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miércoles, octubre 28, 2020
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    Historias de resistencia que se escriben en silencio, en los barrios

    Referentes de tres merenderos ubicados en distintos barrios de la ciudad le cuentan a EL DIARIO el desafío que significa atender una demanda básica que va en aumento, como es la comida diaria. En todos los casos emerge la decisión de los vecinos de organizarse para afrontar el problema que se les presenta.

     

    REDACCIÓN EL DIARIO / [email protected]

    De un tiempo a esta parte nos hemos acostumbrado a la palabra merendero. Sabemos que se han multiplicado y que eso no tendría justificativo si la crisis social no fuera profunda. Conocemos también el esfuerzo de los vecinos que los sostienen para juntarse con una cantidad de alimentos cada vez mayor, pero nos equivocaríamos si pensáramos que todas las experiencias son iguales. Apenas se bucea en las historias mínimas de cada experiencia ciudadana, lo que abundan son las singularidades. En la nota que sigue, nos asomaremos a algunas vivencias a partir de los testimonios de Emanuel Cornejo, del merendero Boina de Vasco; Mara Robin, del merendero Lucerito, y Mariano Almada del merendero Lio Messi.

    LEGADO. A veces el nombre sirve para identificarnos y en otros casos se convierte en un estandarte donde flamea el recuerdo de los seres queridos. Es el caso del merendero Boina de Vasco -que funciona en el Salón de Usos Múltiples del barrio Anacleto Medina norte, atrás de la Comisaría Novena.

    EL DIARIO entrevistó a Emanuel Cornejo, uno de los fundadores de la organización que surgió como alternativa para honrar a una persona querida. “La pusimos ese nombre porque así se llama la flor preferida de nuestra madre; con mi hermana decidimos continuar haciendo parte de lo que ella hacía por el barrio; así fue que se nos ocurrió comenzar”. Ante el pedido de precisiones, indicó que “mi mamá fue una militante barrial social; acompañó mucho a los vecinos, por eso cuando falleció empezamos con el merendero con mi hermana como una forma de recordarla y poder llevar adelante el dolor”.

    Más tarde, el entrevistado precisó que “la boina de Vasco es una planta que tiene la particularidad que no es sencilla de prender; pero una vez que lo hace y echa raíces, es muy difícil derribar porque no se seca ni marchita”. Acto seguido agregó: “Es una metáfora de la forma en que venimos trabajando, desde muy abajo, con esfuerzo, pero la convicción intacta”.

    Ante una pregunta periodística, Cornejo indicó que “no sólo entregamos la merienda sólida con la copa de leche; tenemos cuatro líneas fundamentales de trabajo: el espacio lúdico-cultural, de arte, fútbol y una propuesta que se llama Continuar, donde desarrollamos actividades para adultos mayores”.

    “¿Quiénes forman parte del merendero”, preguntó EL DIARIO. “El grupo es heterogéneo, aunque la mayoría somos estudiantes avanzados de carreras afines a las Ciencias Sociales; como Trabajo Social, Artes Visuales, Psicología, y Comunicación Social”. Fue entonces cuando contó que “nos conocimos en la organización social Barrios de Pie; aunque la fundación del merendero fue previa”.

    En otro tramo de la entrevista, Cornejo evaluó que “la merienda que damos es una excusa para reunirnos, para estar cerca de los vecinos, y de paso hacer algún aporte desde lo cultural y artístico; la idea es poder brindarles herramientas a los más chicos para que cuando lleguen a su adultez tengan un horizonte más amplio”.

    ACOMPAÑAR. Al ser consultado por los efectos que ha tenido la pandemia en el barrio, el referente indicó que “fue un antes y un después; antes de la pandemia estábamos recibiendo alrededor de 45 gurises que venían a merendar y participar de las actividades; ahora en cambio estamos atendiendo a los chicos y a sus familias”, lo que se ha traducido en un esfuerzo mayor. Luego añadió que “antes de que sea decretado el aislamiento obligatorio recibíamos a unos 60 chicos para jugar al fútbol, y 40 en los espacios culturales”, y que “para no dejarlos sin actividades hemos aplicado diversas estrategias para acompañarlos, que van desde mantener la comunicación por whatsapp hasta el hecho de repartir fotocopias con dibujos para pintar, que entregamos cuando retiran la merienda”.

