Una medida que puede cambiar las reglas del juego para los comerciantes entrerrianos que manejan importaciones y exportaciones. La ARCA (ex AFIP) anunció que aceptará declaraciones juradas como garantías para operaciones de comercio exterior, una decisión que promete agilizar trámites pero que viene con letra chica.
La flexibilización no es para cualquiera. Los requisitos son claros: no tener deuda líquida y exigible, contar con habilitación aduanera de al menos dos años de antigüedad, y no estar denunciado o condenado por infracciones. Una especie de “club selecto” para quienes ya demostraron seriedad en el rubro.
¿Qué significa esto para los exportadores de la región? Los productores de Concordia que venden cítricos al exterior, o los empresarios de Gualeguaychú con operaciones internacionales, podrían ver reducidos los tiempos de gestión. Pero la pregunta es si realmente alcanza con estos cambios para competir en un mercado global cada vez más exigente.
El detalle no menor: la medida mantiene un sistema de control preventivo que, en la práctica, significa que ARCA seguirá revisando con lupa a quienes accedan a este beneficio. No es libertad total, es libertad vigilada.
La iniciativa llega en un momento donde las trabas burocráticas siguen siendo el dolor de cabeza número uno para los exportadores argentinos. Entre Ríos, con su perfil agro-exportador, necesita estas facilidades, pero también necesita que funcionen de verdad y no se conviertan en otro laberinto administrativo disfrazado de simplificación.
Con informacion de: Dos Florines.