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sábado, septiembre 19, 2020
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    Arandú: nueva plataforma para enseñar en escuelas de Uader

    La nueva herramienta reúne lo necesario para el proceso de enseñanza y maestros y alumnos ya no tendrán que recurrir a las redes sociales ni a aplicaciones. Fue desarrollada por técnicos de la casa de estudios y está alojada en la Red de Interconexión Universitaria.

     

    Luciana Dalmagro / [email protected]

     

    Las escuelas que dependen de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) estrenaron esta semana para la enseñanza online una plataforma llamada Arandú, desarrollada por profesionales de la casa de estudios.

    La nueva herramienta apunta a resolver los inconvenientes que se produjeron en el dictado de clases a distancia que se implementó en la primera mitad del año y, en general, a mejorar el proceso de aprendizaje.

    Las escuelas de la Uader concentran a 2.000 alumnos -hay 1.500 en la Normal y 500 en las secundarias de la Alberdi y la Almafuerte- y alrededor de 280 docentes que ahora podrán trabajar en Arandú.

    En la primera etapa del plan de contingencia, desde las escuelas de Uader se echó mano a los recursos disponibles para armar un esquema de trabajo que se fue perfeccionando sobre la marcha.

    Las páginas webs de los establecimientos, que hasta antes de la cuarentena se usaban para difundir noticias y descargar formularios, fueron la plataforma en la que se cargaron y descargaron todos los materiales.

    Para elaborarlos, se realizó un trabajo focalizado en lo pedagógico. Y los docentes se las fueron ingeniando con correo electrónico, grupos de WhatsApp y Facebook y plataformas como Zoom para estar en contacto con los alumnos.

    La diversidad de aplicaciones utilizadas causó algunos problemas. Por ejemplo, esta semana se entregaron los informes de la primera etapa y hubo quejas porque a muchos estudiantes se les reclamaron trabajos entregados en tiempo y forma.

    Estos y otros aspectos viene a solucionar Arandú que, además, apunta a mejorar integralmente el proceso de aprendizaje. La plataforma fue pensada a la par del desarrollo de las actividades de la primera etapa y actualmente los docentes están recibiendo una capacitación para comenzar a usarla junto a los alumnos en los próximos días.

     

    EXPERTOS

    La pandemia llegó en un momento en que la Uader tiene a cargo de sus escuelas a dos funcionarios expertos en TICs: Daniel Richar, a cargo de la Secretaría General de Escuelas, y Sol Barrera, a cargo de la Secretaría de Escuelas,

    Richar viene de ser titular de la cátedra de Tecnología de la Facultad de Humanidades y Barrera de ser su ayudante y, a la vez, facilitadora de la implementación de las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) en las escuelas Alberdi y Almafuerte.

    “Necesitábamos mejorar la interacción entre docentes y alumnos y, sobre todo, suplantar el uso de una diversidad de plataformas que se emplearon en la primera etapa, unificando todo en una sola, que es Arandú”, explicó Richar a EL DIARIO.

    Con su equipo habían estado analizando el trabajo realizado en la universidad con la plataforma de código abierto Moodle, que soportó el incremento de 250 a 2.250 aulas virtuales para garantizar el dictado de 62 carreras. Pero no les parecía óptima para trabajar con los alumnos de las escuelas, especialmente con los de primaria.

    Lo que hicieron fue lo que se conoce como “customizar” la plataforma, es decir adaptarla a los usuarios. Se contrató al diseñador Mariano Sanguinetti para el desarrollo de plantillas que conformaron un entorno amigable para los estudiantes.

    Para la primaria, por ejemplo, se sacaron algunas herramientas que no se consideraron necesarias y se sumaron otras como el Paint, que no viene originalmente en Moodle.

    Hay herramientas sincrónicas, como el chat y la videoconferencia. Otras de interacción, como los foros, en los que se puede trabajar en forma grupal. También se pueden subir consignas en video o audio. Y la plataforma puede usarse también en el teléfono, previa descarga de una aplicación.

    “Antes el maestro tenía que hacer un Frankenstein usando un montón de herramientas dispersas y ahora podrá armar todo con las herramientas de Arandú”, graficó Richar.

     

    SOBERANÍA

    En paralelo, se armó un equipo para capacitar a los maestros que es conducido por Susana Espiro, quien había dejado el trabajo educativo luego de conducir el programa de postítulos de formación online para docentes y se reincorporó ante la convocatoria para contribuir en esta situación. A ella se sumó Andrea Casas, proveniente del mismo equipo.

