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miércoles, septiembre 23, 2020
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    Koky Satler: “El humor me salvó”

    Compositor, músico, actor y escritor. Trabajó con los artistas más destacados de nuestra provincia y del país. Vive apasionadamente cada momento arriba y abajo de los escenarios. Sueña con  un mundo mejor para la mayoría y dirigir su propia película. En diálogo  con NOSOTROS, Koky contó cómo lo marcó su padre, describió el proceso creativo de las producciones regionales y explicó cuál es el papel que juega el humor en su cotidianidad.

     

    Textos: Paola Netto

     

    Hace unos meses recibió en su propia casa a Teresa Parodi, a quien le tiene profunda admiración y aprecia muchísimo en lo personal, junto a ella trabaja en la AADI (Asociación Argentina de Intérpretes) desde hace cuatro años. En su estudio se respira música por todos lados.

    Sintetizadores, guitarras, computadoras, batería y el piano en el que comenzó a estudiar, le dan la bienvenida a toda persona que vaya a conocer el “bunker” más creativo de la ciudad.

    Confiesa haberse levantado muy malhumorado y chinchudo durante años y cuando tomó conciencia de eso decidió modificarlo creando chistes por la mañana, al levantarse.

    “El humor es muy pariente de la música. El humor, las analogías y las metáforas se procesan en las mismas áreas del cerebro. Para mí es  un ejercicio de supervivencia, sobre todo en estos momentos. Hoy por hoy surge como una necesidad. Reír y hacer reír se convirtió para mí con el correr de los años en algo pensado. Me gustó saber que podía sacar sonrisas  escribiendo o haciendo alguna payasada y cuando descubrí eso, me enganchó tanto como la música. El humor me salvó cuando mi viejo estuvo muy enfermo, pasé momentos de mucho dolor durante su enfermedad. Y en vez de largarme a llorar o embroncarme con algo, empezaba a inventarme mundos, empezaba a escribir cuentos desde el humor. Literalmente me salvó”.

    El trabajo de hormiga

    Como compositor y músico Koky está acostumbrado a los procesos largos, extensos viajes y a la adrenalina del escenario. Hoy por hoy disfruta de eso, aunque le sigue generando nerviosismo y ansiedad, como cuando tenía 4 años y tocó por primera vez el piano en el jardín de la escuela República de Chile.

    “No me olvido más del pánico que sentí ese día y luego, a los seis años en el Teatro 3 de Febrero cuando toqué el primer concierto de piano. Siempre disfruté más de los procesos introspectivos.  Encerrado acá en mi estudio soy feliz, porque, aunque no parezca soy muy tímido y me costó mucho trabajo el escenario. Hoy en día me subo y me siento el dueño del mundo, pero toda esa previa la disfruto mucho más”.

    Koky entiende que la cuarentena no ha sido fácil para nadie. Mucho menos para los artistas. Por ello apela a la reflexión y a encontrar caminos cercanos  de producción y trabajo para darle lugar a nuestros talentos.

    “Los artistas del interior siempre hemos estado postergados. El mercado reside allá en Buenos Aires y  uno termina siendo legitimado por su paso allá. Yo le debo al suceso de Los Príncipes a nivel nacional todo lo que pude conseguir. Estamos en un país terriblemente centralizado artísticamente”.

    “Acá pasa mucho que nuestros artistas se quieren ir. Hay un sociólogo francés que decía que no hay peor forma de ser desigual que sacar a los “valiosos” de su lugar de origen. Y eso es lo que nos suele pasar en este país donde todo funciona  en un solo lugar. En ese marco, ésta situación, en donde todos estamos a la  misma distancia del streaming en cualquier parte del mundo, creo que puede ser una oportunidad para los talentos regionales”.

    Con Genitales Argentinos terminaron de mezclar un tema, proyectando un video para cuando esto se pueda  volver a hacer,  la cuarentena también pospuso los ensayos  de una obra teatral que estrenará junto con reconocidos artistas regionales, está componiendo la música original para una película de un realizador de la ciudad y continúa estudiando música y haciendo cursos por internet en estos  tiempos de aislamiento. Así es él, versátil, simpático, proactivo, genuino y dedicado.

    Cuando le preguntamos por sus sueños  llegó la expresión exagerada típica de los actores teatrales. “¡Uffffff!  Siempre que me preguntan por los tres deseos, pienso y pienso y no sé qué pedir (se ríe). Con los sueños me pasa lo mismo. Sueño lo que todos queremos, que mis hijas se puedan realizar, que sean felices, que dejemos de castigar este planeta, creo que por primera vez una generación le deja a la siguiente un mundo peor que el que recibieron, y eso no me gusta. Espero que el país pueda salir rápido de esto. Que haya igualdad de una vez por todas y que las  libertades no sean sólo para algunos”.

    Ojalá todos pudiéramos soñar de esta manera.

    Santiago

    “Verlo a mi viejo en el escenario era maravilloso. Luego conocerlo y trabajar con él fue doblemente hermoso (a pesar de las broncas terribles también). Mi viejo era cabeza de grupo y me costaba hacerle caso. Pero allí descubrí su pasión y su capacidad de liderazgo, más allá de lo humano que él tenía como papá y como músico. Siempre responsable y serio para el trabajo. Laburó más de 40 años al frente un grupo musical que giraba de fiesta en fiesta. Mantener la seriedad en esas situaciones era muy difícil y él lo conseguía. Y es lo que yo trato de copiar y de inculcarle a mis hijas”.

    Ricardo

    “He laburado con la mayoría de los referentes entrerrianos del mundo artístico, diría que con casi todos. Si tengo que mencionar un artista de la provincia es Ricardo Leguízamo. El tiempo que trabajé con él, no solamente fue un placer sino además un aprendizaje. Entender cómo funcionan algunas cosas, el talento, la seriedad, su dedicación. A mí Ricardo me terminó de redondear  lo que yo venía aprendiendo de mi viejo.

     

     

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