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jueves, octubre 1, 2020
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    La complejidad de siempre para circular por la ciudad

    Apenas las ciudades toman cierto volumen se hace preciso regular la ocupación del espacio público. La utilización de vehículos es provechosa pero genera conflictos, que se intentan evitar mediante distintas normas. como veremos. El repaso permite advertir la vigencia de muchos de ellos.

     

    La necesidad de ordenar el tránsito hunde sus raíces en la historia de la ciudad.

    Griselda De Paoli/[email protected]

    Quienes circulamos por la vía pública, del modo que sea, estamos sujetos a derechos y obligaciones establecidos en reglamentos que intentan ordenar la interacción social en este espacio y resolver los conflictos que en esta se generan estableciendo responsabilidades y sanciones.

    Compatibilizar los intereses y necesidades del peatón y del usuario con los de quienes transitan en automóvil, colectivo, transportes de carga, remís, taxi, bicicleta o moto es sin duda una tarea compleja y ya no admite improvisaciones ni ocurrencias, exige saber leer la ciudad, planificar, tener un sentido proyectivo. Pensar la ciudad, diría García Canclini.

    La presencia de los vehículos motorizados cambió el concepto de ciudad.

    Es importante, al momento de planificar y regular la circulación en el espacio público, pensar que el mismo es también soporte de otras funciones que requieren ser contempladas más allá del transporte, de la movilidad. “Volver las calles acogedoras, conseguir que el tráfico de coches sea compatible con la vida social”, dice Navazo De Marius.

    En Paraná el problema no es nuevo. A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII los habitantes de la pequeña Villa de la Baxada, desde el inicio del asentamiento y por muchos años, se movilizaron a pie u ocasionalmente a caballo. Poco a poco comenzaron a aparecer las carretas tiradas por bueyes e iniciado el siglo XIX los carruajes de cuatro ruedas (coches de alquiler, en 1870) y el tranvía tirado por caballos (tramway, en 1878), reemplazado luego por el tranvía eléctrico (en 1921).

    A motor
    El siglo XX incorporará un elemento más a la complejidad de circulación urbana existente, apenas arribe el primer automóvil, propiedad de don Toribio Ortíz en 1906; luego, el de don Alberto Chort en 1908 y en 1910 uno que fuera adquirido por el gobierno provincial. Rápidamente el número se incrementó y exigió disposiciones adecuadas a nuevos problemas.

    Para 1922, Paraná tenía su primera reglamentación de tránsito, de la que, consultando a Ofelia Sors, compartimos un par de disposiciones que ponen en evidencia esos nuevos problemas: se disponía que la circulación de vehículos por calle San Martín entre 25 de Junio y España sentido de norte-sur únicamente; y en la calle Urquiza entre Buenos Aires y San Martín, de oeste a este. La medida no involucraba solo a los nuevos vehículos a motor sino que seguía regulando la circulación de carruajes: “Prohíbese a los conductores de coches desocupados, transitar al tranco de sus caballos dentro del recorrido indicado. Las horas para el cumplimiento de esta reglamentación quedaban fijadas desde las diez a las veinte en los meses de abril a setiembre, y de las diez a las veintidós en los meses de octubre a marzo. Norma que no se observaba en las horas de lluvia”.

     

    Me animo a decir que los siguientes elementos de complejización de la circulación en Paraná a pocos años de este reglamento, lo deben haber constituido los primeros colectivos, hacia 1924. Lo cierto es que, para la década siguiente, Paraná tenía una población de 75.000 habitantes. y una importante cantidad de vehículos circulando.

    Un cambio más vino a romper el statu quo del tránsito paranaense, cuando en 1945 se realiza una profunda modificación que afectó a los conductores. En todo el país se cambió el sentido de circulación vehicular disponiéndose la misma por el lado derecho de la calle, al abandonarse el sistema inglés que los disponía por la calzada izquierda. Entre otras cosas influyó en tal decisión la vinculación con Brasil (por la derecha) a través de Uruguayana, que exigía adecuación para un empalme. Fue el Automóvil Club Argentino el que inició la campaña para establecer e implementar tal disposición.

    Los cambios constantes en la dinámica de circulación vehicular urbana han exigido y exigen, constantemente adecuaciones, atención a nuevas problemáticas y las reglamentaciones no siempre resultan eficaces para resolverlas o van a un paso administrativo y político mucho más lento.

    Desde siempre
    Sin embargo, hay cuestiones que han persistido el paso del tiempo en las disposiciones reglamentarias, tal cual lo podemos ver en el Reglamento de Tránsito de Paraná, de 1946. La norma tiene marcas de una realidad acontecida cien años atrás, que compartimos en una nota anterior, y disposiciones que permanecen hoy sin cambios. Podemos recorrer unas y otras y ver qué vigencia tienen.

    – Queda prohibida la circulación de vehículos por las vías del tranvía, salvo casos de evidente necesidad.
    – Todos los vehículos sin excepción que circulen por las calles del Municipio después del oscurecer, deberán llevar faroles encendidos, que no sean de los deslumbrantes.
    – Queda prohibida la circulación de vehículos tirados por bueyes, en las calles y caminos pavimentados del Municipio, salvo permiso especial del Departamento Ejecutivo.
    –La obligación de conservar la mano regirá para todo vehículo, con la excepción de los carros y autos del cuerpo de bomberos y ambulancias de la asistencia pública, hospitales y sanatorios.
    – En las esquinas donde no existen agentes que dirijan el tránsito los conductores que deban cruzar las boca-calles deberán ajustarse a las siguientes disposiciones: ceder el paso a los vehículos que la transitan; si va por una avenida y debe cruzar otra avenida de doble mano, se regirá por las señales que existan al efecto.
    – Se prohíbe dentro del perímetro del Municipio la circulación de vehículos que no estén montados sobre elásticos y los carros de campo sin ellos, que entren a la ciudad, tendrán que hacerlo al paso de sus animales de tiro.
    – El tránsito se hará de manera que los conductores conserven siempre la derecha de su dirección, sucediéndose uno al otro y lo más próximo posible a la vereda.

    Según pasan los años
    En 1938 existían en Paraná 4025 vehículos, discriminados del siguiente modo:
    Automóviles particulares 1566
    Automóviles de alquiler 146
    Camiones 612
    Colectivos 24
    Ómnibus 4
    Micro-ómnibus 28
    Carretillas 248
    Carros de 4 ruedas 82
    Charrerts 469
    Sulkys 65
    Jardineras 248
    Carruajes de alquiler 26
    Motocicletas 29
    Bicicletas 599
    Fuente: Álbum de Entre Ríos. Gobierno de Tibiletti


    Al margen
    Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected]

     

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