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jueves, septiembre 24, 2020
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    Un debate que podría definir el futuro de la capital provincial

    La polémica que se generó en torno al futuro de los terrenos ubicados en calles Alberti y De La Torre y Vera, frente al Patito Sirirí, en la parte alta del Parque Urquiza de Paraná, transita por carriles que no ayudan a comprender la complejidad de la situación. El resultado del necesario debate podría resultar definitorio para el destino de la capital de la provincia.

     

    Néstor Belini / [email protected]

     

    “A pesar del debate secular, provocado por la variedad de criterios con base en los cuales ha sido justificada, o se ha creído poder justificar la división de las dos esferas, el criterio fundamental sigue siendo el de los diversos sujetos a los que se puede referir la noción general de utilitas (utilidad): al lado de la singolorum utilitas (utilidad de los individuos) de la definición citada, no se debe olvidar la célebre definición ciceroniana de res publica, de acuerdo con la cual es una ‘cosa del pueblo’ cuando por “pueblo” no se entiende cualquier agregación de hombres sino una sociedad que se mantiene integrada no sólo por los vínculos jurídicos, sino por la ‘utilitas comunione’, (utilidad común), (De re publica)”. La cita pertenece al capítulo I La gran dicotomía: público/privado, del libro Estado, gobierno y sociedad de Norberto Bobbio.

    La polémica que se generó en torno al futuro de los terrenos ubicados en calles Alberti y De La Torre y Vera, frente al Patito Sirirí, en la parte alta del Parque Urquiza de Paraná, transita por carriles que no ayudan a comprender la complejidad de la situación.

    Por un lado hay propietarios que han demostrado sin dudas que tienen esa condición desde hace tres décadas. Por el otro han surgido voces que asumieron una “preocupación de la sociedad” por el espacio.

    En el medio está el Estado, que ha dado una respuesta anémica que no deja satisfechos a ninguna de las dos partes, si bien no se privó de cobrar los impuestos, como corresponde, ni ejecutar deudas impositivas.

    La ecuación es la que define un aspecto de lo Político: el Estado como regulador o mediador de los intereses de todos y los de los privados.

    El aparente conflicto puede ser una oportunidad para que Paraná, de una vez por todas, logre definir qué tipo de ciudad pretende ser. Asumir con plenitud que es la capital de la provincia.

    Esto requerirá de actores dispuestos a dar los debates que haya que dar y tomar las decisiones que surjan de aquel. En este sentido, es determinante que se defina un proyecto de desarrollo de la ciudad que sea una política de Estado.

    Así, no ayuda a aquello que un grupo de ciudadanos pertenecientes a clases sociales acomodadas se opongan al desarrollo urbano de una importante zona de la ciudad utilizando como ariete un pretendido uso “social” del espacio, que hasta ahora es propiedad de privados, sólo porque perderían el privilegio de una vista al río que no es accesible “para todos los paranaenses”.

    Los habitantes de Paraná deberán elegir si deciden darle un toque bucólico a la carta de presentación de la capital de la provincia como destino turístico, entre otros aspectos, o si se inclinan por recuperar la dinámica progresista y pujante que alguna vez supo tener.

    En este sentido, se deberá decidir entre mantener el espacio como lugar de “recreación” de un determinado sector social o hacer lugar a construcciones ajustadas a los parámetros que el código urbano prescribe.

    Así, habrá que decidir qué tipo de estética es la que le vendría mejor a la capital provincial. Fuentes consultadas precisaron que la estética de la zona, con sus calles con pronunciadas curvas que embellecieron y valorizaron el área, fue posible por la decisión de los propietarios de los terrenos de la “polémica”.

    Tal como está la polémica en la actualidad, la preocupación de un grupo de ciudadano por “conservar” un espacio de un dudoso uso “social” podría derivar en un costo que recaería sobre las espaldas de los paranaenses.

    La idea de expropiar, que está siempre latente, demandaría del Estado municipal disponer de una onerosa cantidad de dinero para responder a la medida.

    Esto sería un dislate en momentos de crisis económica y con una comuna que enfrenta a diario situaciones de mayor gravedad social e institucional que comprenden a un número muy mayor de los que disfrutan de tomar mate y contemplar el río en la barranca.

    Volviendo a Bobbio, en este caso en particular, pero como camino a transitar a futuro, se deberá definir si el interés “de los diversos sujetos a los que se puede referir la noción general de utilitas (utilidad)” comprende a la mayoría de los paranaenses, o si por el contrario no se trata del concepto de “singolorum utilitas (utilidad de los individuos)”.

    Retomar el concepto de “res publica, de acuerdo con la cual es una ‘cosa del pueblo’ cuando por “pueblo” no se entiende cualquier agregación de hombres sino una sociedad que se mantiene integrada no sólo por los vínculos jurídicos, sino por la ‘utilitas comunione’, (utilidad común)”.

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