El Club Salto Grande de Concordia tomó una decisión que no admitía demoras: apartar de sus filas al jugador de rugby Luciano Romero Hergenzter luego de que la Justicia Federal lo procesara por su presunta participación en una organización dedicada a la venta de estupefacientes.
La causa involucra a ocho personas en total, todas acusadas de integrar una red que comercializaba drogas a través de un grupo de mensajería instantánea que llevaba el nombre, tan explícito como inquietante, de “Droga Concordia”. El uso de plataformas digitales para la distribución de sustancias ilegales es una modalidad que viene creciendo en distintas ciudades del país, y Concordia no quedó al margen.
La institución no esperó que la situación judicial se resolviera por completo: ante el procesamiento formal del deportista, la directiva resolvió la desvinculación de manera inmediata. Una señal clara de que el club no estaba dispuesto a tolerar que su imagen quedara asociada a una investigación de esta naturaleza.
El caso pone en evidencia una vez más que el deporte no es una burbuja aislada de los problemas que atraviesan las comunidades. La pertenencia a un club, a un equipo, a una camiseta, no garantiza inmunidad frente a las redes del narcotráfico que operan en distintos niveles de la sociedad. La Justicia Federal continúa con la investigación sobre los ocho procesados en la causa.