¿Qué pasó este viernes en Paraná que toda la ciudad quedó envuelta en un olor nauseabundo? La pregunta se repetía en cada esquina mientras los vecinos salían a la vereda, se tapaban la nariz y miraban hacia el cielo buscando una explicación que, hasta ahora, nadie puede dar.
El fenómeno se desató durante la tarde del viernes y se extendió por gran parte de la capital entrerriana. Los testimonios no se hicieron esperar: desde el centro hasta los barrios periféricos, los paranaenses describían la misma sensación de olor penetrante y desagradable que invadía sus hogares y espacios de trabajo.
“Era imposible respirar tranquilo“, contaba una vecina del barrio San Agustín mientras ventilaba su casa. “Pensé que era algo del vecino, pero cuando salí a la calle me di cuenta de que todo Paraná olía igual“, agregaba con preocupación evidente en su rostro.
Las redes sociales se llenaron de consultas y quejas. Los grupos de WhatsApp del barrio no paraban de recibir mensajes: “¿A ustedes también les llegó ese olor horrible?“, “¿Será algo tóxico?”, “¿Llamaron a algún lado para preguntar?”. La incertidumbre crecía mientras las horas pasaban sin una respuesta oficial.
Desde las autoridades locales intentaron tranquilizar a la población asegurando que este tipo de olores, aunque extremadamente molestos, no representan un riesgo para la salud pública. “No están asociados a comportamientos tóxicos“, fue la frase que se repitió para calmar los ánimos, aunque sin explicar de dónde venía semejante pestilencia.
Pero la pregunta sigue en el aire, literal y figuradamente: ¿qué causó que toda una ciudad quedara sumergida en este olor nauseabundo? Las hipótesis van desde problemas en alguna planta de tratamiento hasta fenómenos atmosféricos que transportaron olores desde zonas industriales. Lo cierto es que los paranaenses vivieron una tarde que no van a olvidar, aunque prefieran hacerlo.
Mientras tanto, las autoridades continúan investigando el origen del episodio. Los vecinos esperan respuestas y, sobre todo, que no se repita. Porque si algo quedó claro este viernes es que Paraná puede soportar muchas cosas, pero no ese olor.