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miércoles, septiembre 23, 2020
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    ¿La desigualdad de género existe?

    Hace relativamente poco tiempo que la economía empezó a ser cuestionada como una ciencia neutra y casi inentendible, imposible de abordar si no te presentabas con saco y corbata (corbata, sí, porque hasta hace nada se pensaba además como un ámbito exclusivo para varones)

    Por: Naír Santana Hayy

    No sólo son Los Mercados, La Inflación, o el Dólar Paralelo, la economía trata del modo en que nos organizamos socialmente para producir los bienes y servicios que necesitamos, de cómo distribuimos el trabajo y de qué parte le toca a cada quién a la hora del reparto, es decir, de la igualdad.

    Pero igualdad no es precisamente lo que vemos alrededor, en toda la cultura subyacen diversas manifestaciones de esto, y hoy nos interesa hablar de una en particular: la desigualdad económica por razones de género. ¿Realmente existe? Vemos empresarias, científicas, mujeres en lugares de toma de decisión. Parecería que vamos avanzando… ¿eso significa que somos iguales realmente?

    Las relaciones de género son demasiado condicionantes como para no contemplarlas a la hora de pensar la igualdad. El desarrollo de las mujeres sigue hoy estando restringido por obstáculos ajenos a su propia capacidad y esfuerzo.

    La economía feminista ha hecho un gran aporte en ese sentido, corriendo el velo que naturalizaba una realidad que era invisible y que hoy resulta innegable.

    La desigualdad económica por motivos de género existe, y por si algún distraído todavía duda: se puede medir.

    Las estadísticas demuestran que, a pesar de tener acceso a niveles educativos superiores, las mujeres ganamos menos que los varones en todo el planeta, hacemos más trabajo doméstico y de cuidado sin recibir compensación por ello, sufrimos mayor desempleo, cuando nos jubilamos ganamos menos, tenemos menos propiedades a nuestro nombre y accedemos a menos espacios jerárquicos y de toma de decisión.

    Un dato revelador en base al Indec adelanta la tendencia: por cada $100 que ganan los varones sin contemplar su origen, las mujeres ganamos $69 en promedio. Si nos remitimos a quienes trabajan de manera no registrada esa brecha se amplía, de cada $100 para los varones, las mujeres ganamos $64,4.

    En el mercado laboral la tendencia se repite, tasa de actividad y tasa de empleo no nos sorprenden: ambas son alrededor del 20% más altas entre los varones, es decir, hay muchos más varones ocupados o buscando empleo.

    Los siguientes son las tasas de desocupación y subocupación. Como a esta altura aprendimos a suponer, ambas son mayores para las mujeres (1.9% y 3.9% respectivamente)

    Asistimos a tiempos en los que esto empieza a visibilizarse. Juntas vamos creando las herramientas que sean necesarias para cuestionarlo, hasta que todo sea como lo soñamos.

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