Congreso, inició una vastísima y trascendente tarea legislativa. A pesar de la crisis política determinada por la actitud de Buenos Aires, de la agrupación de hijos de esa provincia que pugnaba por derrocar al gobierno local, y de la situación afligente de las finanzas del Estado, el período administrativo presidido por el vencedor de Caseros, encierra tan gran número de iniciativas y trabajos por el progreso y estabilidad de las instituciones que la posteridad que lo juzgue con ánimo desapasionado, deberá considerarlo como el más ilustre de la historia administrativa y política del país.
Un núcleo de ciudadanos, se concentró en Paraná, atraídos por Urquiza algunos; y espontáneamente venidos otros. Pero todos deseosos de cooperar con la obra de solidificar  la unión nacional, haciendo de la ciudad un centro de actividades patrióticamente inspiradas, que debían dar en su hora oportuna, el fruto esperado con anhelos cada vez más vehementes, por el pueblo de la Nación”.

CUMPLIR LA CONSTITUCIÓN

El 3 de diciembre de 1854, concluye el período legislativo extraordinario. En el discurso de clausura Urquiza felicita a los legisladores por la intensa labor cumplida, les recomienda propagar en las provincias el verdadero espíritu de las disposiciones dictadas. Presentándose él mismo como  humilde sacerdote del culto de la ley y el primero de sus defensores.
Beatriz Bosch , en Urquiza y su tiempo, reproduce parte del discurso: “El triunfo de Caseros no hizo nacer la libertad, destruyó no más la tiranía; dejad decir en esta ocasión  a un soldado, que no se puso sobre su frente los laureles de  aquella victoria sino cuando se depositó en su mano el sagrado código fundamental; y repetidlo por mí a vuestros comitentes en garantía de los derechos del pueblo que acato como mi propia gloria y asegurar a mis compatriotas que emplearé toda  la fuerza y los medios que la ley y la voluntad popular han puesto en mi mano para asegurar el cumplimiento de la Constitución, la seguridad e integridad de la Nación”.

El 3 de diciembre de 1854, concluye el período legislativo extraordinario. En el discurso de clausura Urquiza felicita a los legisladores por la intensa labor cumplida, les recomienda propagar en las provincias el verdadero espíritu de las disposiciones dictadas. Presentándose él mismo como humilde sacerdote del culto de la ley y el primero de sus defensores.

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