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viernes, septiembre 25, 2020
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    La primera menstruación: entre los mitos y los cambios hormonales

    La llegada de la primera menstruación o menarca es un acontecimiento importante en la vida de las mujeres. Este momento suele estar cargado de mitos, miedos e inseguridades. Carmen Alday, tallerista de Educación Sexual Integral, brinda algunos consejos para acompañar a las niñas en este proceso.

     

    Textos: Aldana Badano

    “Ya sos señorita”, “ahora vas a tener que empezar a tener en cuenta otros cuidados”, “no podes seguir vistiéndote o comportándote como una nena, ya sos una mujer”, “ya podés ser mamá”.

    Esas y otras tantas más son las frases que las niñas escuchamos al comunicar nuestro primer período.

    El miedo hacia lo nuevo, lo desconocido y los cambios corporales suele apoderarse de las niñas que, al no recibir información y contención en su primera menstruación o menarca, suelen pensar que algo anda mal en ellas.

    La menarca es celebrada por muchas culturas alrededor del mundo que toman esta etapa de la vida como parte de un proceso natural y de conexión con la naturaleza que debe ser celebrado. Sin embargo, en una sociedad como la nuestra, en donde la menstruación es tabú, la menarquía suele ser motivo de vergüenza para las niñas y de inquietud para sus padres.

    NOSOTROS entrevistó a Carmen Alday, Profesora Superior de Teatro que también cursó la carrera de Medicina hasta el tercer año donde inició su formación en sexualidad.

    Desde 2013 es tallerista de Educación Sexual Integral (ESI) y forma parte del Equipo de Coordinación del Programa de Educación Sexual Escolar de la FHAyCS perteneciente a la Uader, también es parte del Equipo del Instituto de Estudios Interdisciplinarios en Comunicación, Educación y Género (INESI).

    –¿Qué consejos podés brindar para acompañar a una mujer en esta etapa de primera menstruación?

    –Una manera de acompañar a una niña o adolescente es informándola que en algún momento de su desarrollo tendrá su primera menstruación, es decir su menarca.

    No nos olvidemos que existen las infancias trans y que hay niños y adolescentes varones trans que, dependiendo de si hacen o no una terapia hormonal, tendrán su menarca. No hay una edad específica, ya que nuestros cuerpos se desarrollan cada uno a su ritmo. Suele coincidir con la edad de la menarca de nuestra madre, pero no siempre.

    –Este momento además de ser biológico tiene sus consecuencias sociales…

    –Si bien la menstruación es un proceso fisiológico de nuestros cuerpos está cargado de sentidos según la cultura. Para nuestra sociedad la menstruación es algo de lo que no se habla, algo que hay que esconder: esconder la toallita femenina al ir al baño, que no se note, y qué horror si la sangre traspasa y se hace visible en nuestra ropa.

    La menstruación es algo que ni siquiera se puede nombrar como lo que es y por eso solemos llamarla como el asunto, la enfermedad, Andrés, esos días, y otras tantas maneras de no nombrarla. Hay muchos mitos en torno a ella: “Si estás menstruando… no te podés bañar” “…no te laves la cabeza porque se te corta”, “…no podés hacer ejercicio físico”.

    He escuchado muchos relatos de mujeres que tuvieron su menarca ignorando totalmente lo que les estaba pasando y coinciden en el miedo que sintieron por pensar que algo realmente malo les estaba sucediendo.

    Creo que lo mejor que podemos hacer como adultas y adultos es sacar de la clandestinidad a la menstruación, responder las preguntas cuando aparezcan. A veces esas respuestas no se pueden encontrar en casa porque la madre o el padre tampoco las tiene.

    Por eso es tan importante la implementación de la Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos. Tenemos una ley, la 26.150 que ya tiene 14 años de sancionada y todavía no se hace efectiva en todas las escuelas.

    –¿Cómo viven las niñas esta situación?

    –Crecer nunca es fácil pero va a depender mucho de cómo sea tratado el tema en su familia. Antes las familias contaban con orgullo que “se hizo señorita la nena” y no era nada agradable que se hiciera público algo que pertenecía a la intimidad de la niña o adolescente. El cuerpo les cambia y también cambia cómo el mundo se relaciona con ellas.

    –¿Creés que hay que sostener la idea de empezar a ser señoritas?

    –No, para nada estoy de acuerdo con esto. ¿Qué encierra esta idea de ser señoritas? Hay niñas que tienen su menarca a los 9 o 10 años. Esto indica que su cuerpo ha empezado a producir óvulos, que tiene la capacidad de fecundar pero quiero aclarar que esto no significa que tenga la capacidad de gestar. La maternidad infantil está relacionada con abusos sexuales y son de alto riesgo de mortalidad materna.

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