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miércoles, agosto 5, 2020
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    El secreto latido de los olvidados humedales

    Para imaginar escenarios de conservación de la riqueza natural del oeste de la ciudad, EL DIARIO consultó a un grupo de especialistas. La posibilidad de conformar un sitio Ramsar desde el Parque San Martín es una de las alternativas sugeridas; también se reflexiona sobre las aves silvestres y el aporte al patrimonio natural próximo.

     

    Redacción EL DIARIO / [email protected]

     

    Los anegadizos o como se los llama técnicamente “humedales” que rodean Paraná por el oeste son postales inigualables de belleza natural de las que en general no somos conscientes porque la ciudad ha condenado a todo ese sector al abandono o la indiferencia. Pero más allá de la magnificencia de la postal, cumple un papel fundamental en la producción y reproducción de la vida de una amplia región que supera los alcances de lo local. Al mismo tiempo es un espacio atravesado por una dinámica que lo hace siempre el mismo y a la vez permanentemente distinto. De hecho, ese ecosistema muta con el frío y el calor, el río alto o la sequía, con la intervención o no de las comunidades humanas.

    La aparición de flamencos rosados, entre otras aves, además de ser un acontecimiento poco frecuente, es la demostración de que el terruño contiene una riqueza que es puntual pero que también lo supera; de allí la importancia de preguntarse de qué manera preservar estos espacios. EL DIARIO consultó a integrantes del Club Amigos de las Aves Silvestres de Entre Ríos,  impactados por la presencia de estas especies, pero preocupados por un tema de fondo: el poco conocimiento de la fauna que nos rodea nos impide asumir prácticas de conservación a nivel individual, colectivo y gubernamental.

    Por el contexto sanitario, los interrogantes recorrieron las casillas de correo electrónico de José Manuel Osinalde, Juan Carlos Sosa y Raúl Alberto Spais.

    De regreso, la paloma mensajera virtual trajo las respuestas.

     

    –¿Cuál es la riqueza en cuanto a aves de nuestras islas y en particular en los humedales del oeste?

    –Entre Ríos cuenta con casi 400 especies de aves de las 1000 que habitan la Argentina. La diversidad de ambientes que posee nuestra provincia lo permite, desde el norte con su monte espinal pasando por el paisaje pampeano hasta el delta, con las especies predominantes en cada zona.

    ¿Por qué conservar las áreas silvestres? La fauna está allí porque la flora está allí. Las plantas son el sustento y refugio de la mayoría de los animales. Además son utilizadas para la investigación, estudio y recreación.

    El hombre se ha vinculado desde sus orígenes con la naturaleza de diferentes maneras y lo llevaron a establecer una íntima relación con los elementos de los ecosistemas. Entonces podemos definir a los recursos naturales como todo lo derivado del universo que el hombre es capaz de usar y modificar para su bien.

    Un grupo de expertos, preocupados por la conservación del agua, reunidos en la ciudad de Ramsar, constituyó un tratado intergubernamental para la conservación y el uso racional de los humedales, conocido como la Convención Ramsar. Creemos que esa declaración podría aplicarse aquí.

     

    –Mencionaron la riqueza de las áreas silvestres…

    –La provincia de Entre Ríos cuenta con una extensa red de unos 7000 cursos de agua, está surcada en sentido norte-sur por lomadas de baja altura que tienen influencia decisiva en los divisorios de esos cursos de agua.

    El río Paraná posee una dinámica muy especial, con importantes crecidas estacionales y picos muy marcados en diferentes años, lo que determina una serie de cambios en la fisonomía del paisaje.

    El delta del Paraná, en su región insular desde confluencia de los ríos Paraná y Uruguay hasta la cuidad de Diamante, abarca más de un millón y medio de hectáreas. El potencial es incomensurable.

    Como corredor fluvial, esta es una llanura anegadiza formada por depósitos fluviales, con niveles muy variables, hallándose cruzada por ríos y arroyos que la dividen en islas de características particulares. Clásicas islas en forma de cubetas, con borde perimetral elevado formado por albardones marginales y con la parte central deprimida formando lagunas interiores.

    Su suelo, caracterizado por mantillo gumífero, de gran permeabilidad, posee rápido escurrimiento de las aguas de lluvia. Las partes bajas o semi-sumergidas están cubiertas por pajonales típicos.

    A su vez, la vegetación tipo hidrófila está compuesta por formaciones de monte blanco de variadas especies de origen subtropical. Y la flora adventicia, que “cultivan” los grandes ríos, se adapta apareciendo normalmente después de las crecidas.

    Especies arbóreas comunes en estos ambientes son el sauce criollo, sangre de drago, curupí, ingá, algunas epífitas (plantas que crecen sobre otros vegetales, usándolas de soportes, como las Barbas de Viejo).

