La madrugada del domingo dejó a una peluquera de Paraná sin las herramientas con las que se gana la vida. Alguien rompió el vidrio del salón ubicado sobre avenida Almafuerte y se llevó los elementos de trabajo que estaban adentro. Un robo de los que duelen doble: no solo por lo material, sino porque le sacan a alguien el instrumento con el que sostiene su día a día.
Lo que no calcularon los autores del hecho es que el local contaba con cámaras de seguridad. Quedaron filmados. Las imágenes están en manos de quienes corresponde y representan la principal pista disponible para identificar a los responsables.
La propietaria, lejos de quedarse paralizada, tomó una decisión que dice mucho del temple de quien construye su propio trabajo: lanzó una rifa solidaria para recaudar fondos y reponer las herramientas sustraídas. Una respuesta que mezcla resiliencia con necesidad concreta, y que ya circula entre vecinos y clientes que quieren dar una mano.
El hecho se suma a una serie de robos con rotura de vidrieras que afectan a pequeños comercios y emprendimientos de la ciudad. Negocios que no tienen seguro, que no tienen espalda financiera, y que ante un golpe así quedan al borde de no poder abrir la semana siguiente. La rifa no debería ser la solución estructural, pero mientras tanto es lo que hay. Quienes quieran colaborar pueden contactar a la peluquería directamente.