Buscan controlar desde el aire a la gigantesca manga de langostas

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Se trata de un trabajo público/privado, ya que el Senasa ubica la manga y le da los datos al aeroaplicador para el tratamiento, que se realiza antes de que salga el sol, cuando la langosta está asentada.

 

Equipos de aeroaplicadores, en coordinación con el Senasa, trabajan con el objetivo de controlar la manga de langostas que, tras recorrer las provincias de Chaco y Santa Fe, se ubicó en Corrientes, en las cercanías de Entre Ríos.

«Las langostas se asientan de noche en grandes cantidades, en poco volumen de hectáreas, en un radio de entre 5 a 25 ha», explicó el aeroaplicador y miembro de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (Fearca) Guido Kindwerley.

El especialista agregó: «Trabajamos en coordinación con el Senasa que son quienes hacen todo el trabajo de monitoreo y detectan el lugar donde están ubicadas».

Se trata de un trabajo público/privado, ya que los ingenieros del Senasa ubican la manga y se la pasan al aeroaplicador para hacer el tratamiento, que se realiza antes de que salga el sol, cuando la langosta está asentada.

«Hay que organizarse para hacer el tratamiento lo más temprano posible, dejar el avión a full de combustible a la noche para salir antes de que aclare, llegar a un horario que no se muevan porque cuando se mueven ya no hay más oportunidad», precisó Kindwerley.

El aeroaplicador explicó que los productos que se utilizan para realizar el control son autorizados y determinados por el Senasa, del mismo modo que las cantidades.

El miércoles pasado Fearca estuvo presente en el encuentro virtual del Comité Mercosur, en el que se planteó la preocupación que genera la invasión de langostas en la Argentina y la posibilidad del ingreso a Brasil y Uruguay.

En la reunión se acordó trabajar en conjunto a través de capacitaciones para aeroaplicadores de los otros países con el objetivo de combatir esta plaga que tanto daño puede causar en los cultivos.

Permanece en Corrientes

La manga de langostas que abarca una superficie de aproximadamente 10 kilómetros cuadrados permanece desde la semana pasada en el sur de la provincia de Corrientes, cerca del límite con Entre Ríos, donde se logró reducir en alrededor de 15% la población a través de un esquema de control químico.

“Con la fumigación lograron reducir un 15 por ciento la manga de langostas”, explicó a Telam una fuente Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta).

Hasta el último monitoreo realizado durante la víspera, la extensión de la manga seguía siendo de alrededor de 10 kilómetros cuadrados, en la zona del Chañar, en Curuzú Cuatiá, en el sur de la provincia de Corrientes.

«Para tener una idea, hay que imaginar una nube de 60 cuadras a la redonda”, graficó la fuente del Inta.

De acuerdo con lo señalado, tras su llegada a mitad de la semana a ese sector de la provincia de Corrientes, las langostas no registraron mayor movilidad debido a las bajas temperaturas y la niebla matinal de la zona.

No obstante, se verificaron presencias de langostas en una ruta que comunica las localidades de Feliciano y La Paz, Entre Ríos.

Tanto el Inta como el Senasa y el Ministerio de la Producción de Corrientes llevan adelante un monitoreo de la manga, en alerta por la posibilidad de que afecte a cultivos de la zona.

Desde el sábado 20 de junio, cuando los insectos ingresaron a Corrientes, hasta la actualidad no se registraron perjuicios económicos en las cosechas, dado que se instalaron en zonas o de cultivos bajo cubierta o en pastizales y sectores de vegetación nativa.

Hace casi 500 años

«Ha tomado mucha relevancia el avance de la plaga recientemente hacia zonas donde no estaba en los últimos años, como Corrientes», dijo Héctor Medina, coordinador del Programa Nacional de Langostas y Tucuras del Senasa, en la charla «Langostas: Una plaga con mucha historia».

En ese sentido, Medina recordó que «el primer registro que existe de la plaga es de 1538, cuando provocó daños en cultivos de mandioca en la provincia de Buenos Aires; en 1812, durante la batalla de Tucumán, contribuyó a que el ejercito liderado por Belgrano venciera al español, y hasta 1954 causara estragos en forma recurrente».

Después de ese año, entró en un estado de recesión con pequeñas explosiones regionales hasta 2015, cuando resurgió con fuerza en la Argentina, se extendió en 2016, avanzó a Bolivia en enero de 2017, pasó a Paraguay en febrero de ese mismo año, volvió a la Argentina y repitió este circuito en 2018 y 2019, en forma cíclica.

Al ingresar a Corrientes, se encendió la alarma en los países vecinos, Brasil y Uruguay, indicó Medina, quien consideró «difícil saber hacia dónde va la plaga, si va a ingresar a Brasil, Uruguay o Entre Ríos», aunque recalcó que «si llegara a pasar no sería nuevo, en 1930 y 1940 era muy común que eso ocurriera».

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