“Estamos ante un desastre sanitario“. Las palabras de la ex jefa de laboratorio del Hospital Masvernat cayeron como un martillazo en la mesa de debate que se realizó el miércoles en la universidad. Yoya, bioquímica con décadas de experiencia, no se anduvo con vueltas para describir la situación actual del sistema de salud entrerriano y nacional.
La especialista, que llegó al encuentro por invitación del ex ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán, fue contundente: “La salud pública está rota, al igual que el trabajo y la educación pública. Hemos sido abandonados por el Estado“. Sus credenciales respaldan cada palabra: especialista en gestión y calidad de laboratorio por la UBA, ex referente del Instituto Malbrán por Entre Ríos, y con posgrados que van desde pedagogía hasta salud y desastres naturales.
Los números que manejó Yoya son escalofriantes. En 2015, el Estado argentino distribuía aproximadamente 75 millones de preservativos al año. “El año pasado fue 1.7 millón“, remarcó con indignación. El resultado no se hizo esperar: “Cuando la salud es para algunos nada más, deja de ser un derecho. Te tenés que ir a comprar el preservativo que necesitas“. Y así se dispararon todas las enfermedades de transmisión sexual, incluido el HIV.
Pero hay más. En los primeros cuatro meses de 2026 se notificaron 1.174 casos sospechosos de coqueluche en Argentina, de los cuales 274 fueron confirmados. Es el nivel más alto para este período desde 2019. “¿Cuánto hace que no veíamos eso?”, se preguntó la bioquímica, recordando que ya hubo niños fallecidos por esta enfermedad que parecía cosa del pasado.
La tos convulsa no es la única que volvió. El sarampión también regresó después de 18 años sin contagios locales. “Con Macri perdimos el estatus de país libre de sarampión”, disparó Yoya sin filtros. “Cuando vuelve Ginés González García, se vuelve a declarar al país con estatus libre de sarampión, pero vuelve otro gobierno neoliberal y otra vez se lo pierde. No son casualidades: es el abandono que hacen de la salud“.
La ex jefa del Masvernat eligió la universidad para dar esta batalla porque “es un lugar que nos recibe para situaciones tan complejas como las que se viven”. Y su compromiso tiene raíces profundas: “Cuando uno ve lo que le pasa al de al lado, no podes ser indiferente. Nunca vimos gente revolver la basura como se ve ahora“. El panorama que describe es el de un país donde las enfermedades inmuno-prevenibles vuelven por falta de vacunas, donde los preservativos se volvieron un lujo y donde la salud dejó de ser un derecho para convertirse en una mercancía al alcance de pocos.