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martes, agosto 11, 2020
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    Un aporte clave sobre la historia de la actividad escénica en Entre Ríos

    Con una trayectoria vital ligada indisolublemente a la actividad teatral, Guillermo Meresman es uno de los principales referentes de la región Centro y de la provincia en el campo académico. El fruto más reciente de ese compromiso de varias décadas con esta disciplina artística es la publicación de “Entre Ríos y teatros”, un volumen editado por Azogue Libros en el que el director y dramaturgo paranaense –ganador del Premio Fray Mocho por “Los controladores”- reúne el resultado de sus investigaciones más recientes.

     

    Carlos Marín / [email protected]

     

    Con la publicación de “Entre Ríos y teatros. Estudios sobre artes escénicas, historia y teoría teatral de una provincia del Litoral argentino”, Guillermo Meresman ha completado un casillero más en lo que alguna vez se propuso como un proyecto de investigación de largo plazo.

    Con su mirada enfocada en poner en el lugar que le corresponde en el contexto nacional al sistema teatral entrerriano, y a quienes lo levantaron con sus producciones, el director e investigador paranaense ha transitado en largo y esforzado camino de estudio y trabajo. Un camino de décadas realizado casi en soledad –con la compañía de un reducidísimo equipo de fieles acompañantes que conocen la valía de su tarea- le ha permitido formarse junto a equipos de investigación de la UBA y referentes de la talla de Osvaldo Pellettieri y Jorge Dubatti, ambos reconocidos internacionalmente.

    Con la constancia que sólo un apasionado puede tener, Meresman ha recorrido archivos, repositorios, depósitos en Entre Ríos y otros puntos del país. Con método y paciencias ejemplares, ha logrado sistematizar un cúmulo relevante de información que preserva en su archivo. Esa información, fruto de sus infatigables recorridos, es analizada con la rigurosidad y el enfoque académicos para aportar su ladrillo en la construcción del campo de los estudios académicos en el país. El propósito que lo ha guiado, como se ha mencionado, es colocar el sistema teatral entrerriano –desconocido en ámbitos en los que prevalece la mirada centralista y autoreferencial de la metrópoli- en el lugar que merece tanto por la calidad de sus autores como de las producciones.

    “Entre Ríos y teatros” ha sido publicado en marzo por el sello local Azogue Libros y constituye un material de lectura obligada para quienes deseen conocer detalles sobre el panorama teatral en la provincia en el transcurso de poco más de un siglo, desde mediados del siglo XIX hasta la década del 50, en el siglo pasado. En las páginas del trabajo se encuentra información prácticamente inédita sobre los avatares de la escena en la provincia. Es que el siglo largo en el cual el investigador paranaense se concentra, es un tema prácticamente inexplorado. Tanto como una historia del teatro en Entre Ríos.

    “Entre Ríos y teatros” presenta un panorama de la historia del teatro en la provincia y rescata del olvido aportes de dramaturgos y grupos a la actividad en el país entre 1840 y 1955.

     

    RECORRIDO

    El teatro entrerriano cuenta con un repertorio de nombres que brilla con luz propia en el firmamento cultural del país. Así lo prueban textos de Francisco Felipe Fernández, Martiniano Leguizamón, Antonio Medina, Samuel Eichelbaum, Claudio Martínez Payva, Isidoro Rossi, Francisco Defilippis Novoa, y Juan José Manauta, entre otros.

    En nueve capítulos, que avanzan desde el período de constitución del sistema teatral en Entre Ríos, que Meresman ubica entre 1836 y 1912, hasta lo que denomina la etapa del “subsistema teatral moderno”, entre 1948 y 1955, el investigador va desplegando ante la vista del lector un panorama con elencos, actores, repertorios. Lo hace con destreza, a través de un estilo que, sin abandonar el planteo riguroso del discurso académico, combina también el ritmo fluido de la prosa clara, concisa y sin innecesarias adjetivaciones.

    Para el análisis se toman en cuenta los aportes teóricos realizados por académicos como Pellettieri, Dubatti y Pavis para considerar las corrientes a las que adherían los dramaturgos en los distintos momentos, así como los movimientos estéticos ligados al contexto político y social en cada momento.

    En el enfoque planteado por Meresman hay también espacio para la consideración de las condiciones de recepción y cómo fueron recibidas las piezas rescatadas por el investigador en el momento de su estreno. Toma para ello crónicas y críticas publicadas en diarios, semanarios, y publicaciones de época que relevó mediante una exhaustiva pesquisa.

    Entre los tantos aportes del trabajo cabe señalar al menos dos para el estudioso y quien tenga interés en conocer los pormenores de la edificación del sistema teatral entrerriano. Una construcción que luego de una etapa de esplendor fue sometida a un paulatino abandono explicable por múltiples factores ligados a la sociología, la economía y la política, factores que además permiten entender los vaivenes a los que la actividad teatral se vio sometida en la segunda mitad del siglo XX.

    El primero de esos aportes es una detallada y precisa cronología de estrenos, autores, elencos, salas y otros datos de interés en el período 1900-1950 en Entre Ríos.

    El otro elemento de interés es la nutrida bibliografía ubicada al final del volumen sobre la que el investigador sostiene sus interpretaciones y el panorama que presenta. Se trata de un material de consulta de referencia para futuros trabajos.

     

    CERTEZAS

    Con la entrega de este trabajo, Meresman contribuye de modo relevante a la construcción de certezas sobre la importancia de autores, estrenos, obras y elencos entrerrianos y su aporte a la escena nacional. Por ejemplo la tarea de Isidoro Rossi y Héctor Santángelo, que se proyectó desde la esfera local a la consideración por fuera del ámbito comarcano. Son sólo dos de los nombres de una lista más extensa con representantes de Rosario Tala, Crespo, o Colón, que se encuentran en las páginas de este libro. Entre ellos puede mencionarse al grupo talense Martín Coronado y el Belisario Roldán, de Concepción del Uruguay sin olvidar la creación del Teatro-Estudio Casacuberta, en Paraná, que cierra el período relevado.

    Lamentablemente, de esta historia riquísima sólo quedan vestigios dispersos. Esto permite inferir el lugar que la actividad ha ocupado en la consideración de una sociedad acaso más ocupada en otras prioridades y en responder a otras urgencias, antes que de preservar la memoria del campo teatral y cultural en general en la provincia. Este olvido jerarquiza aún más el trabajo del investigador paranaense que mediante una paciente labor de hormiga ha rescatado y conserva en su archivo valiosa documentación y material inédito.

    Con la publicación de “Entre Ríos y teatros. Estudios sobre artes escénicas, historia y teoría teatral de una provincia del Litoral argentino” –estudio al que, es de esperar, seguirán a mediano plazo otros- Guillermo Meresman comienza a saldar una añosa deuda de la provincia con algunos de sus creadores. Y lo hace con solvencia y honestidad.

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