Causa Mutual Modelo: Rechazan recusación de una vocal de Casación

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En la audiencia realizada en Tribunales se señaló que el imputado incumple reiteradamente las restricciones que se le imponen.

La Cámara de Casación de Paraná, integrada por Marcela Davite, Hugo Perotti y Aníbal Lafourcade, resolvió “no hacer lugar a la recusación de la vocal Marcela Badano”.

 

Recusación que fue planteada por Rubén Pagliotto y Damián Petenatti, en representación del ex intendente Sergio Varisco, pero sí aceptó “la inhibición formulada por Marcela Badano para entender en la presente causa”.

Asimismo, resolvió “dejar integrado el Tribunal para entender en la presente causa con los vocales, firmantes de la presente, Marcela Davite, Hugo Perotti y Aníbal Lafourcade”.

La resolución se originó en el contexto del recurso de casación que presentó el Ministerio Público Fiscal contra la absolución de Varisco, el es secretario de Legal y Técnica de la Municipalidad, Walter Rolandelli, y del titular de la Mutual Modelo, Ángel Emilio Picazzo.

Temor

Petenatti y Pagliotto recusaron a Badano el 15 de junio por entender que la “eventual intervención” de la vocal en la etapa casatoria “provoca un razonable y fundado temor de parcialidad en nuestro defendido”. Así, cuestionaron que “el sustento fáctico del presente planteo se halla en la íntima relación y de matrimonio aparente –lo que es público y notorio-, entre la doctora Badano y el Procurador General del Ministerio Público Fiscal –órgano recurrente-, doctor Jorge García, que la colocan en un escenario de razonable violencia moral para resolver -desprovista de toda duda razonable y con ecuanimidad-, el recurso casatorio presentado contra la absolución de nuestro defendido”.

En la resolución se dejó plateados los argumentos de Badano. La vocal calificó su recusación como una “chicana”, una “conjetura” que “no se corresponde con la verdad real”, y una “trampa lógica” resultante de “descontextualizar un artículo de la Ley de Ministerios”, entre otras consideraciones de igual significación. La jueza cuestionó que “no puede ser una técnica de litigación, de ningún modo, acudir a acusaciones para sortear a los jueces constitucionalmente designados, con argumentos falaces, y transitando por el camino de la invasión a la vida privada de una magistrada, a su modalidad de vida, a su ámbito íntimo, por las suposiciones que a los abogados o al imputado le plazcan”.

Curriculum

En otro tramo de sus argumentos, Badano planteó: “Me niego, por una cuestión de dignidad y de privacidad, a contestar mi situación personal” y añadió que “solo advierto que llego a esta circunstancia, luego de haber transitado una nutrida y variada carrera profesional; accedí a mi primer cargo por concurso público de oposición y antecedentes, y fui Secretaria de Cámara, Defensora, Fiscal, Jueza de Instrucción, Secretaria de la Procuración, Camarista de juicio por concurso, y finalmente, Camarista de Casación, también por concurso”. Asimismo recordó: “Me he desempeñado durante 25 años con rectitud de intención, y con una esforzada capacitación profesional, con credenciales académicas variadas, cursando actualizaciones y sometiéndome a exámenes hasta hace meses; produzco múltiple jurisprudencia, conocida por todos, ocupándome de que mis criterios, fundamentos, observaciones y reflexiones sobre el derecho a aplicar sean motivadas, desarrolladas, comunicadas y de fácil acceso”.

Estereotipos

Badano no eludió manifestar “la enemistad manifiesta a la que me invita la conjunción del imputado -que suscribe lo que dicen sus defensores, sin duda-, con los dichos de la defensa técnica, y los prejuicios, la invasión a la privacidad, y la discriminación de la que soy decididamente objeto por parte de los letrados y el imputado”. Paso seguido fue muy contundente al señalar: “No olvidaré los estereotipos sexistas de los que parten, en especial, cuando he visto largamente, en mis años de carrera judicial, a uno de los abogados desenvolverse en nuestro fuero (de provincia pequeña, y fuero aún más chico), siendo amigo y recurrente visitante de jueces que formaban parte de nuestros tribunales, o compartiendo peñas, reuniones, y asados con ellos”.

Marcela Badano.

Preocupación

En el mismo sentido y con igual dureza criticó que “hace muchos años también, compartimos una carrera de Especialización junto con otros abogados, funcionarios y jueces, y nunca lo vi preocupado por influencia alguna, o tener semejante celo en sus relaciones personales”, no obstante aclarar: “No señalo con esto ningún contubernio particular, ni está en mi ánimo emprender la misma ‘caza de brujas’ acometida por los letrados contra las mujeres que nos desempeñamos como magistradas; sólo lo señalo porque evidentemente (en relación a objetividad e influencias), cuando se trata de ‘camaradería masculina’, la vara es otra”.

Badano señaló “la insistencia con el término decimonónico de ‘aparente matrimonio’, se hace con tanto denuedo e impunidad, que no tienen siquiera el decoro de chequear los domicilios de los involucrados, cuando uno de ellos, recientemente, incluso ha tenido custodia policial, lo que ha tenido conocimiento público”.