¿Cómo se explica una fiesta de tres días con 120 invitados y un gasto de $60 mil por persona cuando tu declaración jurada marca ingresos en cero? Esa es la pregunta que flota sobre la megacelebración que el senador nacional por Entre Ríos Joaquín Benegas Lynch organizó para sus 50 años en noviembre pasado.
La postal fue de lujo: tres días de festejo en su propiedad de La Paz, sobre la barranca del río Paraná, valuada en medio millón de dólares. Con chef traído desde Buenos Aires, DJ, música en vivo a cargo de su hermano Alberto “Bernie” Benegas Lynch (diputado nacional) y una puesta estética diseñada por su esposa, la arquitecta Eloísa Perea Muñoz.
El detalle que incomoda: esa casa de estilo colonial donde se montó semejante despliegue no figura en su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción. Tampoco hay registro de cómo financió un evento que, solo en catering, superó los $7 millones.
Porque en su DDJJ inicial, presentada en febrero de este año, el senador libertario declaró un patrimonio de $777 millones pero con un detalle curioso: cero pesos de ingresos en todos los rubros. Ni actividad laboral, ni empresarial, ni rentas. Nada. Como si el dinero apareciera por arte de magia.
Más extraño aún: declaró deudas por $343 millones contraídas con sus propias empresas. Un mecanismo que los organismos de control suelen observar con lupa porque puede funcionar como ingeniería contable para licuar el patrimonio o retirar utilidades bajo otra forma.
La contradicción salta a la vista: ¿cómo tenés $29 millones en efectivo y $344 millones en dólares (unos 245 mil verdes) si declarás que esa plata viene de dividendos de las mismas empresas con las que tenés una deuda millonaria?
El senador Benegas Lynch, que suele desplegar la retórica anti-casta típica del espacio libertario, parece haber celebrado sus 50 años con los usos y costumbres de esa misma élite empresarial que critica. La pregunta que queda flotando es simple: ¿de dónde salió la plata?
Con informacion de: Diario Junio.