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viernes, septiembre 25, 2020
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    Manos a la obra

    En una época donde escasea cada vez más la oferta de trabajo, tres emprendedoras paranaenses cuentan a NOSOTROS sus experiencias. Autónomas, creativas, originales y orgullosas de sus producciones, apelan a las ventas on line y a los lazos solidarios para obtener mayores volúmenes de ventas e ingresos y concretar objetivos a corto plazo.

    Por Paola Netto

    Todas comenzaron hace relativamente poco tiempo, con poco conocimiento técnico pero con ganas de proyectar, generar y concretar ideas.

    Irina tiene 22 años y lleva adelante un emprendimiento vinculado a la venta de tortas y recetas dulces que comenzó en el año 2015.

    Macarena comenzó en el año 2017, con la idea de “matar el tiempo” y chequeando un tutorial de YouTube surgió su primera mochila. Ese episodio  la cautivó y la invitó a continuar su propia producción.

    En septiembre de 2018 surgió Panambí, emprendimiento que Antonela comparte con su amiga Ana,  a quien conoció en el cursado de su carrera de grado y que hoy acompaña este proyecto dedicado a fabricación de mates y objetos artesanales intervenidos.

     A prueba y error

    Antonela explica que “cuando decidimos llevar adelante este proyecto, comenzamos a realizar un proceso de investigación, con el objetivo de informarnos sobre características de la madera y de la pintura: qué tipo de madera convenía, cuál pintura debíamos usar y cual no, al igual que informarnos bien sobre el producto para recubrir los mates. Como todo, fue a prueba y error”.

    Por su parte  Macarena agrega: “Yo digo que Bru es maña, y más maña. Empecé con cero conocimientos, intentando coser cuerina con una máquina familiar y unos videos de Youtube. A partir de ahí lo que imaginaba se hacía. Nunca hice ningún curso de marroquinería, aunque tengo pensado hacerlo, en mi carrera adquirí un par de conocimientos que me sirvieron para aplicar pero todo lo que creé fue a prueba y error, y lo sigue siendo, soy yo detrás de cada producto, hecho a mano, como me sale, crezco con Bru, a la par, aprendemos juntos y eso es de las partes más lindas de mi laburo.  Irina, dueña de Dulce Denise, también es autodidacta y en relación al aprendizaje comenta que “fui probando y modificando las recetas hasta conseguir la que me gustaba. También aprendí a través de los tutoriales pero la mayor parte a prueba y error”

    Las redes sociales y solidarias

    “Creo que como jóvenes, tenemos una gran ventaja, que es haber crecido aliadas a las tecnologías de la información y la comunicación. Hoy, por la situación de esta pandemia, no tenemos opción más que la venta virtual. Y si te das un poco de maña, te capacitás, indagás y te informás con fuentes confiables, podés llevar adelante un proyecto de esta magnitud. En contrapuesta a, quizá, una emprendedora con más experiencia que está acostumbrada a vender cara a cara. Sería bueno, en este sentido, poder estrechar lazos de ayuda comunitaria entre emprendedoras”.

    “Sería de gran crecimiento personal como profesional también” menciona Antonela. Para estas jóvenes la comunicación virtual también necesita de vínculos personales fuertes para avanzar y concretar objetivos.

    “La unión y compañerismo que se creó en torno a los emprendedores es algo que me encanta, siento que no podés avanzar solo, se necesita de apoyo y de ser buena gente, de ayudarse y desearle al otro tanto éxito como a vos! En cuarentena, la vida me regaló  la posibilidad de conocer a otra emprendedora, Fátima, que hoy es una de las personas más cercana a mí, es hermoso encontrarse con gente que te entiende y sabe por los líos de emprendedor que estás pasando, y también con el hermoso caos de la vida. Con ella aprendo y me inspiro. Eso tiene que pasar, incentivarnos y darnos fuerzas, para mí no existe competencia, cada uno crea su camino y deja su huella auténticamente”, aporta la dueña de Bru.

    Irina, además, hizo hincapié en las buenas amistades que ha logrado formar a partir del trabajo conjunto con otras jóvenes de la ciudad. Insiste en que, hoy por hoy, en este contexto, todas las personas están atentas a su celular, por eso es un buen momento para posicionar las producciones y llegar a más público.

    Estudian, trabajan, crean, producen, venden y son su propio community manager. En un mundo que recién comienza a dar el debate sobre el mercado laboral que se viene, ellas ya se generaron su propio espacio, ocuparon un lugar en el mercado, entrelazan esfuerzos, ganan dinero, miran el futuro con optimismo y bajo sus propias reglas.

     

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