El sueño de la casa propia se convirtió en una pesadilla millonaria para más de 30 familias entrerrianas. Una empresa dedicada a construcciones en seco las dejó con obras a medio hacer, contratos rotos y la bronca de haber confiado en quien no debían.
“Hay gente que está peor que yo, les arruinaron el sueño de la casa propia“, contó uno de los damnificados a El Once, con esa mezcla de resignación y bronca que solo entiende quien puso los ahorros de toda una vida en manos equivocadas. La frase resume el drama: no es solo plata, es el proyecto de vida que se fue al tacho.
La movida de la constructora fantasma generó conmoción en Paraná y toda la provincia. Los testimonios se multiplican: familias que pagaron por adelantado, vieron arrancar las obras y después… silencio. Llamadas que no contestan, oficinas vacías y el amargo sabor de haber sido estafados en grande.
¿Cómo una empresa logra cagar a 30 familias sin que nadie se dé cuenta? La pregunta flota en el aire mientras los damnificados buscan respuestas legales y los responsables brillan por su ausencia. Las deudas millonarias no son solo números: representan años de trabajo, sacrificio y la ilusión de tener un techo propio.
El sistema de construcción en seco se había vuelto atractivo por su rapidez y costos. Pero cuando la empresa desaparece del mapa, las ventajas se convierten en un problema: obras a medio terminar que nadie sabe cómo continuar, materiales que no llegaron y familias que no saben si algún día van a poder habitar lo que ya pagaron.
Los damnificados ahora buscan organizarse para presentar las denuncias correspondientes. Pero la realidad es cruda: recuperar la plata va a ser más difícil que construir la casa. Mientras tanto, el sueño de la vivienda propia sigue siendo eso: un sueño que algunos inescrupulosos convirtieron en estafa.
Con informacion de: El Once.