El dato es incómodo: el empleo cae. Pero Mariano Camoirano no esconde el número y lo mide contra el país. En Paraná, la segunda Expo del Empleo reunió esta semana a más de 35 empresas y unas 5.000 personas buscando una oportunidad.
El secretario de Trabajo de Entre Ríos reconoció la disminución de puestos, pero insistió en que la provincia se ubica por debajo del promedio nacional. “No ha sido tan duro”, dijo, y lo atribuyó a un conjunto de iniciativas del Gobierno provincial que también incentivaron la inversión. Ahí está la clave: el número no se lee solo, se lee con contexto.
Ahí aparece el meollo: el mercado laboral no se administra solo con buenas intenciones. Camoirano señaló que la Secretaría de Trabajo tiene el desafío, planteado por el gobernador, de crear mayor cantidad y proporción de empleo privado que empleo público. Es decir, cambiar el ratio que presenta la provincia y no solo hablar de la caída.
La receta pasa por escuchar al sector productivo. Camoirano resaltó la alianza con la Unión Industrial de Entre Ríos, que nuclea más de 140 empresas y da una amplitud territorial que no muchas organizaciones pueden dar. “Hay una simbiosis para potenciar, al menos en la costa del Paraná, este tipo de experiencias”, sostuvo.
También hay autocrítica. El funcionario admitió que el sector público a veces está más acostumbrado a hacer política pública sin datos, “muy perceptiva”. Por eso recordó los observatorios creados para mejorar el relevamiento estadístico. Es un reconocimiento que pesa: el diagnóstico no puede salir solo del oído, porque el empleo no se mide con percepciones.
El discurso del mediano plazo es el que más debate genera. Camoirano citó el RINI como amortiguador y señaló que muchas políticas públicas pueden no visibilizarse en el corto plazo, en un contexto económico complejo. La reforma previsional, dijo, podría tender a liberar u ordenar recursos del déficit de la Caja.
Esos recursos, según planteó, pueden orientarse a caminos o quizá a bajar la presión fiscal. La otra reforma en el aire es la ley de procedimiento laboral. El proyecto impulsado por el gobernador apunta a un escenario donde, según reconoció, se dispararon los juicios laborales por accidentes y enfermedades laborales.
No promete impacto inmediato, pero busca construir una provincia distinta. Esa es la apuesta: cambiar reglas que, en la coyuntura, no aparecen en el radar, pero que a mediano plazo pueden ser factores reales de competitividad. El empleo no se arregla con un solo número, sino con una agenda que combine inversión, datos y diálogo con el sector privado.
La Secretaría de Trabajo sigue de cerca las mesas paritarias con gremios estatales y docentes, y también los conflictos laborales con empresas. Entre los casos recientes más emblemáticos aparecen Granja Tres Arroyos, UnionBat y Laboratorios Pyam. El escenario laboral entrerriano se juega entre la caída del empleo, la inversión y la reforma.