19.8 C
Paraná
miércoles, agosto 5, 2020
  • Paraná
  • Nosotros
Más

    Acuarelas al borde del Volcadero

    Por esas cosas de la bajante extraordinaria del río, el borde oeste de Paraná, olvidado de los gobiernos y la comunidad misma, fue testigo de un espectáculo de notable belleza: un importante de número de aves cuyo avistaje es poco frecuente le dieron encanto a un paisaje de por sí estremecedor. (Fotos: Gustavo Cabral)

     

    Nadie pudo precisar cuándo llegaron, desde dónde y con qué planes, pero entre los visitantes alados se detectó un puñado de flamencos rosados.

    Acompañado por Luis Cosita Romero, uno de los Cuidadores de la Casa Común, un equipo periodístico de EL DIARIO, integrado por Santiago Dalzotto y Gustavo Cabral, se dejó extasiar por el espectáculo.

    Desde la orilla hay que hacer un esfuerzo para advertirlo, pero el auxilio de la cámara fotográfica resultó crucial.

    Los flamencos son aves esbeltas, de entre 80 cm y 1,40 m de largo, con patas muy largas y cuello largo. El pico es muy característico y perfectamente adaptado para hurgar en el barro.

    La mandíbula superior es de menor tamaño que la inferior que es la única móvil. El pico tiene una pronunciada curvatura hacia abajo y está dotado de unas laminillas internas para retener las sustancias alimenticias al filtrar el limo.

    Los pies tienen cuatro dedos, los tres delanteros unidos por una membrana y el posterior muy pequeño.

    Mientras vuelan mantienen el cuello y las patas completamente estiradas. Necesita grandes extensiones de agua poco profunda. Hacen los nidos de barro, con forma de tronco de cono, con la cima cóncava, donde ponen un único huevo blanco (a veces dos) que incuban durante unos treinta días.

    Los flamencos alimentan a sus crías con una “leche” similar a la de las palomas, pero con más grasa y menos proteínas, que es producida por glándulas ubicadas en la zona superior del tracto digestivo. Las crías son alimentadas con este producto durante unos dos meses, hasta que su pico está suficientemente desarrollado para filtrar el alimento.

    Su presencia en un paisaje de islas, contrastaba con la cercanía del Volcadero de la ciudad, que refleja de un modo simbólico y también real, lo que la ciudad opina sobre todo ese sector.

    El secreto latido de los olvidados humedales

    Los flamencos rosados le dieron otro encanto a los humedales

    Lo más leído