Quince años tras las rejas no le alcanzaron para borrar el nombre de Hugo Miguel, de 62 años, alias “El Gitano”. El hombre, condenado a prisión perpetua por el crimen de una anciana, volvió a aparecer desde el penal.
Ahora, bajo el apodo de “Subcomisario Gutiérrez”, en alusión a la serie “Gutiérrez Is Mai Neim”, la investigación lo señala como líder de una banda de presos que realizaba estafas telefónicas desde la cárcel.
La investigación que encabeza el fiscal Mariano Moyano, titular de la UFI N° 13 de Mar del Plata, arrojó un modus operandi: los estafadores se presentaban como funcionarios policiales. Les decían que un familiar estaba detenido por haber atropellado a una mujer embarazada y pedían una fianza para liberarlo.
La maniobra continuaba con la presentación de un falso policía en la vivienda de la víctima, con el objetivo de retirar la suma de dinero pautada previamente.
Otro ardid constaba en simular vía telefónica ser el hijo o el sobrino de la víctima, a quien contactaban para cambiar, con urgencia, billetes de dólares en la previa a un supuesto anuncio presidencial.
Para establecer cómo operaba la asociación ilícita y los roles de los involucrados, el pasado jueves personal de las DDI de Mar del Plata y La Plata efectuó allanamientos simultáneos en las Unidades Penales 1 (Olmos), 15 (Mar del Plata) y 44 (Batán).
Al requisar la celda del líder, alojado en la primera de ellas, los agentes secuestraron cuatro teléfonos celulares y dos troqueles de chips. El fiscal dispuso la aprehensión de Miguel y de Joel Aguirre, su compañero de celda y señalado cómplice en el call center que habían montado dentro de la cárcel.
Sin embargo, luego recuperaron la libertad bajo los alcances del artículo 161 del Código Procesal Penal respecto de esta investigación. En los otros dos penales fueron detenidos Alejandro David Rosales Demetrio (30), Jonathan Ezequiel Villalba (34) y Franco Isaías Miguel (29), los otros tres sospechosos sobre quienes pesaban órdenes de captura en el expediente.
La investigación continúa con el análisis de los dispositivos secuestrados y de las comunicaciones atribuidas a la presunta banda. El peso de la pesquisa queda en lo que aparezca en los teléfonos y en el rol de cada uno de los señalados. En lo que se conoció, no aparece una versión de los señalados.
A principios de agosto de 2011, Hugo “El Gitano” Miguel logró posar su nombre en los principales medios del país al fugarse del penal del partido bonaerense de Florencio Varela junto a Miguel Gustavo Tarico, por entonces su compañero de celda.
Sin embargo, su raid delictivo se frenó en 2010, cuando fue condenado por el crimen de María Epifania Di Ciccio (81), a quien asesinó durante el 2007 en Hurlingham.
Por aquel hecho, el Tribunal Oral Criminal N° 5 de Morón lo condenó a reclusión perpetua, pero más de un año después, él y Tarico se fugaron de los talleres de la cárcel de Varela y nunca más se supo de ellos.
Miguel se las ingenió para permanecer prófugo de la justicia durante casi dos meses. Su recaptura ocurrió en la localidad de Atlántida, Uruguay, luego de que su acento argentino llamara la atención de las autoridades del casino local porque jugaba compulsivamente y por montos elevados de dinero.
El caso mantiene abierta una pregunta incómoda: cómo se monta un call center de estafas dentro de un penal y cómo se mueven teléfonos y chips sin detenerse. La investigación sigue y el próximo paso será establecer el alcance real de la organización y el rol de cada uno de los señalados.