    Una amplia zona de terrenos inundables son vitales para la vida, sin embargo no son cuidados en la medida de lo que valen. Foto: Gustavo Cabral

     

    –¿Las aves de la ciudad son las aves de las islas?

    –En los humedales encontramos aves acuáticas tales como patos, gallaretas, garzas, cigüeñas, flamencos en su paso por migración, cuervillos, chorlos, playeros, tero real, coscorobas, cisne de cuello negro.

    También las paseriformes (con forma de pájaro) habitan estos ambientes, entre las que podemos mencionar cardenales, cardenillas, jilgueros, corbatitas, cabecitas negras, celestinos. Algunas nidifican en la zona, otras son migratorias. Por último, podemos mencionar las rapaces como halcones, caracoleros y caranchos.

     

    –¿Hay caza furtiva?         

    –La caza furtiva, la contaminación, el avance de emprendimientos inmobiliarios, ponen en peligro estos ambientes, que son refugio para las aves que viven permanentes en el lugar o tienen una corta estadía para alimentarse para  luego continuar su camino (playeros, patos, algunos paseriformes).

     

    –¿Qué tan extraordinario es el hallazgo de flamencos rosados en la zona?

    –En argentina existen 3 especies de flamencos de los cuales el flamencos rosado o austral (Phoenicopterus chilensis) es el que se puede observar durante todo el año, aunque hay que destacar que en el invierno es cuando se forman bandadas más grandes. El flamenco austral que vemos por aquí en estos días está clasificado como casi amenazado según la unión internacional para la conservación de la naturaleza (IUCN), y  se encuentra en el Apéndice II de la Convención sobre el Tráfico de Especies Silvestres (CITES) y en el Apéndice II de la Convención sobre las Especies Migratorias (CMS).

    Esta especie es frecuente en el litoral. Al ser migrante se desplaza de la zona altoandina, donde habita en lagos salados, estuarios y lagunas en zonas de hasta 4,500 metros sobre el nivel del mar, hacia tierras más bajas a pasar la invernada, por ejemplo en Paraná y Santa Fe, hacen uso del espacio para descanso y alimentación. Suelen encontrarse en humedales de aguas poco profundas, en la cual buscan su alimento.

     

    –¿Existe una relación directa entre las aves y sus ambientes?

    –Las aves acuáticas son excelentes indicadoras del estado de conservación y de la salud de los humedales.

    Actividades humanas como el avance de la frontera agropecuaria, el crecimiento de las ciudades y algunos emprendimientos inmobiliarios, han causado que muchas especies de aves se acerquen a las ciudades y se adapten a permanecer en busca de alimento y adquiriendo habilidades para sobrevivir. Palomas torcaza, horneros, celestinos, picaflores, carpinteros, son algunas de las especies que se han adaptado a las ciudades. El gorrión común (Passer domesticus), ejemplo de adaptación, convive con el ser humano desde hace unos 10.000 años.

     

    PASOS A SEGUIR

    El ingeniero Fernando Raffo fue funcionario de la Provincia en el Área de Ambiente en un período en el que se alcanzaron a conformar dos sitios Ramsar: el Yatay, en la región del Palmar, y el Delta del Paraná, que comparten las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, a la altura de Diamante-Coronda.

    El objetivo de declarar a un entorno natural sitio Ramsar es la conservación y el uso racional de los humedales, bajo el precepto de que el patrimonio natural que disfrutamos lo hemos recibido en herencia y estamos obligados a legarlo en iguales o mejores condiciones a las generaciones futuras.

    Si se hace un esfuerzo se recordará que las autoridades del Parque General San Martin, de La Picada, propusieron en su momento- en virtud de la riqueza agreste existente, vegetal y animal- que se constituya un sitio Ramsar que lo abarque.

    En diálogo con EL DIARIO, Raffo retoma esa idea pero proyecta el área a preservar hasta un lugar que está aguas abajo de los anegadizos del oeste, que es donde se hallaron los flamencos rosados en los últimos días. La necesidad de “conservar” y realizar un “uso racional” de todas estas superficies se explica si se tiene en cuenta no sólo las variedades animales y vegetales, sino que por ejemplo incluye la toma de agua de la ciudad de Paraná y la desembocadura de los contaminados arroyos que surcan la ciudad.

     

    –A partir de las experiencias de transformación en sitio Ramsar del Palmar Yatay y el Pre Delta, ¿es utópico pensar que los anegadizos del oeste de la ciudad de Paraná puedan seguir el mismo camino?

    –No para nada, en su momento la estrategia de la provincia fue la de crear áreas de amortiguación en los dos parques nacionales existentes en el territorio provincial, fue así que en el año 2011 se reconoció al sitio Palmar Yatay en los departamentos Colón y San Salvador de 21.450 has de superficie siendo el primero para la provincia y el N° 20 para la argentina. Luego en 2015 se obtuvo el reconocimiento del sitio Delta e Islas del Paraná que se gestionó conjuntamente con la provincia de Santa Fe, con más de 126.000 has en el departamento Diamante.

