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sábado, agosto 8, 2020
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    Atender la emergencia sin agotarse en la coyuntura

    No es ajeno a nadie que existen personas en situación de calle. Más allá de la asistencia primaria, un equipo de Extensión de la Facultad de Trabajo Social indaga en las razones profundas para imaginar un presente más digno y un futuro mejor.

     

     Valeria Robin / [email protected]

     

    Como se sabe, desde hace más de tres meses que el Gobierno nacional ha decretado el aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el territorio argentino, como medida para frenar la propagación del Covid- 19.

    Así las cosas, el relato que sugiere permanecer en casa, que es útil en muchos casos, deja en evidencia un aspecto que parece no haberse tenido en cuenta a la hora de establecer las medidas preventivas: quedarse en casa da por sentado que todas las personas pueden permanecer en cuarentena, mientras realizan teletrabajo, o que de algún modo -pese a la emergencia sanitaria y económica- se tiene la posibilidad de proveerse de un ingreso. No obstante, la realidad indica que son numerosas las familias que no contaban con un ingreso o una vivienda antes de que se desate la pandemia; y que, una vez decretada la cuarentena se han visto forzadas a dejar de salir a trabajar, por lo que en el último tiempo no han percibido un haber suficiente para parar la olla.

    La falta de ingresos, además, agravó la situación de muchos ciudadanos, algunos de los cuales deben ser asistidos hasta en lo más mínimo.

    Actualmente, en la ciudad unas 70 personas, en su mayoría hombres, permanecen tanto en el Centro Integrador Comunitario (CIC) Este, ubicado en calles Fermín Garay y Roque Sáenz Peña; como en la sede de Defensa Civil, en calle Enrique Carbó 945.

    Desde marzo se multiplicaron las organizaciones y los espacios donde se procura un trabajo de este tipo.

    En lo puntual, vamos a repasar el proyecto de Extensión “Sobre habitar las calles en épocas de pandemia”, que depende de la Facultad de Trabajo Social (FTS-UNER). El diálogo que mantuvo EL DIARIO con las docentes e investigadoras Delfina Recalde y Verónica Rocha sirvió para repasar el trabajo hecho hasta ahora y conocer la propuesta un poco más de cerca.

     

    –¿Cómo surgió el proyecto?

    –“Sobre habitar las calles en épocas de pandemia” es una acción de Extensión en Emergencia que surge en el marco de la convocatoria realizada por el Consejo de Extensión de la Universidad Nacional de Entre Ríos, orientadas a atender diferentes aspectos del actual escenario de crisis con el objetivo de generar una línea de trabajo con la comunidad y con algún tema de impacto específico vinculado a la emergencia sanitaria.

    Por cierto, existen diferentes posibilidades de cumplir con la cuarentena, y la consigna “quédate en casa” para cuidarse y cuidar a los demás de la pandemia, puso en evidencia desigualdades profundas y preexistentes de muchísimos sectores sociales que no tienen las condiciones mínimas para garantizar el aislamiento, el cuidado y la supervivencia. Esta idea de “quédate en tu casa”, en particular para las personas que viven en la calle, no es una posibilidad concreta; por eso a partir de esta emergencia, la Municipalidad de Paraná en el mes de marzo habilita el refugio ubicado en el Centro Integrador Comunitario II, entre las calle Roque S. Peña y Fermín Garay, en la zona Este de la ciudad de Paraná para alojar a personas en situación de calle.

     

    –¿Existe un registro de cuál es la población en situación de calle?

    –Sí, acaso no abarque a todas; lo que tenemos por cierto es que actualmente son aproximadamente 70 las personas, mayoritariamente hombres, que están alojadas en distintos lugares, y donde si bien tienen garantizadas algunas cuestiones básicas como un techo, la comida, el abrigo y asistencia sanitaria, surgen cuestiones vinculadas con la convivencia, las normas institucionales, la construcción de vínculos, la tolerancia, el tiempo libre ocioso, entre otros.

    Este nuevo escenario constituye una oportunidad y posibilidad de trabajar con las personas en situación de calle, ya no recorriendo con ellos las calles de Paraná, sino desde el refugio donde se encuentran alojados. El proyecto tiene como principal objetivo habilitar espacios saludables tendientes a recrear prácticas de convivencia, reforzar vínculos y estimular proyectos a personas en situación de calle que actualmente y durante la cuarentena por el COVID 19 residen en refugios habilitados por el municipio local.

    –¿Cuáles son las líneas de acción que abarca el proyecto?

    –Se trabaja sobre diferentes líneas estratégicas; una de ellas refiere a la generación de actividades de capacitación, recreación, actividades artísticas y culturales desde las cuales procuramos aportar a la protección de la salud mental, atento a las problemáticas que surgen en la convivencia forzada de quienes deben aprender nuevos modos de entender lo cotidiano vinculado a normas y límites. Desde esta línea se ofrecen talleres de costura, huerta, panadería, carpintería, bijuoterí, radio abierta, espacios culturales, entre otros. Los mismos se encuentran distribuidos en los diferentes días de la semana, están sostenidos y coordinados por talleristas y los estudiantes de Trabajo Social.

    Otra línea es aproximarnos a conocer las singularidades de cada situación, a partir del uso de diferentes estrategias, charlas informales, acompañamiento de gestiones, entrevistas en profundidad, para conocer sus historias de vida, sus trayectorias, sus recorridos, sus relatos y en torno a ello pensar intervenciones posibles.

