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martes, agosto 4, 2020
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    Un mapa propicio para perderse como es debido

    Iniciamos un ciclo de publicaciones que pretende poner en valor la discusión sobre la ciudad como espacio de convivencia del ayer, del hoy y el porvenir. En todos estos materiales, la memoria oral de sus ciudadanos y también la fotográfica tendrán un lugar especial, por lo que está abierto a la participación de los lectores.

     

    Griselda De Paoli/[email protected]

     

     

    Retomar es una actitud saludable: sirve tanto para los recuerdos y las evocaciones, como para textos, imágenes y notas escritas.

    Lo hacemos en el convencimiento de que es saludable estar dispuestos a protagonizar nuevos intentos de resignificación, como parte de un ritual amoroso del que lee y comparte, recuerda, cita y, mientras degusta, imagina otro porvenir.

    Este camino que empezamos a recorrer reconoce una huella: la de un material múltiple, colectivo, que reflejó el trabajo sostenido durante años en la semanal sección “Miradas, retratos, relatos” de EL DIARIO en el que docentes, investigadores, estudiantes avanzados e invitados especiales, han compartido reflexiones, impresiones y anhelos sobre la experiencia peculiar, transformadora de ser y haber sido parte de la comunidad de Paraná.

    Aquellas producciones, urdidas bajo el cobijo institucional de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader, propusieron piezas predominantemente analíticas que ayudaron a diagnosticar la realidad y a plantear desafíos; referencias en primera persona de ciudadanos que han gozado y sufrido con la dicha y el agobio del acto de residir; menciones en tercera persona hacia lugares, personajes e instituciones que mantuvieron viva la brasa del estar juntos para bien estar.

    Esperamos que, la dinámica de las entregas periódicas vuelva a generar vías alternativas de información a partir de la provisión de recuerdos de lectores y aportes de fotografías, algunas de ellas inéditas al ser parte de colecciones familiares.

    Pretendemos alimentar nuevas inquietudes, para convertir la curiosidad en interés, para animar a la búsqueda de historias que potencien, amplifiquen, corrijan o confirmen una serie de visiones del mundo cuyo fin último es descubrir qué sustancias animan eso que sostiene el sentido de pertenencia para imaginar desde allí estrategias para el convivir.

    Intentamos indagar en lo heredado, hacer una introspección para edificar – desde nuestra mirada de hoy, sobre esos cimientos. La propuesta ha sido y es rescatar, resguardar y difundir la historia viva en la memoria de protagonistas y testigos del devenir paranaense.

    La Paraná ribereña y la ciudad más allá del borde costero, son áreas atravesadas por una tensión identitaria.

     

    CONTEXTOS

    Hoy la realidad pandémica nos agobia y detenernos a «ver» el espacio que habitamos, con sus marcas materiales e inmateriales, tanto de instancias duras y difíciles como de otras esperanzadoras y constructivas, puede morigerar ese agobio al hacernos evidente la dinámica de la historia y las capacidades de superación.

    El anhelo es que este material sea apropiado por docentes de distintos niveles de enseñanza, comunicadores sociales, investigadores, extensionistas, estudiantes, dirigentes de las más diversas organizaciones de la sociedad y esa legión inquieta de inconformistas; y que, al intervenirlo, al retomar sus contribuciones, al cuestionarlas, multipliquen sus posibilidades comunicativas y contribuyan a rescatar mucho de aquello de lo que está hecha la historia, en este caso, de nuestra ciudad.

    No en vano, postulamos una noción plural de “memoria”. Entendemos que es un producto social acabado, en permanente proceso de producción, de actualización. Lo hacemos, además, desde la convicción de que construir memorias no se agota en el mero acto de recordar. Recurrimos a lo pasado para emprender la ardua faena de pensar el presente y modelar una acepción deseante de porvenir.

    Desde esa perspectiva, los distintos textos se nutren de una savia: la aspiración a evitar que la ciudad sea un escenario belicoso que se agote en la pugna de intereses puramente individualistas, sectoriales, corporativos. Sabemos que se trata de esencias que cotizan en baja, en el mundo impiadoso de la maximización de la ganancia a como dé lugar. Y, en ese sentido, es claro el mensaje utópico.

    Seguramente de este tronco añoso de las evocaciones surgirán brotes de mayor humanidad, que nos hagan creer que es aún posible un tiempo distinto, en el que seres humanos con otra cosmovisión modelan un mundo diferente: esa esperanza nos anima.

     

    Echagüe, según pasan los años

    Un fragmento de memoria de un vecino de calle Echagüe, hacia 1952, seguramente generará configuraciones distintas en la memoria o en las referencias de segunda mano de quien lea. La compartimos.

    “La calle, más estrecha que ahora, era avenida y paso obligado para dirigirse al centro. me parece ver todavía el desfile de ‘autos de alquiler’, chapa patente rosada, que iban y venían con los pasajeros de la terminal de ómnibus. Conocía todos sus modelos y marcas que eran de la década del 30 y que hoy podría formar una hermosa colección de autos antiguos.

    Despertaba temprano el repiquetear del caballo del carro del lechero que venía a descargar desde su tacho plateado, a una medida más chica, el consabido litro ya pactado. La siesta era interrumpida con beneplácito por los carritos de heladeros con su ronco cornetín que anunciaba desde lejos el tan apreciado manjar. Los torteros completaban el panorama gastronómico con sus canastas repletas, ofreciendo a su buena mercadería”

    (Raúl Héctor Basso. Taller de Historia Oral. 1994)

     

    AL MARGEN

    Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected]

    La ciudad es un conjunto vivo, en cuyo modelado participan los residentes. Foto: Gustavo Cabral.

     

     

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