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martes, agosto 11, 2020
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    “Extraño un montón mi estilo de vida”

     

    Ramón Castaño hace 16 años que gran parte de su día lo vive en la utilería el Estadio Presbítero Bartolomé Grella, por lo que la cuarentena, lo sacó de eje: “No me acostumbré a estar así”, le confesó a EL DIARIO, donde también palpitó lo diferente que serán los entrenamientos de ahora en más: “Todo va a cambiar”.

    GABRIEL OBELAR

    El aislamiento social, preventivo y obligatorio, que aún no toca vivir, ha cambiado el estilo de vida de muchas personas, desde los oficinistas, hasta los remiseros o taxistas, inclusive a los atletas y deportistas de alto rendimiento, que la práctica la tuvieron que realizar en casa y, en muchas ocasiones, con la compañía de lo virtual.

    A quién se le está haciendo eterna la cuarentena y cuesta arriba, es a Ramón Castaño, uno de los utileros de Patronato, que desde hace 16 años, pasa su vida en los pasillos de la institución, acomodando botines, limpiando, acomodando vestuarios para el día siguiente, elementos de trabajo, entre otras actividades, inclusive, en muchas oportunidades, hasta altas horas de la noche.

    “Es como una prisión para mí esto, porque estoy acostumbrado a estar en el club”, le resaltó el popular Ramón a EL DIARIO vía telefónica, desde el departamento donde vive hace un mes y medio, luego de su separación: “Le estoy agradecido a Oscar y Viviana, que me ayudaron un montón”.

    AISLAMIENTO Por su edad (60), Castaño es un factor de riesgo, por lo que continúa cuidándose como desde el primer día, aunque le cuesta: “No me puedo acostumbrar, mi día a día era estar con los muchachos, los jugadores. De los años que tengo, nunca tuve que vivir algo así”.

    En la misma idea, resaltó: “Lo que siento constantemente es una acumulación de sensaciones. Yo tenía un ritmo, una rutina, de ir temprano al club, acomodar los canastos, ir al predio, preparar la ropa y extraño mucho mi estilo de vida”, acongojado.

    Por otra parte, contó las actividades que realizó durante este tiempo: “Hago cosas en la casa, me puse a trabajar con madera, ayudé a un amigo, pero después, encerrado y cuidándome”.

    SOSTÉN Dentro de la charla que mantuvo con este medio, Castaño resaltó lo clave y fundamental que es su familia en este pasaje, en especial, su nieto Bautista: “Me aguanto el no salir por ellos”, subrayó.

    “Mi hijo (Daniel) y mi nieto, son los que me alegran los días, cuando vienen a compartir un momento o voy a su casa, me sacan sonrisas”, confesó “Moncho” y agregó: “Mi nieto, por suerte, se tomó esta situación de muy buena manera. No sintió mucho el momento, tiene un patio grande y puede jugar a la pelota con el papá o conmigo cuando voy”.

    LA VUELTA Está claro que el retorno el fútbol y las prácticas, se realizarán de manera paulatina y cumpliendo con el distanciamiento social, como ocurrió en otros países. Este detalle, también será un verdadero cambio para Ramón.

    “Todo va a ser muy diferente”, sostiene el utilero, que también indicó: “No vamos a poder tener las mismas libertades. Habrá que acostumbrarse y pensar en la familia de cada uno. Los jugadores son amigos nuestros, es una familia aparte, pero por un tiempo no habrá mates en la utilería”.

    Haciendo futurología, Ramón se animó a contar como se imagina el primer día que tenga que volver a trabajar y a estar con un plantel: “Lo pienso seguido y sé que será muy distinto, hasta raro podría decirte. Todo tendrá que estar muy higiénico, habrá que trabajar más, pero tendremos que adaptarnos”.

    PATRONATO Ramón, podría ser el último eslabón que vivió y compartió momentos con una camada, que finalizó con el retiro y la salida de Walter Andrade: “Se lo va a extrañar”, dijo sin dudarlo.

    “Con el Negro compartimos miles de kilómetros, compartimos mates, charlas, era mucho más que un jugador para mí”, agregó Castaño.

    En otro momento, habló de su paseo por la institución que realizó ayer: “Me dio tristeza ver el club vacio, algo que no es común. Siempre que voy había movimiento, hoy fui, recorrí la cancha y se sentía una soledad plena que me dio cosa”.

    A su vez, cerró: “Hablo prácticamente todos los días con los jugadores y con los dirigentes, a los que les estoy agradecido, porque cumplieron y me cuidan, porque me da vergüenza que me paguen sin hacer nada, pedí para estar en la entrada, pero me dijeron que me cuide y me lo permiten”.

     

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