    Por lo que ahora se puede pensar en incluir una zona de amortiguación de todo el litoral costero de la ciudad de Paraná en conjunto con la desembocadura del A° Las Conchas y otras zonas de importancia para la conservación. Esta puede ser un nuevo camino para la gestión de estos sitios en donde la iniciativa pueda salir de las poblaciones ribereñas y ser acompañado por las autoridades.

     

    –¿Qué estrategia debe darse para que un lugar con riqueza natural esté en condiciones de ser reconocido como sitio Ramsar?

    –Primeramente es necesario que el lugar tenga los valores naturales, culturales y paisajísticos para que la convención internacional Ramsar de protección de humedales lo incorpore a su listado, para ello hay que realizar una gestión formal a través de la Secretaría de Ambiente de la provincia y que incluye una ficha técnica en donde constan todos los datos de importancia del futuro sitio y que se trabaja generalmente entre la Provincia, Nación, municipios y la sociedad civil. Una vez completa debe elevarse la petición firmada por el gobernador a la nación para que esta a  través de su cancillería realice las gestiones pertinentes ante la sede de la Convención en Ginebra, Suiza.

     

     –¿Qué beneficios le provocaría a toda esa zona que se transforme en sitio Ramsar?

    –Como primer efecto le da visibilidad ya que al obtener el reconocimiento la información sobre el lugar se da a conocer a nivel nacional e internacional, favoreciendo a toda la región circundante ya que al ser parte de un listado de humedales de importancia internacional lo jerarquiza.

    Luego esto abre la puerta para el acceso a financiamiento para realizar proyectos que tengan que ver con actividades que sigan los lineamientos del desarrollo sustentable. Esto no solo abarca a la conservación sino también a las actividades productivas y de servicio como el turismo.

     

    –¿Cuál es la importancia para la región y el planeta de que se preserven espacios de estas características?

    –El avance de la actividad humana sobre estos ambientes hace cada vez más vulnerable a estos ecosistemas y a toda la biodiversidad que sostienen, por lo que toda acción que se tome en sentido de lograr una protección que garantice la posibilidad de que las generaciones futuras puedan disfrutarlos como lo hacemos hoy nosotros es una buena noticia.

    Esto no es un tema menor ya que los humedales brindan una serie de servicios ambientales que pasan desapercibidos, como ser amortiguación de las crecidas estacionales, reservorios de biodiversidad, sostén para poblaciones ribereñas, pulmones verdes generadores de oxígeno para las ciudades, espacios para realizar actividades recreativas y atractivos paisajísticos para el desarrollo de actividades turísticas.

    Por lo que es más conveniente aprender de estos espacios y conservarlos que descubrir los efectos negativos sobre nuestra vida cuando ya no estén.

     

    Organizados

    “El Club Amigos de las Aves Silvestres de Entre Ríos es una ONG sin fines de lucro, cuya función es la canalización y organización de esfuerzos para obtener mejores resultados en la protección y conservación de las aves y los ecosistemas donde ellas habitan”, se explicó, antes de que decir que “las tareas que realiza la asociación son principalmente educativas (capacitación, charlas y talleres), censos e inventarios de aves”.

     

    Del lado de lo natural

    Los entrevistados recordaron lo que costó frenar un gran proyecto inmobiliario en la ribera del río Gualeguaychú, cuando la Corte Suprema de Justicia de la Nación, hace un año, dictó un fallo en favor de la protección de los humedales por su papel clave en la protección del medio ambiente.

    “Los humedales cumplen una función vital en materia de control de crecidas e inundaciones, protección de tormentas, recargas de acuíferos y retención de sedimentos y agentes contaminantes”, se reconoce. Por todo eso, la Corte Suprema consideró que debían aplicarse “los principios de política ambiental” que tiene jerarquía constitucional en Entre Ríos, y dos principios novedosos de la especialidad: “in dubio pro natura” e “in dubio pro aqua”, es decir, en caso de duda, priorizar la defensa de la naturaleza y el agua, dos principios de precaución y prevención a favor de los recursos naturales.

    “No debemos dar ninguna batalla por perdida”, subrayaron los integrantes de la Club Amigos de las Aves Silvestres de Entre Ríos.

     

    Protección

    La Laguna Grande está dentro del humedal situado al oeste de la Ciudad de Paraná, conocido como la zona de bañados y anegadizos. Un grupo de ciudadanos, “Los Cuidadores de la Casa Común”, llevan adelante un proyecto socioambiental y de turismo comunitario con la idea de desarrollar el eco turismo en estos humedales de la ciudad.

    Actualmente, a través del expediente municipal Nº23620/2019, se ha solicitado la protección de todo el humedal, en lo que respecta a esa jurisdicción, declarándolo área natural protegida, como así también sea contemplado como tal, en el ordenamiento territorial de la ciudad.

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