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sábado, agosto 8, 2020
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    La voz del carnaval y de la resiliencia

    En enero tuvo que dejar Ará Yeví por un inesperado tumor y brindó un valiente mensaje por redes sociales. Se operó y semanas después volvió a desfilar por el corsódromo. Su valiente actitud hizo que aumentaran los controles en los consultorios de Gualeguaychú.

    Prometió volver y volvió. Ornella Taffarel  es una de las voces más aclamadas cada sábado de verano en Gualeguaychu.

    Es docente de música, siempre supo que su  vida iría de la mano de la pasión por las partituras, la guitarra y el calor de hermosas melodías que hoy, en el medio de la cuarentena  por la pandemia del coronavirus, ella comparte con sus seguidores a través de sus redes sociales

    Proactiva, versátil y dinámica, Ornella tiene 38 años y vive una vida vertiginosa, de escuela en escuela, de clase en clase, con la alegría de trabajar de lo que siempre soñó, acompañada de su hijo y su pareja a quienes ama.

    Cuando en 2009 la llamaron para formar parte de la banda de música Alma Carnavalera pensó que sería un desafío más y hoy 11 años después no imagina los calurosos fines de semana del sur entrerriano sin sus compañeros y compañeras de la banda, sin sentir el nerviosismo y el entusiasmo de la “previa” del carnaval del país y  sin el calor del público de todo el país que baila, canta y vibra al ritmo de su voz.

    Todo cambió este año cuando un llamado a su celular la obligó a poner pausa en su vida y a su pasión por más de una década.

    “Iban tres noches de carnaval cuando me diagnosticaron cáncer de mama, fue todo muy rápido, fui al médico por una pastilla que necesitaba y terminé con un diagnostico que nunca imaginé”.

    Recuerda que estaba en la calle haciendo trámites cuando recibió el llamado de su médica. “Cuando me dijeron la palabra cáncer me corrió un frío tremendo por la espalda, me acordé de mi mamá a quien también operaron años atrás por esta enfermedad. En ese momento pensé que tenía que actuar rápido, que esto no me podía vencer”.

    “Todos somos instrumentos para algo”

    Ayer fue la música y la alegría del carnaval,  hoy siente que  le toca dar otro mensaje; esta vez de fortaleza y amor.

    “Cuando formás parte del carnaval estás muy expuesto, más aún en los meses de verano, por eso decidí, previa charla con mis amigas, que esto debía servir para generar conciencia a partir de mi experiencia. El jueves anterior a mi operación necesité descargar todos mis sentimientos y lo hice a través de una publicación desde mi instagram en donde contaba que me tenía que retirar por un tiempo para ocuparme de  mi salud. Nunca  en mi vida imaginé la cantidad de mensajes de amor, abrazos, apoyo, comentarios muy emotivos desde  toda la provincia.  Ahí entendí que todos los que atravesamos por una situación de enfermedad como esta necesitamos cariño  y afectos para poder continuar”.

    Objetivo cumplido

    La publicación de Ornella se hizo viral  en la ciudad y así logró su cometido. En el mes de febrero de este año los médicos y médicas del sur entrerriano notaron un incremento en la cantidad de consultas  y turnos para concretar los chequeos anuales como mamografías y ecografías mamarias.

    En nuestra provincia se diagnostican aproximadamente 500 casos de cáncer de mama por año. Los especialistas insisten en mencionar que es la primera causa de muerte en mujeres en nuestro país, sólo superado por las muertes por cáncer de cuello de útero.

    A su  vez, el 90 % de los casos pueden sanarse si se realizan los chequeos obligatorios anuales y se comienza con un tratamiento a tiempo.

    Esto es lo que la protagonista de esta  historia quiso reflejar. La importancia de los controles a tiempo. La importancia de frenar la vorágine de la vida diaria y ocupar unos minutos en algo tan básico, necesario e impostergable como nuestra  propia salud.

    Una nueva noche mágica

    “Nunca tuve  dudas de que iba a volver al carnaval”. Ornella decidió regresar  al espectáculo a cielo abierto más grande del país, acompañada de un cartel que resumía todo lo que vivió en los últimos dos  meses de este verano, pero que también contenía el entusiasmo y la alegría lógica de  encarar una nueva etapa en su vida y  de ese modo dejar atrás todo el dolor físico y mental.

    Entre lágrimas recuerda que le pidió al director de la comparsa Ará Yeví portar ese “GRACIAS” en el que sintetizaba todos los momentos difíciles, todos sus sentimientos encontrados y el eterno agradecimiento a su familia, a sus amigas, a los médicos y médicas que tanto la contuvieron y a cada comentario de amor  y de apoyo recibido.

    “Esa noche que volví fue increíble, muchos tenían cintas rosas (símbolo de la lucha contra el cáncer de mama), otros se agarraban el pecho y formaban con las manos un corazón, elevaban sus manos al cielo entre sonrisas mostrando algún atuendo rosado. Creo que todos tenemos nuestras luchas, aprendizajes y desafíos y, si con ellas podemos aportar algo, eso es lo que nos toca hoy,  así lo vivo y así voy a seguir esta batalla…”

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