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Por la crisis, se consume menos cantidad de carne

Las carnes rojas siguen encareciéndose, y el pollo parece estar más al alcance del bolsillo. Fotos: Sergio Ruiz.

Pese al aumento de precios de mostrador, los empresarios consideran que no es tan significativa la merma en la demanda. Si bien el valor de la carne aumentó, fue más notoria la suba de los costos fijos, como la energía eléctrica y el alquiler. Cómo impactarán las exportaciones en el valor de la carne en el mostrador.

Dentro del contexto inflacionario que sufre la Argentina, el rubro alimentos es el que más pesa a la hora de la conformación del índice y el que más aumentos registró. En ese marco, la carne bovina reacomodó sus precios hacia arriba y se sintió en el consumo.

Los abastecedores de carnes y los dueños de carnicerías confirmaron que disminuyeron las ventas en lo que va del 2024; no obstante, también indicaron que, pese al reacomodamiento de los precios en el mostrador, en gran parte debido al aumento en los costos fijos, no fue tan abrupta la caída en el consumo como se preveía. Aseguraron que la baja, en promedio, rondó apenas el 10% en febrero.

En los últimos tres años el consumo per cápita de carne bovina en el país fue en aumento y 2023 cerró con un promedio de 52,2 kilos por habitante por año, informó la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación. Un 2,6% (50,87 kg) más que en 2022 y un 5,8% (49,34 kg) por arriba del de 2021.

Sin embargo, en el desagregado se observa que en diciembre de 2023 el consumo descendió y quedó por debajo de los 11 meses anteriores y también comparativamente con el mismo mes del año pasado.

El proceso de estanflación que había anticipado el presidente Javier Milei (inflación con recesión) apenas llegó a la Casa Rosada, se hizo sentir con más fuerza en el bolsillo de la gente con la llegada del 2024.

En enero, la carne sufrió un aumento significativo en el precio, desde la hacienda en pie hasta el mostrador; sin embargo, los nuevos valores de los cortes vacunos no fueron convalidados por los consumidores y como lo marcaban los abastecedores, el consumo se desplomó entre un 25% y 30%, aproximadamente.

En los últimos 15 días, los precios de la carne aumentaron al consumidor en un 15% en promedio, pero en un mercado en el que rige férreamente la ley de oferta y demanda, esos valores no tuvieron eco y debieron acomodarse al bolsillo de la gente, al menos un poco, y cayeron alrededor de un 5%.

Razones

Quienes integran el rubro de la carne no dejan lugar a dudas de que el consumo ha disminuido y aseguran que la pérdida de poder adquisitivo de la gente se confabula con el incremento en el valor de la carne debido a las variaciones en la materia prima, pero sobre todo por los crecientes gastos fijos que tienen los negocios. Asimismo, no ven un panorama tan desolador.

Marcelo Montoya, que participa en toda la cadena, desde el campo como productor ganadero, hasta contar con bocas de venta, confió que por estos días el público “se inclina más por los cortes más económicos, entonces a nosotros por ahí se nos aumenta la venta de carne más económica y disminuye la de primera”, explicó.

Asimismo, Montoya confirmó que “por lo que se ve, la faena en el frigorífico ha mermado” y, además, que la gente “sigue comprando con la misma plata, entonces eso se traduce en menos cantidad de carne”.

El productor y carnicero consultado le atribuyó esta situación “a la caída del poder adquisitivo de la gente y a que el precio de la carne ha subido un poco en estos días, pero más que nada aumenta por todos los gastos fijos que hay en un negocio”.

Otro matarife y abastecedor cárnico, Rubén Fusari, siguió en la misma línea. “Siempre cuando hay una suba de precio, te encontrás con que tenés un poquito de recesión, porque la gente va con cierta cantidad de dinero y se lleva menos volumen; siempre pasa eso, pero después vuelve a acomodarse el precio a los pocos días. Sin lugar a dudas, el bolsillo nos está apretando a todos, pero, así y todo, se faena y se vende. Yo creo que estamos más o menos en el mismo consumo”, estimó.

Por su parte, José Rizzo, dirigente de la Cámara de Abastecedores de Carne de Mendoza, reafirmó que “el consumo por supuesto que ha tenido una baja” y también coincidió con sus colegas al indicar que “tenemos una merma interanual de un 10%”.

Para el empresario, si bien la carne se ha encarecido “dentro de todos los productos básicos y perecederos no tuvo un incremento tan fuerte en relación al resto de los aumentos. Independientemente de que el precio está alto, bueno, en realidad son los salarios los que están bajos, a la hora de llevar un plato de comida a la mesa, se busca la carne porque rinde más”.

