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jueves, noviembre 26, 2020
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    Sexualidad y nuevas masculinidades en un mundo hiperconectado

    Profundizamos en alternativas de abordaje para repensar la sexualidad de las identidades masculinizadas que están siendo afectadas de forma particular por el aislamiento y el uso excesivo de pantallas. ¿Qué ocurre con el mandato de masculinidad a la hora de tener sexo? ¿Cómo analizamos el escenario actual atravesado por la hiperconectividad? NOSOTROS evaluó esta problemática con Mauricio Strugo, psicólogo, sexólogo y divulgador especializado en parejas y familias. 

     

    Textos: Guillermina Ferraris

    El aislamiento profundizó el telemundo al que íbamos y las cifras estadísticas lo confirman: el consumo de videojuegos aumentó un  65%, las transacciones de dinero electrónico crecieron un 20%, hasta la plataforma Netflix creció un 166%.

    Esta “nueva normalidad” hiperconectada, que potencia los niveles de sobreinformación, afecta de distintas formas el desenvolvimiento de las personas en los diferentes contextos. La órbita de sexualidad, para todos los espectros de identidades de género, no es la excepción.

    La “nueva normalidad” hiperconectada afecta de distintas formas el desenvolvimiento de las personas.

    Abordamos las diversas aristas de esta problemática en una amena conversación con el Lic. en Psicología y Sexólogo Clínico – Especialista en Parejas y familias, Mauricio Strugo, quien además es divulgador en distintos medios de comunicación y plataformas y autor de los libros “Antes pareja, ahora padres. Cómo superar las crisis y fortalecer el vínculo” y “¿Padres o pareja? La oportunidad de crecimiento al transformarse en familia”.

    –Para contextualizar el fenómeno es importante arrancar por el origen de todo: ¿cómo recae el mandato de masculinidad sobre los varones a la hora de tener sexo?

    –Al existir el mandato de masculinidad vinculado a la potencia sexual y la exigencia de cumplir, se genera una falsa idea de que los varones siempre tenemos que tener ganas de tener sexo.

    Si bien esto está cambiando y cada vez aparecen más mujeres que pueden expresar su deseo o su necesidad de tener un encuentro sexual, sigue reproduciéndose socialmente el estigma y el prejuicio, ya que cuando un varón no tiene ganas o no puede tener sexo por determinado motivo, es tildado de «poco varón» o «poco macho».

    Estamos aprendiendo a trascender como sociedad pero aún hoy en día, a las identidades masculinizadas y heterosexuales nos cuesta bastante conectar con las emociones y dejar de tomar a la sexualidad como simplemente un deporte, un acto mecánico y no como un encuentro.

    –¿De qué maneras les afectó la pandemia? ¿Qué lugar ocupan las pantallas y la hiperconectividad en la nueva normalidad?

    –Los varones tenemos estereotípicamente este lugar de ser guerreros, de tener que aguantarnos, de tener que seguir como si no pasara nada. Y todo esto, obviamente que afecta nuestra salud emocional y psíquica.

    La verdad que aunque no expresemos nuestras emociones, siguen estando y la pandemia viene generando mucho miedo, incertidumbre, preocupación en muchas personas.

    Cuando suprimimos o reprimimos todo eso, se termina generando displacer en un montón de situaciones y ocasiones.

    Las pantallas y la hiperconectividad generan cansancio, un umbral de tolerancia más bajo y si bien sirven como recurso cuando son bien utilizadas, llega un momento en el que lo virtual queda chico, no alcanza, termina colmando.

    Ahí es donde radica la importancia de expresar nuestras emociones como varones. Es importante valorar el encuentro personal, ahora que no está pudiendo ser posible en muchas ocasiones.

     

    La “peña de padres”

     

    –¿De qué se trata la «peña de padres» ? ¿Cómo abordan el tema sexualidad en ese espacio?

    –La peña de padres es un espacio que surgió hace 8/9 años. El inicio tuvo que ver justamente con encontrarme con un montón de varones a mi alrededor, que terminaban muy afectados en sus relaciones de pareja y sus relaciones familiares por no poder expresar sus emociones.

    El espacio surgió con el objetivo de encontrar un lugar en el que pudieran hablar de lo que les pasaba, sobre todo en la etapa de haberse convertido en padres, para poder atravesar los cambios en su pareja, todo el movimiento personal, de la paternidad y de la crianza.

    Por supuesto la sexualidad, que en realidad está presente en todas las cuestiones de la vida, aunque a veces nos cueste entender que es así, es un tema que se abordaba y se aborda mucho en ese espacio.

    La idea es entender que la sexualidad puede ser un encuentro, no necesariamente tiene que ser algo a exigir o a demandar y sí tiene que ver con las ganas y el consenso, propio y ajeno.

    Que no sea una prueba, o un deporte, sino un compartir. Con respecto a lo que cada uno quiere y como uno quiere, para cuidar el vínculo con el otro.

    Es un espacio que se da una vez al mes. En este momento son encuentros virtuales pero en la “vieja” normalidad funcionaban con encuentros presenciales donde muchas veces se proponía un tema como en este caso la sexualidad y se hacían algunos ejercicios.

    Se cuentan experiencias y otras veces los temas surgen a partir de la demanda de los participantes en cuanto a cosas que les fueron ocurriendo y que necesitaban trabajar.

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