    Se trata de aprovechar la permanencia de personas en un lugar, con problemáticas diferentes, que tienen que convivir unos con otros bajo reglas y normas de convivencia que seguramente distan muchos de los códigos de la calle y de los espacios públicos que habitaban en su vida cotidiana. Ayudarles a transitar este tiempo y espacio, y darles la posibilidad de habilitar otros espacios donde construir y fortalecer vínculos nos parece una tarea fundamental para recrear algunas prácticas solidarias y cooperativas, además de poder resignificar el tiempo ocioso hacia otros sentidos diferentes.

    Los refugios o paradores constituyen una medida necesaria e inmediata para dar respuestas frente a esta emergencia.

    –¿Es un proyecto de cátedra?

    –En la particularidad de esta propuesta participamos docentes de las cátedras de Intervención Profesional y Vida Cotidiana y de Salud Mental Campo y Supuestos, así como estudiantes avanzados de la Licenciatura en Trabajo Social. El proyecto se presenta en forma conjunta y articulada con áreas de la Municipalidad de Paraná, el Hospital Escuela de Salud Mental, la Red Puentes del movimiento La Dignidad, la ONG SUMA de voluntades, la Defensoría del Pueblo de Paraná y diversos talleristas que concurren en forma voluntaria.

    HISTORIAS

    –De acuerdo a la información que colectaron ¿Cómo se llega a la situación de calle?

    –Son múltiples las razones por las cuales las personas llegan a estar en situación de calle entre las que podemos reconocer: diversos padecimientos mentales, discapacidad, consumo problemático de sustancias, pérdida de empleo, vivencia de situaciones de violencia física y/o abuso, falta de contención afectiva, social y familiar, ruptura de lazos sociales de contención. Otra de las particularidades que podemos identificar refiere a situaciones de institucionalización de larga data ya sea en organismos de niñez o mediante la privación de libertad. Las historias de vida de estas personas se encuentran signadas por trayectorias de vida de altísima vulnerabilidad y desafiliación social.

    –¿Encontraron elementos nuevos?

    –En los escenarios actuales vemos pernoctando en las calles a hombres, mujeres, jóvenes, niños, familias, con historias diferentes, con particularidades. Incluso muchas de ellas han estado incluidas en el mercado formal de la economía: tenían un empleo, una familia, una red de contención vincular y social. El conjunto de las personas denominadas “en situación de calle” es heterogéneo, con diversas trayectorias de vida y edades, que pertenecen a distintos sectores sociales.

    Esas características muchas veces las encontramos presentes en una misma situación: entremezcladas.

    La población que habita las calles de las ciudades, para la satisfacción de ciertas necesidades -salud, higiene, vestido, alimentación- transita un circuito socio-asistencial, que incluye organizaciones religiosas, gubernamentales, no gubernamentales, comunitarias y grupos de vecinos autoconvocados. Desde ese entramado institucional, que de manera tercerizada ejecuta la política pública de asistencia con esta población, se implementan prácticas de cuidado.

    Este escenario de pandemia constituye una oportunidad para trabajar con las personas en situación de calle, desde el refugio donde se encuentran alojados.

    INTERVENIR

    –¿Cuál sería el rol del Estado?

    –Entendemos que la existencia de refugios o paradores, como se denomina en otros lugares, constituye una medida necesaria e inmediata para dar respuestas a la emergencia de las personas que están en la calle, pero es necesario que la intervención del Estado no se agote aquí. Es imperioso trabajar de manera conjunta con diferentes disciplinas y de manera articulada con organismos del Estado y de la sociedad civil. Hay que generar líneas estratégicas para transformar realidades singulares y aportar a la construcción de subjetividades diferentes, procesos de autonomía y ejercicio de ciudadanía.

    Las múltiples causalidades de este fenómeno hacen difícil esta tarea. Hay un “vacío” en las políticas sociales; las pocas que se implementan impactan sólo de forma temporaria sobre algunas características, pero no sobre sus condicionantes y determinantes. La situación de calle plantea un problema de derechos y por tanto una obligación de Estado de garantizarlos.

    Consideramos que estas experiencias aportan a fortalecer la relación entre universidad y medio social en una dinámica en la que la Universidad no sólo es portadora de prácticas sino productora de sentidos que aportan al debate social, ético y político.

     

    Más allá de la coyuntura

    “En el marco del proyecto “Sobre habitar las calles en época de pandemia”, desde la Facultad de Trabajo Social de la UNER y en conjunto con los demás actores que intervienen, estamos generando acciones que permitan de a poco comenzar a transformar situaciones”, indicaron las entrevistadas, sin dejar de reconocer que “la mayoría de quienes participamos de este espacio no tenemos posibilidades de permanecer en el mismo”. Fue entonces cuando remarcaron la necesidad de consolidad equipos de trabajo que puedan sostener y dar continuidad a las acciones que se van generando.

    En otro tramo de la entrevista, señalaron que “desde la intervención que realizamos intentamos problematizar la realidad actual al desnaturalizar la situación”.

    Luego, señalaron que pretenden “reconstruir redes, fortalecer las herramientas y recursos, pero fundamentalmente acompañar el diseño de proyectos futuros”.

     

    Codo a codo

    Desde el año 2019, la FTS integra una Red interinstitucional que trabaja con personas en situación de calle conformada por diferentes organizaciones de la sociedad civil, organismos no gubernamentales, referentes de la economía social, tales como la Asociación Israelita de Paraná; Inadi; Barrios de Pie: Banco de Alimentos; Hogar de Cristo; Grupo un cielo nuevo; Instituto Latinoamericano del Ombudsman; Facultad Teresa de Ávila – UCA; Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata; Grupo Compartir; Ayuda Urbana; Cáritas Paraná; Grupo Cielo Nuevo; FHAyCS – Uader; Facultad de Ciencias Económicas UNER, Cetep, Delegación Paraná del Defensor del Pueblo de la Nación.

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