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La realización audiovisual en Entre Ríos, a la espera de una ley específica para el sector

Como en otros campos de la actividad creativa ligados a la cultura y las `industrias culturales´, la realización audiovisual tiene en la provincia una dinámica propia; sin embargo aún no cuenta con un encuadre normativo específico ; el debate está planteado y para conocer aspectos del mismo EL DIARIO entrevistó a Pablo Feuillade, docente y especialista en este campo.

Carlos Marin

Pablo Feuillade nació en la provincia de Santa Fe. Pero en los 80, como tantos jóvenes más, recaló en Entre Ríos, donde reside. Llegó a Paraná a fines de esa década para cursar sus estudios en la Licenciatura en Comunicación Social, en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, donde se graduó y es docente. Se especializó en el área imagen y toda su trayectoria profesional y académica está ligada al desarrollo de este sector. En ese camino ocupó diversos espacios, entre ellos el de director del Instituto Audiovisual de Entre Ríos. Desde allí contribuyó a la consolidación e implementación de políticas para el sector con ejes en la capacitación, la formación y la realización de diversos programas.

Actualmente se dedica a la enseñanza en el nivel medio y universitario y coordina y participa en talleres para realizadores audiovisuales.

El Festival Internacional de Cine de Entre Ríos lo tuvo como un participante activo en diversos ámbitos. Una de las cuestiones planteadas en los encuentros paralelos a las proyecciones fue la necesidad de contar una Ley que otorgue un marco normativo específico al desarrollo del sector en la provincia.

En ese marco, Feuillade brindó sus puntos de vista sobre un sustancioso y profundo debate, cuyas claves compartió con EL DIARIO.

-¿Qué puede aportar al panorama de la realización audiovisual en la provincia una ley para este sector?

-Hay un punto que creo importante aclarar antes de responder directamente la pregunta. En Entre Ríos, el sector audiovisual está configurándose, muy paulatinamente, desde hace mucho tiempo. Todo proceso de estas características, ligado entre otros al campo de lo cultural, lleva plazos que no condicen a veces con los de la política, o de los funcionarios. De todos modos, quiero subrayar que en la provincia el desarrollo se ha sostenido en las sucesivas gestiones de gobierno.

En cuanto a una futura norma para el sector, la cuestión del fomento, que por lo general es una de las cuestiones que se visualizan como prioridad, es sólo una de las patas que faltan para poder seguir pensando en el crecimiento; no sólo desde la perspectiva del audiovisual como forma expresiva sino también como un espacio genuino de generación de trabajo; con un nivel de calificación y especialización importante. En ese sentido me parece que contar con una Ley es un soporte fundamental, un instrumento necesario.

-¿Qué otras facetas, además del fomento, son claves en el planteo de una normativa para el sector? Sobre todo si se lo vincula a políticas  en un sentido amplio que vertebren diferentes facetas del campo de la producción cultural

-Cuando nos referimos a políticas hay algo clave a tomar en cuenta: entiendo que no pueden pensarse las esferas local y provincial desconectadas de las políticas nacionales actuales. En esta etapa que atravesamos el panorama es complicado para todo el sector audiovisual. La provincia no está exenta de sufrir los vaivenes del contexto del país.

También en relación a las políticas, entiendo que una legislación, en cuanto herramienta para plantear un marco y desarrollo, debe trabajarse con mucha antelación y profundidad. Sobre todo porque deben contemplarse diversidad de situaciones y la opinión de actores muy distintos. Es decir, la situación en cuanto a demandas o necesidades no es la misma para quienes se inician en la producción o hacen hoy sus primeras experiencias que la de algunos colegas que ya tienen experiencia de realizar largometrajes y que están trabajando en la industria.

Entiendo que si pensamos el sector como una totalidad que engloba todo esto, necesariamente el marco que legisle, que regule la actividad, debería contemplar esta diversidad.

Articulación

-Por otro lado es clave tener una mirada que articule diferentes áreas del sector público y entre éste y el sector privado.

