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martes, agosto 4, 2020
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    “La corazonada”

    En un contexto de cuarentena por coronavirus, un momento difícil para el cine y las ficciones, cuando todo está detenido y las plataformas despegan definitivamente  se estrena a nivel mundial “La corazonada”, el primer filme original de Netflix producido en la Argentina. Luisana Lopilato y Joaquín Furriel protagonizan la película dirigida por Alejandro Montiel.

    Mi calificación: Buena

    La vedette del streaming presenta una obra con impecable calidad técnica basada en el libro “La virgen en tus ojos”, de Florencia Etcheves. “La corazonada” es la precuela de “Perdida” (2018),  también del mismo director y basada en el libro escrito por la misma autora, titulado “Cornelia” y donde el personaje central lo interpretó Luciana Lopilato.

    “La corazonada” encuentra a Manuela «Pipa» Pelari  (Luisana Lopilato) cuando da sus primeros pasos en el área de investigación de la policía a cargo de Francisco Juanes (Joaquín Furriel), un hombre oscuro al que muchos acusan de un crimen y del cual nadie habla pero todos investigan. Esto hace que se convierta en un personaje mucho más interesante dentro de la historia y en momentos, más que la protagonista.

    Es un producto técnicamente cuidado y hasta impecable, las marcas actorales pueden hacernos referencia a series internacionales que existen en la televisión.

    En su carácter exportable la historia habla «de una aldea, de cualquier aldea», pero no pinta el mundo. Se pierde toda referencia costumbrista de las comúnmente vistas en nuestro cine.

    No hay nada más que la historia. No hay información visual  que contamine el camino, que nos distraiga. La policía es policía y al mismo tiempo no es la federal ni la bonaerense.

    Es una película con todo bajo control. Y con una fórmula probada y aprobada de libro y dirección. Un par de homicidios que el espectador atento intentará dilucidar, los actores interpretan un guión interesante, pero sin muchos sobresaltos.

    Es una película donde las decisiones no solo las tomó el director.

    Crítica: Julio Gómez

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