Los números no mienten y la realidad laboral argentina se vuelve cada vez más cruda. Un relevamiento basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo confirmó lo que muchos trabajadores ya sienten en carne propia: seis de cada diez actividades privadas redujeron su plantel de empleados registrados desde noviembre de 2023.
¿Casualidad que coincida con el inicio de la gestión de Javier Milei? Difícilmente. El 59% de los sectores económicos optó por el ajuste vía despidos, una tendencia que golpea directamente en el bolsillo de miles de familias entrerrianas y del resto del país.
La construcción y la industria encabezan este ranking que nadie quiere liderar. Dos sectores históricamente generadores de empleo genuino ahora se convirtieron en los principales expulsores de mano de obra. En Entre Ríos, donde estas actividades tienen peso específico en ciudades como Paraná, Concordia y Concepción del Uruguay, el impacto se siente con particular intensidad.
El informe de la SRT no deja lugar a interpretaciones: mientras el Gobierno nacional celebra la baja de la inflación, los trabajadores enfrentan una realidad donde conseguir y mantener un empleo formal se vuelve una odisea. Las empresas, presionadas por la recesión y la caída del consumo, encontraron en los despidos la válvula de escape más rápida.
¿Hasta cuándo puede sostenerse esta sangría laboral sin que explote socialmente? La respuesta parece estar en manos de una recuperación económica que, por ahora, brilla por su ausencia en la mayoría de los sectores productivos del país.