-Sin duda. Una propuesta de ley de fomento para producciones con un carácter que apunte a la industria, debería estar vinculado al área de economía y de producción de la provincia y no exclusivamente a cultura. Me refiero a la potencialidad del desarrollo económico que el sector puede alcanzar. También está lo referido a la promoción ligada a la formación en el lenguaje, que debería abordarse desde áreas como Cultura y Educación. Y esto implicaría repensar el Estado y sus competencias para poder responder con una ley que sea lo suficientemente amplia y que contemple esta diversidad.

En este punto, lo que también genera interrogantes, pensando desde la política pública, son los dispositivos administrativos que el Estado tiene, que necesariamente –para desarrollar una industria audiovisual- tienen que considerar y amoldarse a las necesidades que el panorama actual plantea.

Una propuesta legislativa debe ser dinámica y plantearse no sólo para lo que existe sino con proyección, de modo de tener cierta flexibilidad que permita adaptar la normativa a los cambios que se suceden –sobre todo por la tecnología- y que modifican muy velozmente el escenario.

Por ejemplo, contemplar figuras jurídicas que hoy no existen como tales. Pienso en una asociación de personas que se constituya hoy como productora específicamente para contenidos audiovisuales, ¿en qué casilla la ubicamos en términos del esquema actual que existe para tipificar a los contribuyentes? ¿Cómo  encuadraríamos  este tipo de cuestiones o determinado tipo de recursos que el Estado disponga para fomentar la producción?

Entiendo que actualmente, el marco jurídico-normativo –es decir la legislación que existe en Entre Ríos- no contempla algunas de estas cuestiones en función a las necesidades del sector audiovisual y a su especificidad.

-Una legislación con estas características ¿implica también dar un marco regulatorio ligado a las industrias culturales?

En el marco del debate sobre una futura normativa que enmarque la realización audiovisual en la provincia, “se trata de que el Estado pueda contemplar toda la diversidad que el sector implica y tener políticas para ello”, sostiene Pablo Feuillade.

 

-No podemos pensar ese marco por fuera de esa política más integradora y más global que tiene vinculación con lo que da en denominarse `industria cultural´.  Ahora ¿Dónde ubicamos esa industria?: ¿en la esfera de cultura o dentro de lo que es producción? Hay allí una gran discusión de fondo, con teóricos que hablan de industrias culturales, otros de industrias del entretenimiento, otros de las industrias del tiempo libre.

Cuando hablamos de la audiovisual, no pienso sólo en lo que se ve en una pantalla de cine o en televisión; también pienso en redes sociales, diseño de software, y trabajos en animación, en juegos, en muchísimas cosas que están vinculadas a esta nueva industria y acá hay que pensar en todo eso también.

En ese marco, una ley debería ser lo suficientemente abarcativa para contener todo esto y lo suficientemente flexible para que si en el lapso de tres años hay que modificarla, necesariamente pueda modificarse; esto porque la evolución tecnológica replantea permanentemente formas de producción, nuevos lenguajes y nuevas ventanas.

Identidad

-¿Debería una normativa para el sector contemplar, en cuestiones de contenido, aspectos o matices ligados a lo `identitario´, en relación a la cultura?

-Esta inquietud por lo identitario surgió cuando la preocupación en términos internacionales era el proceso de `globalización´. Actualmente se habla de `desglobalización´. De allí que haya que reformular y repensar lo identitario, algo que de todos modos siempre va a estar reflejado en trabajos y producciones. Creo que plantearlo en el texto de una ley con letras de molde no garantiza que esté presente después en las producciones. Seguramente estará presente siempre, porque es difícil que uno se abstraiga de la mirada que fue configurada por el lugar en el cual nació. Siempre estará presente como una forma de entender y mirar el mundo. En mi caso, antes que lo referido a cuestiones ligadas a lo identitario,  me preocuparía más en generar condiciones para que los realizadores produzcan.

Hay que estar atentos para descubrir cuáles son las nuevas vías de circulación y las nuevas ventanas que surgen dentro del campo de la realización. Me parece, siempre pensando desde las políticas públicas, que debemos estar atentos para que el Estado no quede al margen. Y lo planteo con un criterio sumamente amplio, no con la intención de controlar. Al contrario. Se trata de que el Estado pueda contemplar toda esa diversidad y tener políticas para ello.