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miércoles, agosto 5, 2020
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    La producción de carne sepodría aumentar en un millón de toneladas

    La producción de carne vacuna con hueso podría aumentar en un millón de toneladas en forma paulatina durante el próximo decenio, de las cuales 800.000 se destinarían a mercados externos, proyectó Germán Manzano, titular  de uno de los principales frigoríficos exportadores del país.

     

    Germán Manzano consideró que ese volumen de producción se agregaría de modo “razonablemente sustentable” al volumen histórico cercano a los 3 millones de toneladas, al hablar durante el seminario virtual internacional organizado por el Ipcva (Instituto para la Promoción de la Carne Vacuna).

    Según el empresario, con 49 millones de habitantes en 2030 y al nivel de consumo per cápita actual (50 kilos anuales), la demanda interna crecería en 200.000 toneladas mientras las exportaciones podrían duplicar en ese el récord de 2019.

    Manzano destacó las perspectivas de la actividad a partir de mejoras del nivel de ingresos y el poder adquisitivo de los consumidores locales y externos, y aún ante “la promoción de vegetales en reemplazo de la carne; la campaña despiadada, con datos parciales y segados, contra la ganadería vacuna; y la carne artificial de laboratorio”.

    Para el empresario, en un marco de sostenibilidad agroambiental se puede proyectar para la década pospandemia un mayor volumen de producción por mejoras del bajo peso de faena de animales livianos para consumo interno; aumento de 10% del destete de terneros (hoy muy inferior al nivel de Australia); y planteos de pasturas mejoradas y verdeos que suplementen los pastizales naturales.

    Manzano anticipó que “habrá que elegir algo intermedio, entre la exportación de commodities o de productos premium, para competir en un caso con India y Brasil, y en el otro con Estados Unidos y Australia”.

    La demanda provendría en el primer caso de China, el Medio Oriente y Rusia, y de fábricas o mercados callejeros; y en el segundo, de grandes grandes ciudades, destinos turísticos, hoteles, restaurantes y supermercados.

    El empresario consideró que “el mix ideal sería destinar cada corte de la media res al que lo paga”, ya que los premium y las especialidades que se podrían destinar al exterior representan el 20 o 25% del volumen pero el 50% del valor.

    Manzano destacó el potencial productivo local, comparado con el de Uruguay, y mencionó los límites de productividad en Australia, por cuestiones climáticas, y de Estados Unidos, si finalmente deja de usar anabólicos y antibióticos en su ganadería.

    También minimizó las dificultades de tipo logístico, ya que la carne australiana tarda 45 días desde Brisbane a Rotterdam, mientras el producto argentino enviado por el puerto chileno de Valparaíso tarda 33 días hasta Yokohama, Japón, en vez de los 51 desde Buenos Aires; y 31 días a Busan, Corea, en vez de 47.

    “Del mismo modo puede haber más participación en mercados de cercanía, como Chile, Perú y Colombia; fortalecer los de Alemania y Holanda; aprovechar el tratado entre Mercosur y la Unión Europea, si se consolida; y quizás recuperar el espacio perdido en Inglaterra, pos Brexit”, concluyó Manzano.

    Destacan incremento de exportaciones de carne argentina

    El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, destacó que durante la pandemia de coronavirus se pudo “sostener ordenadamente” la cadena productiva y comercial de la carne vacuna, y precisó que en el primer semestre del año “la faena se incrementó en 280.000 cabezas; la producción creció 4%; y las exportaciones aumentaron 20%”.

    Basterra señaló las buenas perspectivas del sector para atender la creciente demanda de China, la Unión Europea y Estados Unidos, y remarcó el apoyo del Gobierno nacional a este “sector clave para la economía y la equidad territorial”, al participar de un seminario virtual organizado por el Instituto para la Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA).

    Basterra resaltó que la Argentina ocupa el sexto lugar como productor mundial de carne vacuna, el quinto puesto como exportador y abastece al 7% de la demanda global.

    El ministro reseñó que China viene incrementando su demanda del producto y absorbe el 29% de las importaciones mundiales, frente a 10% de hace cinco años.

    El país asiático representa hoy más de 80% del destino de las exportaciones argentinas del producto, precisó.

    Argentina es el segundo proveedor de China detrás de Brasil y por delante de Australia, y en los primeros cinco meses de 2020 los envíos locales crecieron 31%, detalló.

    En tanto, las exportaciones a la Unión Europea, el segundo destino de las carnes argentinas, y cayeron 21% en el periodo enero-mayo, pero ese mercado está “en franca recuperación”, mientras la cobertura de la cuota Hilton (cortes de alta calidad) “se cumple en un 95%”, lo que muestra las mejores expectativas, resaltó.

    El mercado de Estados Unidos, al que el país volvió después de 18 años y tras marcar una baja participación en 2019, presenta en 2020 un crecimiento exponencial, con una demanda para nichos específicos de alto valor, como las carnes magras que reducen el contenido de grasas en la elaboración de hamburguesas.

    Basterra reseñó que en 2019 la Argentina exportó a EEUU por US$ 11 millones y subutilizó el contingente arancelario de 20.000 toneladas, mientras este año, hasta mayo, los envíos sumaron US$ 24,5 millones.

    “Es auspicioso ver cómo se viene recuperando la demanda y el Estado trabaja para que no se interrumpa la producción y el comercio de carnes”, concluyó el ministro.

    Durante el encuentro también disertaron KarstenMaier, secretario general de la Asociación de Importadores de Carne de la Unión Europea; Michelle Hu, secretaria general adjunta de la China MeatAssociation; KatelyneMcCullock, economista de Livestock Marketing InformationService, y el empresario Manzano, quien juzgó “razonablemente sustentable” añadir un millón de toneladas de carne al volumen histórico cercano a los 3 millones,

    Manzano indicó que con una proyección de 49 millones de habitantes en 2030 y un nivel de consumo per cápita similar al actual -de 50 kilos anuales-, la demanda interna crecería en 200.000 toneladas, mientras podrían duplicarse en ese año las exportaciones récord de 2019.

    El empresario destacó las perspectivas de la actividad a partir de mejoras del nivel de ingresos y el poder adquisitivo de los consumidores locales y externos, aún ante “la promoción de vegetales en reemplazo de la carne; la campaña despiadada, con datos parciales y segados, contra la ganadería vacuna; y la carne artificial de laboratorio”.

    Manzano dijo que en un marco de sostenibilidad agroambiental, se puede proyectar para próxima década un mayor volumen de producción por mejoras del bajo peso de faena de animales livianos para consumo interno; aumento de 10% del destete de terneros (hoy muy inferior al nivel de Australia), y planteos de pasturas y verdeos mejorados.

    Además, anticipó que “habrá que elegir algo intermedio entre la exportación de commodities o de productos premium, para competir en un caso con India y Brasil, y en el otro con Estados Unidos y Australia”.

    La demanda provendría en el primer caso de China, el Medio Oriente y Rusia, y de fábricas o mercados callejeros; o en el

     

     

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