A la gente le aumentaron la luz, el pasaje, el combustible, si anda en vehículo, y nos pasa lo mismo a las empresas porque tenemos duplicado el costo de la luz, los alquileres; los insumos se han triplicado. Hay una recesión con inflación impresionante, pero, para resumir, la carne se sigue vendiendo”, añadió.

Las exportaciones

El 31 de diciembre se dieron de baja las restricciones que había impuesto el gobierno de Alberto Fernández, y se abrió la puerta para exportar libremente, entre ellos los 7 cortes populares de carne como asado, vacío, falda, matambre, tapa de asado, nalga y paleta.

La decisión de la Casa Rosada impactó de lleno en las ventas al exterior y en enero de 2024 las exportaciones de carne bovina crecieron casi un 20% en volumen y generó un 11% más de divisas.

Según la información oficial, China fue el principal destino y se llevó casi el 80% de la carne que salió al exterior.

Ahora bien, esa liberación de las exportaciones genera opiniones encontradas dentro del mundo de la carne a la hora de analizar si influirá en la determinación de los precios dentro del mercado interno.

Para Marcelo Montoya, que estén liberadas las exportaciones no tiene porqué provocar un aumento en el precio de la carne porque, entre otros mercados “China se lleva la media res completa y de eso no queda nada, pero no es lo que consumimos nosotros. A China va una vaca de refugo, de rechazo”.

A su vez, el entrevistado admitió que si el gigante asiático sigue por este camino “cuando ya se acaba esa vaca, empiezan a llevarse alguna vaca gorda y algún novillo pesado también, entonces empiezan a competir”.

Igualmente le bajó el tono de preocupación al asegurar que “todo lo que va a Europa son los cortes finos y queda todo lo que es asado y se abaratan esos cortes populares, que en definitiva es lo que nosotros comemos”, insistió.

Alternativa buscada

Dentro de esa caída en el consumo, los clientes siguen prefiriendo los productos cárnicos, pero “van buscando alternativas en diferentes carnes”, se sinceró José Rizzo.

Dentro de esas variantes, por estos días está funcionando muy bien el pollo que, dentro del espectro cárnico disponible, es la variante que menos aumentó.

“La gente se ha volcado un poquito más para el lado del pollo porque hoy es lo más económico que hay. A un kilo lo podés conseguir entre $2.000 y $2.800 según el tipo de pollo que sea. Eso frente al precio de la carne, hace que la gente se vuelque un poquito más para el lado del pollo”, confió Antonio Olmo, propietario de una avícola. También consideró que, además de ser la propuesta más económica, el valor de las aves no se movió tanto como el resto de las carnes.

“En dos meses ha aumentado un 20% aproximadamente y tal vez para el consumidor sea mucho, pero para nosotros no es muy significativo”, indicó Olmo.

Cuidar el bolsillo

Una de las estrategias que suelen implementar en las bocas de venta es ofrecer un paquete de cortes, de distinta calidad, con lo que el precio total de la compra se presenta como más accesible.

Otra práctica que parece implementarse es que los consumidores van relegando los productos elaborados (milanesas, marinados, etc.) y, si pueden, llevan la materia prima, lo que naturalmente les sale más barato. La contracara es que el comerciante pierde el porcentaje de ganancia que aplicaba a este tipo de alimentos.

Por fuera de estos comentarios, es un hecho que los clientes están más atentos a los precios y son conservadores a la hora de definir la cantidad de lo que llevarán, probablemente porque incorporen otros componentes a la dieta, que abaraten las comidas y les provean de propiedades parecidas.

Nuevos escenarios

El 2023 va a quedar en la historia argentina por haber sido testigo de una de las peores sequías experimentadas por el país, cuando la producción de granos se redujo en cerca de un 40% interanual.

En este contexto, la Bolsa de Comercio de Rosario realizó un informe de proyecciones de carácter preliminar sobre el mercado de las diferentes carnes.

En este contexto, la entidad bursátil pronosticó que para 2024 en el mercado interno se consumirán “alrededor de 5,1 millones de toneladas de las tres principales carnes: el 43% del consumo sería explicado por la carne bovina, el 42% por la aviar y el 15% restante por la porcina”.

En tanto que las ventas al exterior de carnes alcanzarán “un valor de aproximadamente 2.645 millones dólares, aportadas en un 90% por la carne vacuna, 9% por la aviar y 1% por la porcina, marcando una caída del 4% interanual”.

Ante el aumento del costo de la carne vacuna, el cerdo y el pollo son opciones de proteína animal para los consumidores. Foto: Sergio Ruiz.

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