    LUCERITO. Es el nombre del merendero que funcionar en el sur de la ciudad, en el barrio Los Berros. Una de las voluntarias es Mara Robin, quien forma parte de un grupo de vecinos que están en la permanente búsqueda de alternativas que permitan la construcción de un presente digno y un futuro mejor.

    –¿Cuál es la historia del merendero?

    – Hace siete años formamos parte del Movimiento Popular La Dignidad. En conjunto con la vecinal Arroyo Los Berros -de la cual formamos parte-  venimos trabajando para nuestro barrio. Formalmente, comenzamos con el merendero en 2007 cuando en la cuadra había apenas 15 familias. La necesidad era mucha, por eso las mujeres del barrio nos organizamos y empezamos dando una copa de leche para lxs chicxs. Hoy por hoy, forman parte del merendero las mismas niñas y niños que en aquella época venían a tomar la leche.

    En un primer momento cocinamos debajo de un árbol de mora y con el tiempo, a paso lento, fuimos mejorando. Hoy en día contamos con un espacio donde hacemos productos de panificación para la merienda y también para la venta. Además tenemos un taller textil que se llama Costuras Rebeldes, un proyecto que llevamos adelante para autogestionarnos.

    También tenemos una huerta orgánica; vendemos las cosechas de verduras sanas y ricas; realizamos limpieza de basurales, desmalezado, y trabajamos en la bloquera.

    –¿Cómo era la actividad antes de la cuarentena y qué sucedió una vez decretada la cuarenta?

    –Antes de la cuarentena hicimos la colonia de verano en un predio que recuperamos para el barrio, precisamente en el Complejo deportivo y cultural La Dignidad. Recibíamos unos 80 chicos tres veces por semana. Cuando empezó la cuarentena continuamos dando la comida, a pesar de que es cada vez más difícil porque ahora ya no vienen sólo los chicos sino el grupo familiar; se han triplicado las raciones. A esto se suma que debemos organizarnos minuciosamente para cumplir con las medidas de seguridad, de higiene.

    Contra toda dificultad, ahora estamos dando las viandas a 67 familias del barrio, gracias a la solidaridad de gente particular, del Movimiento La Dignidad y del área de Desarrollo Social.

    –¿Cuál es la realidad del barrio?

    –El Barrio Los Berros, de la zona sur de la ciudad, es muy carenciado. Contamos con pocos servicios esenciales, las calles son de tierra y cuando llueve se vuelven intransitables. A través de la vecinal hemos gestionado algunas mejoras como la colocación de luminarias y contenedores, aunque el mayor problema es el estado en que se encuentran las calles y las viviendas que son muy precarias. La mayoría de las personas que viven en el barrio son familias que desde hace muchos años vienen solicitando una respuesta al problema habitacional. La mayoría de las personas de la zona vive en ranchos.

    –¿Qué se vislumbra en un futuro cercano?

    –Hoy en día estamos poniendo el techo al SUM porque queremos que esté en condiciones cuando podamos retomar las actividades.

    Como las familias más humildes se dedican a cirujear en sus carritos, desde el Movimiento La Dignidad estamos formando cooperativas de trabajo, porque tenemos el objetivo de preservar el trabajo colectivo, ya que todxs estamos en las mismas condiciones, y creemos que esta es la mejor forma de mejorar nuestra economía.

    EN EQUIPO. El barrio Ilia también ha entendido que los problemas, por difíciles que sean, se resuelven en racimo. En la intersección de las arterias Hernandarias y Soldado Bordón- detrás del Charrúa- funciona el merendero Lio Messi. EL DIARIO entrevistó a Mariano Almada, un vecino que además de haber asumido su acción voluntaria como un trabajo, brinda su casa para cocinarles a sus vecinos.

    –¿Cómo se les ocurrió comenzar con el merendero?

    –Surgió en 2018, en pleno Mundial de Rusia. No fue algo planificado, se dio de manera espontánea. Un día preparamos una olla de comida con mi señora y vinieron dos chicos; al segundo día eran seis, y cuando menos nos dimos cuenta eran 65. En paralelo también comenzaron a sumarse voluntarios; hoy por hoy somos nueve colaboradores que trabajamos sin fines de lucro y ayudamos de corazón.

