Jóvenes voluntarios colaboran con los adultos mayores en la pandemia

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Los jóvenes voluntarios entrerrianos colaboran con los mayores en la cuarentena.

Más de 700 jóvenes entrerrianos se encuentran ayudando a adultos mayores de sus localidades, en el marco del protocolo de Voluntariado Intergeneracional ProtegER, promovido desde el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia.

 

En diferentes municipios, juntas de gobierno y comunas se lleva adelante el Voluntariado que surgió como una necesidad de cuidar y acompañar a los adultos mayores en la pandemia.

“La solidaridad y la predisposición de los jóvenes se vio reflejada desde el primer momento del aislamiento social, preventivo y obligatorio por el nuevo coronavirus Covid 19”, destacó la subsecretaria de la Juventud, Brenda Ulman.

En sus comunidades, desde marzo y hasta la actualidad, los voluntarios entregaron guías de actividades, realizaron huertas, intercambiaron recetas de cocina entre los adultos mayores. Además, junto a los equipos de Salud locales acompañaron los controles de presión arterial y glucemia efectuados a esta población de riesgo.

“Armamos una red desde provincia con todas las áreas de Juventud de los municipios, juntas de gobierno y comunas de Entre Ríos para propiciar el diálogo, el intercambio de ideas y la co-creación de líneas de acción en el territorio”, señaló la funcionaria.

En ese sentido, Ulman agregó: “Fomentar el armado de redes locales es fundamental para conocer las realidades del contexto, y así poder pensar o repensar estrategias de trabajo conjunto para las localidades o regiones de nuestra Entre Ríos”.

En este contexto y acompañando las estrategias de trabajo de la cartera Social, en forma mancomunada con la subsecretaria de Desarrollo Humano y Políticas del Cuidado, Muriel Stablun, y el coordinador de la Unidad Ministerial de Programas y Políticas de Salud para Personas Mayores del Ministerio de Salud, Esteban Sartore, se diseñó el protocolo, aprobado por el Comité de Organización de Emergencia en Salud (Coes).

Este protocolo fue una respuesta para establecer medidas de bioseguridad y cuidado, y estandarizar el accionar de los procesos del voluntariado considerando que las y los jóvenes tenían la iniciativa de colaborar con los viejos de sus localidades.