    Otro desafío fue conseguir un lugar seguro para alojar la nueva plataforma. Gestiones mediante, se logró hacerlo en la Red de Interconexión Universitaria que depende del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

    “De esta manera, garantizamos la soberanía de los datos, ya que todo lo que se comparta en Arandú sólo circulará en servidores y plataformas estatales”, apuntó Richar. “Y la comunidad educativa no tendrá que usar Facebook ni otras redes y los alumnos se manejarán en un entorno seguro”, acotó.

    Otra ventaja de Arandú será la posibilidad de controlar las veces y los horarios en los que los estudiantes se conectan, lo que permitirá hacer un seguimiento y, a futuro, elaborar diagnósticos y estadísticas.

    “Con el sistema anterior, desde que el docente pedía un trabajo y hasta que el alumno lo mandaba, la escuela no sabía qué pasaba. Ahora se podrá advertir si un estudiante no se conecta por varios días y se podrá averiguar qué pasa, del mismo modo que ocurría cuando un alumno faltaba a la escuela sin aviso”, explicó Richar y apuntó que en este trabajo en secundaria será central el rol de los preceptores.

    El funcionario valoró especialmente que en todo el desarrollo el único gasto fueron dos contratos, ya que Arandú fue obra de técnicos de la universidad y se evitó comprar paquetes educativos, como hicieron otras provincias.

     

    A reinventarse

    “Se trata de un entorno cerrado y seguro, que adquiere un carácter institucional para desarrollar las propuestas educativas mediadas por tecnologías. Un entorno pensado desde principios constructivistas para el desarrollo de procesos de enseñanza y aprendizaje que profundicen el vínculo pedagógico entre docentes y estudiantes”, se explicó desde la Uader al dar a conocer la nueva herramienta.

    “La contingencia nos ha apremiado a reinventarnos: desde hace algunos meses ya, el encuentro de la comunidad educativa de nuestras escuelas no puede darse en las aulas. La tarea de enseñar y aprender, de repente, no puede suceder en un mismo tiempo y en un mismo lugar. Quedarse en casa es la consigna, y el desafío de docentes, padres y estudiantes, ha sido enfrentarse a la enseñanza y el aprendizaje mediados por tecnologías”, se indicó.

    “La mediación tecnológica, entonces, ya no constituye una elección, sino que dependemos de ella para enseñar y aprender en un momento donde es necesario repensar nuevamente sobre los componentes básicos del proceso de construcción de conocimiento”, se dijo finalmente.

     

    Los que no tienen computadora ni wifi

    Un problema que obviamente no solucionará la nueva plataforma es el de los estudiantes que no cuentan con los requerimientos técnicos mínimos para estudiar en sus hogares. Hay muchos chicos que no tienen computadora y se arreglan con el teléfono y otros no tienen acceso a wifi o tampoco cuentan con un celular.

    Estos casos se han ido detectando desde la institución, según informó Richar, y se van brindando distintas soluciones en la medida de las posibilidades.

    A algunos estudiantes y docentes se les hicieron llegar a sus hogares netbooks provistas por el Estado -algunas del desmantelado programa Conectar Igualdad- y también otras obtenidas a través de un convenio con la Fundación Nuevo Banco de Entre Ríos, que estaban disponibles en los establecimientos.

    En otros casos, se imprimieron los materiales y se enviaron a los alumnos en papel para que pudieran trabajar y también hubo casos en los que las escuelas cargaron crédito en los celulares disponibles en algunos hogares para que los estudiantes accedieran a conectarse.

    “Cada escuela buscó alternativas y tratamos de identificar todos los casos y proveer alguna solución”, completó el funcionario, quien pidió destacar especialmente el esfuerzo de los docentes y de las familias que componen la comunidad educativa para garantizar la continuidad de la enseñanza aún en tiempos de pandemia.

     

    Sobre el nombre

    Para los guaraníes, Arandú representa “aquel o aquella que sabe oír y sentir, por conocer los latidos del universo”. Se trata de una persona, un grupo o una comunidad sabia.

    “Para nosotros, la elección de este vocablo para nombrar a la nueva plataforma educativa virtual tiene un sentido político: es una voz que nos invita a reflexionar sobre el carácter democrático, plural, solidario y comprometido con la justicia social y cognitiva para la emancipación de los pueblos”, se expresó desde Uader.

     

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