    Actualmente entregamos unas 180 viandas y 100 litros de leche semanales. Tenemos taller de huerta, reciclado, carpintería, y escuelita de fútbol. Ha costado mucho, pero lo logramos con el esfuerzo de todos.

    Aunque hemos dado pasos hacia adelante, aún no contamos con un espacio donde hacer nuestras actividades al reparo; las hacemos al aire libre. Trabajamos de una forma muy precaria, tenemos menos de lo justo. Hace unos días nos tocó pelar dos bolsas grandes de papa y lo hicimos con cuchillo porque no tenemos pela papas, por ejemplo.

    –¿ Cómo resuelven los gastos?

    –Acción Social nos da la copa de leche; pero esa partida ya no nos alcanza porque nos ha desbordado la demanda. Es más, hicimos las gestiones para tener un comedor, porque es sumamente necesario en el barrio, y no hemos tenido respuestas.

    Parte de los insumos que necesitamos para dar la merienda los conseguimos a través de pedidos que realizamos mediante redes sociales como Facebook.

    El merendero se sustenta gracias a la voluntad de la gente; vamos a las pollerías a pedir carcazas, menudos, y a alguna carnicería donde nos dan huesos, y visitamos las verdulerías.

    Hoy por hoy podemos seguir adelante porque es mucha la gente a la que no le sobra el dinero pero sí la voluntad de ayudar. Nos ha pasado que han venido vecinos a buscar la comida y nos ofrecen 2 o 3 papas. Gestos como estos son los que nos convencen de que vale la pena el esfuerzo; sobre todo en estos tiempos que corren en los que más de 60 familias del barrio se están quedando sin comer.

    –¿Cuál es la realidad de las personas que van al merendero?

    – Son chicos que necesitan amor, están necesitados de afecto. Para hacernos una idea, hemos detectado cuatro casos de abuso en el último tiempo. Por eso organizamos apoyo escolar, hacemos tarde de biblioteca los sábados, y siempre estamos atentos a todo lo que ellos necesitan, para darle color al barrio; porque los chicos que viven en familias donde hay violencia y falta el plato de comida, no pueden solos. Prestamos especial atención en los que andan en la calle: nuestro objetivo con la huerta, los talleres y la escuelita de fútbol también es enseñarles algo bueno, porque hay mucha droga y delincuencia, y perdimos muchos chicos por eso.

    A eso se suma que la mayoría de los vecinos no cuentan con una casa digna, porque esta zona de calle Hernandarias es una de las tantas que están olvidadas en nuestra ciudad. Hace mucha falta la presencia del Estado: falta desmalezado, arreglo de calles y hace cuatro años, que estamos viviendo sobre las aguas servidas.

    –El merendero se ha vuelto fundamental para los vecinos…

    – No recuerdo ni un día que no hayamos cocinado para el barrio, a pesar de que muchas veces nos falta stock de alimentos, Dios es grande y nunca permitió que nos quedemos sin comer.

    No tenemos Comisión Vecinal, por eso se vuelve vital ayudar a través del merendero, ya sea en dar un plato de comida, conseguir un abrigo; y también en los casos en que se necesita mejorar un poco la casa.

    El hambre y la necesidad no tienen bandera, y son muchas las personas que nos ayudan: particulares, comercios, clubes, organizaciones, y el padre Marcelo de la iglesia San Francisco de Borjas. Entre todos aportamos un granito de arena para que los chicos se vuelvan con una sonrisa a su casa.

    El esfuerzo es grande, porque la mayoría de los vecinos que colaboran son cartoneros o venden cobre, aluminio y hay mucha gente que lamentablemente, sigue viviendo de la basura.

    Además, no asistimos al bario Ilia únicamente; vienen chicos del 144 Viviendas, Corona Sur, Las Rosas, vecinos de calle Francia; y los sábados suele venir gente de barrios más lejanos, que andan pidiendo en la calle.

    Para colaborar

    Las personas interesadas en colaborar con los merenderos pueden comunicarse a través de las siguientes cuentas en las redes sociales:

    https://www.instagram.com/stories/merenderoboinade/2396271238940890417/

    https://www.instagram.com/merendero.lucerito7001/

    Fecebook “Merendero Lío Messi Paraná”.

     

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